martes, 7 de abril de 2026

A LA MANERA DEL BOSCO


Hace unos días en La Fundación Juan March visitamos esta exposición de pequeño formato especial y de fina lectura, contamos con Iana Oyarzabal, espléndida guía.

Iana Oyarzábal, Tomás García Asensio y Marta, Marie Claire Decay, Ricardo García Prats, Ana Marcos y Mariví Otero.

El recorrido por la muestra parte de dos tablas del siglo XVI: La muerte del justo [el cielo] y La muerta del réprobo [El infierno] Ambas son versiones de un tríptico desparecido cuya escena central representaba El juicio final. Durante un tiempo se atribuyeron al Bosco, estudios posteriores las han considerado obra de un seguidor cercano, conocedor de un repertorio iconográfico. Criaturas híbridas, escenas desconcertantes y figuras grotescas dan forma a ese imaginario que fue ampliamente difundido tras la muerte del maestro flamenco.

Seguidor de Hieronymus Bosch. La muerte del justo [El cielo], entre finales del siglo XV y mediados del XVI. Versión procedente de un tríptico, hoy desaparecido, dedicado al juicio final y atribuido a Hieronymus Bosch. Óleo sobre tabla Colección particular.

Seguidor de Hieronymus Bosch. La muerte del réprobo [El infierno], entre finales del siglo XV y mediados del XVI. Versión procedente de un tríptico, hoy desaparecido, dedicado al juicio final y atribuido a Hieronymus Bosch. Óleo sobre tabla. Colección particular.

Las dos pinturas muestran destinos opuestos en la exposición: En la muerte del justo (El cielo), el tránsito hacia la vida eterna se representa como un paso sereno al paraíso.

En la muerte del réprobo (El infierno):  el condenado es acosado por demonios y monstruos que anticipan el infierno.

Juntas, permiten reconstruir la estructura moral y visual del tríptico original, asociada a los distintos artistas que conforman la exposición.

Las obras contemporáneas que acompañan retoman algunos de los rasgos clave del pintor holandés: la acumulación de escenas, el gusto por lo grotesco la sátira moral y la creación de los mundos poblados por figuras híbridas.

La muestra es el resultado de una colaboración entre Rebekah Rhodes, Responsable de investigaciones de SOLO Contemporary. Y Manuel Fontán del Junco, director de Museos y Exposiciones de la Fundación Juan March. A la manera del Bosco reúne las obras de artistas contemporáneos como el colectivo ARS+F, Amandine Urruty, Amppparito, David Lynch, Dustin Yellin, Mario Klingemann, Masako Miki y el colectivo SMACK. A través de distintas disciplinas (escultura, dibujo, fotografía, vídeo, animación digital e inteligencia artificial), todos ellos establecen vínculos con el universo fantástico, satírico y visionario del Bosco.

AES+F. Inverso Mundus, Still #1-02 [Mundo al revés, Fotograma n.º 1-02], 2015. Impresión por inyección de tinta con pigmentos sobre papel FineArt Baryta. Colección SOLO, Madrid © AES+F, VEGAP, Madrid, 2026; Foto: ©. Cortesía de Colección SOLO, Madrid.

Amandine Urruty. Egg Triptych [Tríptico del huevo], 2014. Grafito sobre papel. Colección SOLO, Madrid. © Amandine Urruty, VEGAP, Madrid, 2026;. Foto: © Cortesía de la artista

Ampparito. Quisiera ser tan alto como la luna, 2022. Madera. Colección SOLO, Madrid. © Ampparito; Foto: © Cortesía de Colección SOLO, Madrid

David Lynch. Distorted Nude Photogravure n. 3. [Fotograbado de desnudo distorsionado n. 3], 2021. Colección SOLO, Madrid. © David Lynch; Foto: © Tandem Press

Dustin Yellin. Psychogeography Study 79 [Estudio psicogeográfico 79], 2015. Vidrio, collage de papel y acrílico. Colección SOLO, Madrid. © Dustin Yellin; Foto: © Cortesía del artista

Mario Klingemann. The Garden of Ephemeral Details [El jardín de los detalles efímeros], 2020 Ordenador que ejecuta múltiples GAN, entrenadas específicamente con salida monocanal en 4K y caja de madera. Colección SOLO, Madrid © Mario Klingemann; Foto: © Cortesía de Colección SOLO, Madrid.

