martes, 7 de abril de 2026

ALBERTO GRECO. Figura singular de la Vanguardia Internacional

 

Acto vivo-dito de Alberto Greco en Piedralaves 1963. Fotografía de Montserrat Santamaría.

Nos encontramos en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, en la planta 0 del Edificio Sabatini, entramos en la muestra Alberto Greco. Viva el arte vivo es una retrospectiva que busca, a partir de toda su obra, aborda la trayectoria del artista argentino en su tiempo en diálogo con la vanguardia de su época, paro también en relación con nuestro presente. Recuperar a Alberto Greco (buenos Aires, 1933- Barcelona 1965). Implica sumergirse en un “derrotero torcido o a contramano”, como lo define el comisario de la exposición Fernando Davis.

Con más de 200 obras y documentos -pinturas, dibujos, collages, escritos, manifiestos, fotografías de sus acciones- nos podemos sumergir en la vida y obra de Alberto Greco a través de un recorrido que va desde sus inicios en la poesía y la pintura al desarrollo del arte vivo, que Greco extendió en acciones callejeras y objets vivants, sus dibujos y escritos madrileños, los collages que llamó “de autopropaganda”, y por último la novela Besos brujos última obra de su prematura muerte.

Alberto Greco durante un acto vivo-dito en Roma 1962. Fotografía de Claudio Abate.

El recorrido por la exposición lo hacemos a través de ocho salas.

En la Sala 1, abarca desde finales de la década de 1940 hasta 1961 es como un prólogo. Se encuentran en ella algunas de sus primeros poemas y cuentos como Criatura humana (1949), Fiesta (1950) y (Ni tonto ni holgazán (1956), articulan una sensibilidad por lo minoritario y un gusto estético por lo pueril, lo fantástico y lo cursi. De esta época data su primer viaje a París (1954-1956).

En la Sala 2 (1959), de vuelta en Buenos Aires. Adopta un informalismo “terrible, fuerte y agresivo”, en el que el cuadro es un ente orgánico cuyos materiales lleva al límite.

Alberto Greco con Alberto Heredia durante la Première exposition arte vivo de A. Greco en París 1962.

En la Sala 3, entre 1961 y 1963 se produce el punto de inflexión en la trayectoria del artista. De 1961 son los carteles con los que empapela Buenos Aires con los mensajes -¡¡QUÉ GRANDE SOS!! y “El pintor informalista más importante de América”, anticipando estrategias del pop y de arte de masas. En 1962, en su segundo viaje a París, proclama la función del arte vivo, realiza su primera “exposición” callejera, al trazar con una tiza un círculo alrededor del artista portugués Alberto Heredia y declara es acción como obra de arte.

En ese mismo año, en Génova, escribe su Manifiesto Dito dell’Arte vivo [Manifiesto dedo del arte vivo]. En 1963 es obligado a abandonar Italia tras la representación de la pieza de teatro experimental Cristo 63. Omaggio a James Joyce [Cristo 63. Homenaje a James Joyce].

Alberto Greco, ¡¡Qué grande sos!! Buenos Aires 1916 Fotografía de Sameer Makarius.

El recorrido por (Salas 4,5 y 6), desde Italia llega a España y se establece en Madrid, pero también en la localidad abulense de Piedralaves, que rebautiza como “Grequissimo Piedralaves” declarando a todo el pueblo y a sus habitantes como obras de arte vivo. En sus calles despliega el Gran manifiesto-rollo arte vivo-dito, tira de papel intervenida de casi 300 metros de la que se exhiben dos fragmentos.

En Madrid improvisa una de las acciones más célebres, el viaje colectivo en metro desde Sol hasta Lavapiés que acaba con la quema de una enorme tela pintada de forma conjunta.  En esta ciudad, en la Galería Juana Mordó, presenta sus primeros objets vivants. Y aquí abre su Galería Privada, taller, sala de exposiciones y punto de encuentro de la vanguardia artística. Colabora con artistas de la escena madrileña como Manolo Millares o Antonio Saura.

Momento vivo-dito de Alberto Greco en Lavapiés 1963.

La Sala 7 recorre el vertiginoso tramo final de la vida de Greco entre 1964 y 1965, con estancias en Buenos Aires, Nueva York, Madrid, Ibiza y Barcelona. En 1964 desarrolla unos collages que denomina “autopropaganda”, intervenciones de anuncios y revistas que se sitúa entre fetiche y la parodia. En 1965, comienza la novela Besos brujos, título que toma de la película de 1937 de José Agustín Ferryra. Adaptada por Greco hacia su conflictiva relación con el escritor chileno Claudio Badal, el libro es en sí mismo pieza de arte vivo con dibujos, manchados de comida, letras de canciones pop y baladas románticas.

Incorporación de personajes vivos a la tela (Encarnación Heredia, mujer sufriente) 1964.

Ya estamos en la última, se expone Todo de todo un collage que se presenta como una acumulación autorreferencial que reclama el arte PARA TODO EL MUNDO.

Alberto Greco. Todo de todo 1964.

Recuerdo en mayo de 1965, en la Galería Edurne de Madrid, la exposición con obras de Alberto Greco, Juan Hidalgo, Walter Marchetti y Manolo Millares. La primera vez que me encontré con obra de Alberto Greco.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Alberto Greco. Viva el arte vivo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 11 de febrero al 8 de junio 2026. Documentación y fotografía: Departamento de Presa Museo Reina Sofía.

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