viernes, 10 de octubre de 2014

Colección Abelló: El sentido de una colección

El arte de elegir un cuadro y de formar una colección de pinturas es siempre el resultado de unas determinadas preferencias estéticas, de una manera particular y personal de entender lo pictórico y lo que las obras de arte representan dentro de un sistema figurativo o un orden plástico. Detrás  de toda colección, escogida con tiento y sensibilidad artística, hay siempre una o más personas que, con su decisión selectiva, marcan una deliberada posición conceptual y perceptiva de la pintura.

Una colección que, como la que se presenta en Centro Centro Cibeles, Colección Abelló, ha sido formada no como una selección de maestros o de tendencias diversas sino, por el contrario, buscando las analogías y las correspondencias que unen las obras dentro de sus diferencias  de estilo y de época, es un ejemplo de una decidida voluntad artística. Los nexos se deben a las afinidades electivas, tan esenciales a la hora de valorar el arte y gozar con la buena pintura. Entonces la delectación que procura cada obra prima sobre el hecho mismo de la posesión del conjunto, que por sí se magnifica.


En el año 1992, pude ver en el Museo de Bellas Artes de Santander, las veintitrés pinturas, de Picasso a Bacon, Grandes Maestros de las Vanguardias Históricas en la  Colección Juan Abelló. Muchas de aquellas pinturas, como el desnudo sentado de Pablo Picasso que era la portada del catálogo se encuentran en esta exposición, en los apartados Picasso y sus contemporáneos y de Miró a Francis Bacon. Historia y modernidad.

Y en el año 1993, de nuevo en el Museo de Bellas Artes de Santander disfrute  de una segunda exposición Obras Maestras de Arte Antiguo en la Colección Juan Abelló S. XV- S. XIX. Pinturas, incluida “Niño sonriente c.1660” de Bartolomé Esteban Murillo, portada del catálogo, se encuentran en los diferentes apartados de esta muestra.


El comisario de la exposición, es el catedrático Felipe Garín LLombart, que ha diseñado un recorrido apasionante, por las 160 obras seleccionadas. Comienza con un homenaje a El Greco, con la obra Estigmatización de San Francisco.

Madrid, Villa y Corte, incluye lienzos que reflejan escenas de  la capital desde el siglo XVII hasta el siglo XIX, La Fuente de la Cibeles, de David Roberts entre otros, escuela madrileña del siglo XVII.

Del gótico al humanismo, recorre los siglos XV y XVI, obras de Bernardo Serra, Jaume Baço Jacomart, Juan de Flandes, el Maestro de Artés, Pedro de Berruguete y Lucas Cranach (extraordinaria obra),  esta sala alberga, según el comisario, -uno de los mayores placeres visuales de la exposición- el Salvator entre san Pedro y san Juan, de Fernando Yáñez de la Almedina, considerada una obra maestra.

Cuando el hombre convierte la naturaleza en arte, obras del siglo XVII, óleos y dibujos, de José de Ribera, Bartolomé Esteban Murillo, Francisco Pacheco, Francisco de Zurbarán. Espacio que el comisario califica  -un espacio casi mágico- presenta  una serie bodegones y floreros de artistas muy representativos y reconocidos del siglo XVII: Bernardo Polo, Juan de Arellano, Pedro de Camprobín (pequeño exquisito) o Antonio Ponce.

Antonio Ponce "bodegón con jarrón de Talavera, flores, alcachofas y frutas" c. 1630 - 50

Las vedute, Goya y su mundo, ya estamos en el siglo XVIII, esta sala alberga obras magistrales de Canaletto y Guardi, además de dos retratos particularmente importantes de Goya, de don Martín Miguel de Goicoechea y doña Juana Galarza, sus consuegros, y un dibujo de la esposa del pintor doña Josefa  Bayeu, cuenta el comisario citando a Carducho, refleja cómo –el dibujo es la perfección del arte.

Canaletto

Naturalismo europeo, esta sala  se desarrolla desde mediados del siglo XIX, hasta los años  veinte del siglo pasado, con obras de pintores españoles como Mariano Fortuny, Ramón Casas, Hermen Anglada Camarasa, Aureliano de Beruete, Santiago Rusiñol, Joaquín Mir o Joaquín Sorolla, compartiendo espacio con sus contemporáneos Pierre Bonard, Toulouse-Lautrec, Van Gogh y un maravilloso Amadeo Modigliani.

Amadeo Modigliani el violonchelista 1909

Picasso y sus contemporáneos, nos encontramos con catorce obras del genio español, entre óleo, aguadas, tintas grafitos, presididos por el “Desnudo sentado”. Dialogan con él obras de Braque, Léger, Juan Gris y Matisse, juanto a dos obras de Dalí.

De Miró a Francis Bacon. Historia de la Modernidad, obras del siglo XX de artistas norte-europeos, que ponen de manifiesto el internacionalismo de la Colección: Edvard Munch, Gustav Klimt, Vasily Kandinsky, Paul Klee, Kees van Dongen, Egon Schiele y George Grosz. En el muro de enfrente, una síntesis de la muy extensa nómina de maestros españoles de la abstracción de la segunda mitad del siglo XX, Antoni Tapiés, Manolo Millares y Pablo Palazuelo. Finalmente en los muros restantes, las obras de Joan Miró, frente a ellas Mark Rothko (Negro, rojo, negro).

Cierra la Colección Abelló, Francis Bacon (1909-1992), una temprana composición de 1933, Tres estudios para un retrato de Peter Beard y el espectacular Tríptico de 1983.


La certera elección y el tino en la opción de las piezas son el parámetro y la piedra de toque de toda colección. Cuando, como es el caso de la muestra que comento, se produce la unidad y la conformidad de las partes, no queda más que el elogio y la admiración por quien o quienes han acertado a reunir  su admirable conjunto.

Colección Abelló. Centro Centro Cibeles. 2 de Octubre 2014 al 1 de Marzo de 2015. Madrid.

Mariví Otero

Bibliografía: Gabinete de prensa Centro Centro Cibeles de cultura y ciudadania. Madrid.

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