SMACK. Afterlife [Más allá], 2024 Animación digital en 4K. Cortesía de los artistas y de ONKAOS © SMACK; Foto: © Cortesía de los artistas y de ONKAOS.

La intensa influencia del maestro flamenco es excepcional: tras su muerte, sus invenciones, satíricas morales, imaginaría delirante y humor negro se convirtieron en una tradición viva. No es casual que André Breton viera en su lógica visual un antecedente del surrealismo. Hoy, sus visiones conviven con las posibilidades de la tecnología digital y la inteligencia artificial, que generan, como su pintura, mundos fantásticos con los que imaginar y pensar.

Una muestra muy singular, no perdérsela.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: A la manera del Bosco. Comisario invitado: Rebekah Rhodes. Fundación Juan March. Se puede visitar has el 12 de abril 2026. Documentación y fotografía: Comunicación y Experiencia, Ana Ramírez García- Mina. Fundación Juan Mach.

ALBERTO GRECO. Figura singular de la Vanguardia Internacional

 

Acto vivo-dito de Alberto Greco en Piedralaves 1963. Fotografía de Montserrat Santamaría.

Nos encontramos en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, en la planta 0 del Edificio Sabatini, entramos en la muestra Alberto Greco. Viva el arte vivo es una retrospectiva que busca, a partir de toda su obra, aborda la trayectoria del artista argentino en su tiempo en diálogo con la vanguardia de su época, paro también en relación con nuestro presente. Recuperar a Alberto Greco (buenos Aires, 1933- Barcelona 1965). Implica sumergirse en un “derrotero torcido o a contramano”, como lo define el comisario de la exposición Fernando Davis.

Con más de 200 obras y documentos -pinturas, dibujos, collages, escritos, manifiestos, fotografías de sus acciones- nos podemos sumergir en la vida y obra de Alberto Greco a través de un recorrido que va desde sus inicios en la poesía y la pintura al desarrollo del arte vivo, que Greco extendió en acciones callejeras y objets vivants, sus dibujos y escritos madrileños, los collages que llamó “de autopropaganda”, y por último la novela Besos brujos última obra de su prematura muerte.

Alberto Greco durante un acto vivo-dito en Roma 1962. Fotografía de Claudio Abate.

El recorrido por la exposición lo hacemos a través de ocho salas.

En la Sala 1, abarca desde finales de la década de 1940 hasta 1961 es como un prólogo. Se encuentran en ella algunas de sus primeros poemas y cuentos como Criatura humana (1949), Fiesta (1950) y (Ni tonto ni holgazán (1956), articulan una sensibilidad por lo minoritario y un gusto estético por lo pueril, lo fantástico y lo cursi. De esta época data su primer viaje a París (1954-1956).

En la Sala 2 (1959), de vuelta en Buenos Aires. Adopta un informalismo “terrible, fuerte y agresivo”, en el que el cuadro es un ente orgánico cuyos materiales lleva al límite.

Alberto Greco con Alberto Heredia durante la Première exposition arte vivo de A. Greco en París 1962.

En la Sala 3, entre 1961 y 1963 se produce el punto de inflexión en la trayectoria del artista. De 1961 son los carteles con los que empapela Buenos Aires con los mensajes -¡¡QUÉ GRANDE SOS!! y “El pintor informalista más importante de América”, anticipando estrategias del pop y de arte de masas. En 1962, en su segundo viaje a París, proclama la función del arte vivo, realiza su primera “exposición” callejera, al trazar con una tiza un círculo alrededor del artista portugués Alberto Heredia y declara es acción como obra de arte.

En ese mismo año, en Génova, escribe su Manifiesto Dito dell’Arte vivo [Manifiesto dedo del arte vivo]. En 1963 es obligado a abandonar Italia tras la representación de la pieza de teatro experimental Cristo 63. Omaggio a James Joyce [Cristo 63. Homenaje a James Joyce].

Alberto Greco, ¡¡Qué grande sos!! Buenos Aires 1916 Fotografía de Sameer Makarius.

El recorrido por (Salas 4,5 y 6), desde Italia llega a España y se establece en Madrid, pero también en la localidad abulense de Piedralaves, que rebautiza como “Grequissimo Piedralaves” declarando a todo el pueblo y a sus habitantes como obras de arte vivo. En sus calles despliega el Gran manifiesto-rollo arte vivo-dito, tira de papel intervenida de casi 300 metros de la que se exhiben dos fragmentos.

