martes, 7 de abril de 2026

PEDAGOGÍAS DE GUERRA

 

Roman Khimei y Yarema Malashchuk. Fotografía de Ana Brunias.

Nos hemos paseado por esta exposición que ha inaugurado el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21, un espacio especial donde siempre se encuentran interesantes proyectos de jóvenes artistas que trabajan en territorios y situaciones de conflictos.

Pedagogías de guerra, la primera exposición individual en España de Roman Khimei (1992) y Yarema Malashchuk (1993), figuras clave de la nueva generación de artistas visuales ucranianos. Comisariada por Chus Martínez.

La muestra propone cuatro instalaciones audiovisuales que han sido producidas en los últimos cuatro años, cuando comenzó la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.  Las piezas analizan cómo, en un contexto donde la guerra es omnipresente y se retrasmite a través de pantallas, sistemas algorítmicos y tecnologías la violencia se infiltra en la vida cotidiana y reconfigura la percepción, el comportamiento y el día a día de la población. El proyecto se inscribe en el compromiso a largo plazo del museo y TBA21 con los artistas en situaciones de conflictos y cuenta con el apoyo de La Fundación Ecotec.

Romar Khime y Yarema Malashchuk, “Desde nuestra perspectiva de civiles, nuestros trabajos ofrecen un tiempo distinto al de los medios, que permite ralentizar la mirada e invita a la reflexión. Nos interesa cómo la guerra se infiltra en la vida cotidiana, cómo altera la percepción y cómo se forma la memoria cuando conviven, como es nuestro caso, la proximidad al conflicto y la distancia que debemos tomar como artistas”, explican.

Comenzamos el recorrido por la muestra -las cuatro videoinstalaciones- creadas a partir de imágenes de cámaras de vigilancia, imágenes cinematográficas escenificadas y grabaciones de personas que viven la guerra en Ucrania, diluyen los límites entre el documental y la ficción. Las obras en su conjunto tratan de combatir los clichés de una ciudad en guerra e invitan y nos invitan a los espectadores a experimentar cómo es la cotidianidad en la ciudad de Kyiv -y en otros territorios ucranianos- entre un bombardeo y otro, intentando romper la distancia de seguridad que las personas crean como espectadores ante una guerra televisada.

La exposición comienza con The Wanderer [El caminante] (2022), una pieza producida poco después del inicio de la invasión que forma parte de la Colección TBA21. En ella los artistas utilizan sus cuerpos para escenificar las posturas de los cadáveres de los soldados rusos caídos que se confunden en el paisaje natural de los Cárpatos.

Vista de la instalación The Wanderer [El caminante] (2022). Foto: Maru Serrano.

La segunda pieza, Open World [Mundo abierto] (2025), presentada en la 36ª Bienal de Artes Gráficas de Liubliana, en una videoinstalación que articula códigos del videojuego con recursos del cine documental. Tres años después de la invasión, acompaña a un joven ucraniano desplazado por la guerra muestras teledirige un perro robótico de uso militar para recorrer las calles y los lugares de su infancia.

Vista de la instalación Open World [Mundo abierto] (2025). Foto: Maru Serrano.

La tercera obra de la muestra, You Shouldn’t Have to See This [No deberías tener que ver esto] (2024) -reconocida con el premio Curatorial de OFFSCREEN París- es una videoinstalación de seis canales que, marcada por el silencio, presenta a niños y niñas ucranianas mientras duerman. A pesar de la aparente quietud de esas imágenes, esos menores con algunos de los más de 20.000 casos documentados de personas trasladadas a la fuerza a territorio ruso -y devueltas a su país de origen-.

Vista de la instalación You Shouldn’t Have to See This [No deberías tener que ver esto] (2024). Foto: Maru Serrano.

Por último, los artistas exhiben por primera vez We Didn’t Start this War [Nosotros no empezamos esa guerra] (2026) un nuevo encargo de TBA21 para el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Esta instalación -cuyo título hace referencia a una frase que la sociedad civil ucraniana repite tras la inversión rusa, ya que rechaza el conflicto- presenta un tríptico audiovisual concebido en su contexto bélico donde las imágenes no muestran representaciones violentas del conflicto, sino el resultado de una atención sostenida a una qua rutina que casi ha desaparecido para la sociedad ucraniana. En palabras de los artistas, “a través de la recreación de la realidad cotidiana en Kyiv, iniciamos una conversación con el espectador sobre la representación de un país en guerra”.

Vista de la instalación We Didn’t Start this War [Nosotros no empezamos esa guerra] (2026). Foto: Maru Serrano.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Pedagogías de Guerra. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21. 3 de marzo al 21 de junio 2026.

Documento y Fotografía: Museo Thyssen-Bornemisza, Oficina de Prensa.

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