En Madrid improvisa una de las acciones más célebres, el viaje colectivo en metro desde Sol hasta Lavapiés que acaba con la quema de una enorme tela pintada de forma conjunta.  En esta ciudad, en la Galería Juana Mordó, presenta sus primeros objets vivants. Y aquí abre su Galería Privada, taller, sala de exposiciones y punto de encuentro de la vanguardia artística. Colabora con artistas de la escena madrileña como Manolo Millares o Antonio Saura.

Momento vivo-dito de Alberto Greco en Lavapiés 1963.

La Sala 7 recorre el vertiginoso tramo final de la vida de Greco entre 1964 y 1965, con estancias en Buenos Aires, Nueva York, Madrid, Ibiza y Barcelona. En 1964 desarrolla unos collages que denomina “autopropaganda”, intervenciones de anuncios y revistas que se sitúa entre fetiche y la parodia. En 1965, comienza la novela Besos brujos, título que toma de la película de 1937 de José Agustín Ferryra. Adaptada por Greco hacia su conflictiva relación con el escritor chileno Claudio Badal, el libro es en sí mismo pieza de arte vivo con dibujos, manchados de comida, letras de canciones pop y baladas románticas.

Incorporación de personajes vivos a la tela (Encarnación Heredia, mujer sufriente) 1964.

Ya estamos en la última, se expone Todo de todo un collage que se presenta como una acumulación autorreferencial que reclama el arte PARA TODO EL MUNDO.

Alberto Greco. Todo de todo 1964.

Recuerdo en mayo de 1965, en la Galería Edurne de Madrid, la exposición con obras de Alberto Greco, Juan Hidalgo, Walter Marchetti y Manolo Millares. La primera vez que me encontré con obra de Alberto Greco.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Alberto Greco. Viva el arte vivo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 11 de febrero al 8 de junio 2026. Documentación y fotografía: Departamento de Presa Museo Reina Sofía.

ANDERS ZORN. Recorrer el mundo, recorrer la tierra

Anders Zorn. Ómnibus I, c. 1890. Óleo sobre lienzo 99,5 × 66 cm. Estocolmo, Nationalmuseum, adquirido en 1985 con ayuda del Fondo Peter y Malin Beijer, n.º inv. NM 6810. Foto: Cecilia Heisser / Nationalmuseum.

En Fundación MAPFRE exposición ANDERS ZORN (1860-1920), fue el pintor sueco más destacado de finales del siglo XIX y principios del XX. Es la primera retrospectiva que dedica al pintor sueco en España, busca reivindicar su obra y su legado y contribuir al conocimiento de uno de los creadores más fascinante del arte. Comisariada por Casilda Ybarra Satrústigui, conservadora de Artes Plásticas de Fundación Mapfre.

Anders Zorn. Encajeras, 1894. Óleo sobre lienzo 92 × 65 cm. Colección particular. Foto: Stockholms Auktionsverk:

Loa inicios de Zorn están ligados a un dominio virtuoso de la acuarela, técnica que perfeccionó a través de sus distintos viajes de juventud, entre los que destacan los realizados a España.

Anders Zorn. La Alhambra, 1887. Acuarela sobre papel. 45,5 × 28,7 cm. Mora, Zornmuseet, n.º inv. ZA 0151. Foto: © Zornmuseet, Mora

Establecido en París desde 1888. El artista se consolidó como uno de los protagonistas del triunfo del naturalismo en las exposiciones internacionales junto a artistas como John Singer Sargent o Joaquín Sorolla. Su éxito pronto desbordó las fronteras europeas y llegó a Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los retratistas predilectos de las grandes fortunas del país. Zorn siempre mantuvo vínculo con su país, y en 1896, más de dos décadas después de haber salido de la tierra que le vio nacer regresa a Mora, donde fallece en 1920.

Anders Zorn. La falda roja, 1894. Óleo sobre lienzo. 100 × 75 cm. Colección particular. Foto: Bukowskis

La visita por la exposición la realizamos en un recorrido cronológico temático por la obra del artista a través de siete ámbitos y más de ciento treinta obras entre acuarelas, pinturas, grabados y esculturas, una completa panorámica de la producción de Zorn.

Llegar a ser pintor: de la acuarela al óleo. En 1882 Zorn se instala en Londres, donde rápidamente se consolida como retratista. Tres años más tarde, su matrimonio con Emma Lamm -miembro de una acomodada familia judía de Estocolmo- amplia notablemente su red de clientes, entre los que destaca el influyente banquero Ernest Cassel. Su fama como retratistas no tardo en traspasar fronteras: del Reino Unido a Suecia pasando por Portugal y España, adonde acude en 1884 para pintar retratos de relevantes miembros de la sociedad madrileña. Desde sus inicios sus retratos se distinguen por situar a los modelos en entornos que actúan como atributos simbólicos de su personalidad. Hasta entonces centrado en la acuarela.

Anders Zorn. Cristina Morphy, 1884. Acuarela sobre papel. 68 × 45 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado, n.º inv. D007413. Foto: © Archivo Fotográfico, Museo Nacional del Prado

Zorn comienza a trabajar con el óleo en 1887 durante su estancia en la localidad inglesa de St. Ives, donde entra en contacto con una activa colonia de artistas. Este nuevo medio -que alterna durante un tiempo con la acuarela y con el que pronto demuestra un dominio notable- acompaña su transición hacia una pintura de orientación naturalista, centrada en escenas de la vida diaria y la captación de los efectos de luz y color, desprovista de artificios. Zorn inaugura así una nueva etapa que le abre las puertas del éxito en París y que supone la consolidación de su proyección internacional.

Anders Zorn. Emma Zorn leyendo, 1887. Óleo sobre lienzo. 40,2 × 60,6 cm. Mora, Zornmuseet. n.º inv. ZO 0047. Foto: © Zornmuseet, Mora

De París al mundo: la consolidación de Zorn como artista internacional. Una parte significativa de su producción parisina son retratos de artistas, intelectuales y miembros de la alta sociedad. Zorn aporta una mirada inédita a este género, alejándose del formato tradicional de estudio para representar a modelos en entornos o acciones que reflejan su identidad, como se aprecia en los retratos del actor Coquelin Cardet o del barítono Jean-Baptiste Faure.

Anders Zorn. Coquelin Cadet, 1889. Óleo sobre lienzo. 116,5 × 81,5 cm. Estocolmo, Nationalmuseum, donado en 1983 por Bo Lindh a través del Nationalmusei Vänner, n.º inv. NM 6766. Foto: Cecilia Heisser / Nationalmuseum

Bañistas al aire libre. Zorn solía realizar estas composiciones durante sus veranos en Dalarö. Es el archipiélago situado al sur de Estocolmo. Su interés por el tema, que aborda por primera vez en 18877, enlaza con sus anteriores exploraciones sobre los reflejos de la luz y el movimiento de la superficie del agua, a las que ahora añade la presencia del cuerpo femenino. Sus modelos son captadas en actitudes aparentemente naturales, ajenas a la presencia del pintor, lo que otorga a estas escenas una particular sensación de espontaneidad e intimidad.

Anders Zorn. La primera vez (Con mamá), 1895. Óleo sobre lienzo. 96,9 × 64,3 cm. Gante, Museum voor Schone Kunsten Gent, n.º inv. 1895-G. Foto: Collection MSK Gante, artin-anders.be, Photo Hugo Maertens, public domain

Zorn retratista. Desde su juventud demostró un talento precoz en este género. Que supo hacer evolucionar a lo largo de toda su carrera. Aunque el retrato se basaba en códigos bien establecidos, Zorn introdujo innovaciones que lo convirtieron en uno de los artistas más solicitados del momento. Al igual que otros pintores de su generación, como John Singer Sargent, Giovanni Boldini o Joaquín Sorolla, Zorn apostó por la naturalidad y la espontaneidad en unas imágenes que a menudo están alejadas de la rigidez tradicional del género y en las que el entorno del retratado desempeña un papel fundamental.

Anders Zorn. Martha Dana (después Mrs. William R. Mercer), 1899. Óleo sobre lienzo. 68,6 × 50,8 cm Boston, Museum of Fine Arts, donación de Mrs. William R. Mercer, n.º inv. 28.513. Foto: © 2025 Museum of Fine Arts, Boston

Suecia: la fuerza de las raíces. En estas obras el artista retrata el mundo de su infancia y pone en valor aquellas costumbres que habían permitido a la región resistir frente a la modernidad industrial: el trabajo agrícola, los trajes típicos. Las celebraciones populares…

Estas escenas, impregnadas de autenticidad, se articulan mediante un lenguaje moderno e internacional con el que alcanzó un notable éxito también fuera de las fronteras cuecas.

Anders Zorn. En el pajar, 1892. Óleo sobre lienzo. 99 × 67 cm. Hudiksvall, Suecia, Hälsinglands Museum, n.º inv. HM7955. Foto: Joel Bergroth / Hälsinglands Museum:

Zorn grabador. Zorn se inició en el grabado en Londres en 1882 bajo la tutela del artista sueco Axel Herman Haig. Sus primeras obras son en su mayoría reproducciones de acuarelas y pinturas propias que se caracterizan por la precisión del dibujo y la captación minuciosa de los detalles. Sin embargo, a partir de 1888, Zorn desarrolla un estilo personal definido por la economía de líneas, los contornos abiertos, la estructura clara y el uso de líneas paralelas para crear volúmenes y atmósferas.

Anders Zorn. Zorn y su mujer, 1890. Aguafuerte. 30,6 × 20,2 cm. Hamburger Kunsthalle, Kupferstichkabinett, n.º inv. 30500. Foto: Hamburger Kunsthalle / bpk; foto. Christoph Irrgang.

La muestra, ha sido coorganizada junto a la Kunsthalle de Hamburgo, cuenta con la colaboración  del Zornmuseet y del Nationalmuseum de Estocolmo, así como con la participación de más de cuarenta prestadores, entre los que destacan, además de las instituciones mencionadas, la Casa Real de Suecia, el Göteborgs Konstmuseum, las Gallerie  degli Uffizi, la National Portrait Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Boston, la Alte Nationalgalerie de Berlín, el Museo Sorolla de Madrid (España) y el Museo Nacional del Prado (Madrid) España.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Anders Zorn. Recorrer el mundo, recorrer la tierra. Fundación Mapfre, Madrid. Se puede visitar hasta el 17 de mayo 2026. Documentación y fotografía: Comunicación Fundación Mapfre, Alejandra Fernández Martínez.

PEDAGOGÍAS DE GUERRA

 

Roman Khimei y Yarema Malashchuk. Fotografía de Ana Brunias.

Nos hemos paseado por esta exposición que ha inaugurado el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21, un espacio especial donde siempre se encuentran interesantes proyectos de jóvenes artistas que trabajan en territorios y situaciones de conflictos.

Pedagogías de guerra, la primera exposición individual en España de Roman Khimei (1992) y Yarema Malashchuk (1993), figuras clave de la nueva generación de artistas visuales ucranianos. Comisariada por Chus Martínez.

La muestra propone cuatro instalaciones audiovisuales que han sido producidas en los últimos cuatro años, cuando comenzó la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.  Las piezas analizan cómo, en un contexto donde la guerra es omnipresente y se retrasmite a través de pantallas, sistemas algorítmicos y tecnologías la violencia se infiltra en la vida cotidiana y reconfigura la percepción, el comportamiento y el día a día de la población. El proyecto se inscribe en el compromiso a largo plazo del museo y TBA21 con los artistas en situaciones de conflictos y cuenta con el apoyo de La Fundación Ecotec.

Romar Khime y Yarema Malashchuk, “Desde nuestra perspectiva de civiles, nuestros trabajos ofrecen un tiempo distinto al de los medios, que permite ralentizar la mirada e invita a la reflexión. Nos interesa cómo la guerra se infiltra en la vida cotidiana, cómo altera la percepción y cómo se forma la memoria cuando conviven, como es nuestro caso, la proximidad al conflicto y la distancia que debemos tomar como artistas”, explican.

Comenzamos el recorrido por la muestra -las cuatro videoinstalaciones- creadas a partir de imágenes de cámaras de vigilancia, imágenes cinematográficas escenificadas y grabaciones de personas que viven la guerra en Ucrania, diluyen los límites entre el documental y la ficción. Las obras en su conjunto tratan de combatir los clichés de una ciudad en guerra e invitan y nos invitan a los espectadores a experimentar cómo es la cotidianidad en la ciudad de Kyiv -y en otros territorios ucranianos- entre un bombardeo y otro, intentando romper la distancia de seguridad que las personas crean como espectadores ante una guerra televisada.

La exposición comienza con The Wanderer [El caminante] (2022), una pieza producida poco después del inicio de la invasión que forma parte de la Colección TBA21. En ella los artistas utilizan sus cuerpos para escenificar las posturas de los cadáveres de los soldados rusos caídos que se confunden en el paisaje natural de los Cárpatos.

Vista de la instalación The Wanderer [El caminante] (2022). Foto: Maru Serrano.

La segunda pieza, Open World [Mundo abierto] (2025), presentada en la 36ª Bienal de Artes Gráficas de Liubliana, en una videoinstalación que articula códigos del videojuego con recursos del cine documental. Tres años después de la invasión, acompaña a un joven ucraniano desplazado por la guerra muestras teledirige un perro robótico de uso militar para recorrer las calles y los lugares de su infancia.

Vista de la instalación Open World [Mundo abierto] (2025). Foto: Maru Serrano.

La tercera obra de la muestra, You Shouldn’t Have to See This [No deberías tener que ver esto] (2024) -reconocida con el premio Curatorial de OFFSCREEN París- es una videoinstalación de seis canales que, marcada por el silencio, presenta a niños y niñas ucranianas mientras duerman. A pesar de la aparente quietud de esas imágenes, esos menores con algunos de los más de 20.000 casos documentados de personas trasladadas a la fuerza a territorio ruso -y devueltas a su país de origen-.

Vista de la instalación You Shouldn’t Have to See This [No deberías tener que ver esto] (2024). Foto: Maru Serrano.

Por último, los artistas exhiben por primera vez We Didn’t Start this War [Nosotros no empezamos esa guerra] (2026) un nuevo encargo de TBA21 para el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Esta instalación -cuyo título hace referencia a una frase que la sociedad civil ucraniana repite tras la inversión rusa, ya que rechaza el conflicto- presenta un tríptico audiovisual concebido en su contexto bélico donde las imágenes no muestran representaciones violentas del conflicto, sino el resultado de una atención sostenida a una qua rutina que casi ha desaparecido para la sociedad ucraniana. En palabras de los artistas, “a través de la recreación de la realidad cotidiana en Kyiv, iniciamos una conversación con el espectador sobre la representación de un país en guerra”.

Vista de la instalación We Didn’t Start this War [Nosotros no empezamos esa guerra] (2026). Foto: Maru Serrano.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Pedagogías de Guerra. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21. 3 de marzo al 21 de junio 2026.

Documento y Fotografía: Museo Thyssen-Bornemisza, Oficina de Prensa.

HAMMERSHØI. El ojo que escucha

 

Fotografía de sala. HAMMERSHØI. El ojo que escucha.

Seguimos en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, pasamos a visitar la primera gran retrospectiva en España dedicada a Vilhelm Hammershøi (1864-1916). Comisariada por Clara Marcellán.

El subtítulo de la muestra, “el ojo que escucha”, remite a la relación metafórica entre su pintura, el silencio. La aparente calma que transmite, y el interés del artista por la música.

La exposición aborda este y otros temas que recorren su obra, como el papel de su mujer Ida Ilstad en su proceso creativo, la progresiva depuración de los interiores domésticos y sus paralelismos con el tratamiento de las arquitecturas y paisajes, así como su autorrepresentación como pintor en los últimos años de su vida.

Vilhelm Hammershøi. Rayos de sol o sol. Motas de polvo bailando en los rayos de sol. Strandgade 30, 1900 (Sunbeams or Sunlight. Dust Motes Dancing in the Sunbeams. Strandgade 30). Óleo sobre lienzo. 70 x 59 cm Ordrupgaard, Copenhague.

El recorrido lo hacemos a través de noventa óleos y dibujos del artista y de algunos de sus contemporáneos, ofrece una completa visión de la obra de este pintor que creó poca más de 400 obras en sus 51 años de vida. Considerado como uno de los artistas daneses más destacados de finales del siglo XIX y principios del XX, tras la irrupción y consolidación de los movimientos de vanguardias cayó progresivamente en el olvido.

Interior con mujer al piano, Strandgade 30, 1901 (Interior with Woman at the Piano). Óleo sobre lienzo. 55,9 x 45,1 cm. Colección privada

Retratos y figuras. Los retratos suponen una parte importante de la obra de Hammershøi y permiten reconstruir su círculo más próximo. En él ocupan un lugar destacado los artistas y músicos de los que se rodea, que le encargan obras o posan para él. La escucha o la espera se convierten en motivos habituales durante el siglo XIX, que en ocasiones explican el carácter introspectivo de los retratados por Hammershøi, como ocurre con “El violinista. Retrato de Henry Bramsen”. Con el uso de fondos neutros y la eliminación de elementos que insinúan una narrativa, Hammershøi evita las distracciones para presentar imágenes suspendidas en el tiempo. “Tres mujeres jóvenes” (1895) muestra a Ida y sus cuñadas, unidas por Anna, la hermana del artista, que lee un libro.

Vilhelm Hammershøi. Tres mujeres jóvenes, 1895 (Three Young Women) Óleo sobre lienzo. 128 x 167 cm. Ribe Art Museum, Ribe

IDA. Ida Ilsted, hermana de uno de los compañeros de estudios de Vilhelm, se convierte en una presencia constante en la pintura del artista desde que se casan en 1891. A veces como figura anónima o idealizada, a veces cercana y vulnerable.

Vilhelm Hammershøi Retrato de Ida Ilsted, futura mujer del artista, 1890 (Portrait of Ida Ilsted, Later the Artist's Wife) Óleo
sobre lienzo. 106,5 x 86 cm SMK, National Gallery of Denmark, Copenhague

Interiores. Conversaciones silenciosas. El género que más éxito procuró a Hammershøi se presenta en dos grupos: interiores con figuras e interiores vacíos. En ambos conjuntos muestra las estancias de sus casas, que funcionaron también como estudio y fueron su tema predilecto. Entre 1898 y 1909 vivió en el número 30 de la calle Strandgade, en Copenhague, donde realizó más de 60 pinturas, Algunas cuentan con figuras de mujeres, a menudo de espaldas, leyendo o realizando tareas del hogar, como interior, mujer vista de espaldas (hacia 1904).

Vilhelm Hammershøi Interior, mujer vista de espaldas, hacia 1904 (Interior, Young Woman Seen from behind) Óleo sobre lienzo. 60,5 x 50,5 cm Randers Kunstmuseum, Randers.

Paisajes rítmicos. Hammershøi también pintó arquitecturas más humildes, como granjas, y paisajes rurales durante sus estancias veraniegas en los alrededores de la ciudad. El paisaje plano, suave y uniforme de Dinamarca lo trata con la soledad de las vistas urbanas, con algunos árboles y planos superpuestos, como en “Lluvia con sol”, “Lago Gentofte" (1903), y un sutil rastro humano en caminos y construcciones.

Vilhelm Hammershøi. Lluvia con sol, lago Gentofte, 1903 (Sun Shower, Lake Gentofte) Óleo sobre lienzo. 42,5 x 60,5 cm Ordrupgaard, Copenhague.

Años finales. Después de casi quince años sin autorretratarse en 1911 aborda su condición de pintor y se pinta pincel en mano, mirando al espectador. Con sus pinturas de esta época también se apropiará del apartamento en Strandgade 25, que ocupó desde 1915 hasta su muerte en 1916.

Vilhelm Hammershøi. Autorretrato. La casa de campo Spurveskjul en Sorgenfri, al norte de Copenhague, 1911. (Self-Portrait. The Cottage Spurveskjul at Sorgenfri, North of Copenhagen). Óleo sobre lienzo. 126 x 149,5 cm. SMK, National Gallery of Denmark, Copenhague

Tras su clausura en Madrid, la exposición se presentada en la Kunsthaus Zürich (Suiza).

Un reencuentro muy positivo con la obra de HAMMERSHØI.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Hammershøi. El ojo que escucha. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Se puede visitar hasta el 31 de mayo 2026. Documentación y fotografía: Oficina de Prensa del Museo. 

Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

 

Irma Álvarez – LaviadaS/T (Lo necesario y lo posible III), 2017
Madera, panel aislante y pintura industrial, 90 × 140 × 20 cm (cajas); 20 × 20 × 140 cm (tapas)
Fundación Caja Extremadura

Las exposiciones hoy en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, "Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco" novena entrega del programa Kora, que presenta cada año una muestra concebida desde la perspectiva de género. La artista este año es Irma Álvarez-Laviada (Gijón, 1978) con una selección de unas treinta piezas realizadas en la última década, junto a pinturas de la colección del museo. Comisariada por Rocío de la Vega.

Su trabajo está dentro de la abstracción geométrica desde una perspectiva de género. Los atributos de los estereotipos de lo masculino y lo femenino -lo vertical y lo horizontal, lo duro y lo blando, lo esencial y lo subsidiario, lo lleno y lo vacío-.

Irma Álvarez - Laviada S/T, 2023 Acrílico sobre papel de algodón, mansonia, metacrilato, 40 x 33 x 33 cm Colección Francisco Martínez. Boluda, Valencia

El recorrido lo comenzamos con piezas que combinan el amarillo, el rojo y el azul con el negro, resultado de la mezcla de los tres colores primarios, la artista aborda la tradición de investigación sobre estos colores.

La artista aborda la tradición de investigación sobre estos colores, desde el suprematismo y el neoplasticismo hasta los estudios de Joseph Albers, cuya obra "Casa Blanca B (1947-1954)" se puede ver en esa sección. La pieza "y yo a vueltas (2025)" ubicada en el centro, invita a transitar el espacio de otra manera.

Irma Álvarez - Laviada S/T VI (Modalidades de lo visible), 2016. Cartón, cinta de PVC, mansonia, cristal museo, 104 x 77cm. Colección Privada

Quedan dos salas más, pasillo. Por último, el collage de Kurt Schwitters "Merzbild Kijkduin (1923)" ha inspirado a Álvarez-Laviada para la gestación de un nuevo proyecto específico en la última sala. se trata de una gran pintura y un cilindro coloreado junto a reproducciones a gran escala de los volúmenes del assemblage de Schwitters, realizadas en madera noble.

Irma Álvarez - Laviada. Idea as Model 3, 2020. Cartulina, cartón, mansonia, cristal museo, 44,5 x 32,5 cm c/u Cortesía de la artista y Galería Luis Adelantado.

Exposición para visitar hasta el 3 de mayo de 2026. Espléndido trabajo de Irene Álvarez-Laviada.

Irma Álvarez-Laviada Pedestal 5, 2019 DM y aglomerado, 45,5 × 43 × 43 cm Colección Daniel Díaz

Documentación y fotografía: Oficina de Prensa del Museo

© Mariví Otero 2026

Geometría y política [1959-1964] Manuel Calvo

 

Manuel Calvo. 1962. Galería José de la mano.

La Galería José de la Mano tiene ahora abierta una exposición que a mí me interesa, cuyo título es "Geometría y política [1959-1964] Manuel Calvo”. Es la tercera dedicada al pintor asturiano, centrada en su geometría política. Muestra comisariada por Luis Feás Costilla, que nos aporta gran documentación sobre este periodo de trabajo de Manuel Calvo:

[...] "Era imposible que a Calvo no le apelara lo que estaba sucediendo en la tierra en la que había nacido en 1934 y de la que su familia había tenido que salir tras el fusilamiento de su padre en la Guerra Civil. Los cuadros de 1962 fueron posteriormente subtitulados como "Homenaje a la Güelgosa", que es como se conoció a la huelga de la minería asturiana extendida después por todo España. Comenzó en abril de ese año en el Pozo Nicolasa de Mieres y también fue llamada "huelga del silencio". Duró dos meses y es considerada como inicio de la lucha democrática. Las huelgas sirvieron como detonante para el denominado Contubernio de Múnich en junio 1962. También para la carta colectiva de apoyo por parte de los intelectuales españoles encabezados por Ramón Menéndez Pidal y Ramón Pérez de Ayala, oriundos de Asturias, a los que pronto se adhirieron otros mexicanos y franceses. Fue incluso portada del diario parisino Le Monde y Chicho Sánchez Ferlosio le dedicó a la huelga la canción "Coplas del tiempo"[...]

Manuel Calvo. 1962. Galería José de la mano.

"Dos vertientes tiene la pintura de Manolo Calvo. Una, que se podría considerar, metodológico: la de la investigación racional de espacio plástico por forma. Otra, que podríamos considerar moral: la del realismo de corte social." J. M.ª Moreno Galván. La Última Vanguardia" 1969.

Manuel Calvo. 1962. Galería José de la Mano.

La exposición se puede visitar hasta el 11 de abril 2026.

Manuel Calvo. 1962. Galería José de la Mano.

Documentación y fotografía: Prensa de la Galería.

© Mariví Otero 2026