viernes, 8 de diciembre de 2017

GIORGIO DE CHIRICO. Sueño o realidad


Giorgio de Chirico (Volos, Grecia, 1888- Roma, 1978) su obra se caracteriza por una incesante investigación a diferentes niveles: el técnico, el estético  y el de la idea artística y su constante búsqueda de descubrimientos iconográficos y simbólicos. Para de Chirico, la técnica pictórica tenía que demostrar el conocimiento del oficio; el resultado estético  -la suma de técnica y estilo- tiene que ser siempre un objetivo. No obstante, es la idea iconográfica y de composición lo que verdaderamente actúa como puente entre el arte clásico y el contemporáneo.

Mediantes sus meditaciones sobre la realidad, profundizadas con lecturas de Nietzsche y de Schopenhauer, interpretó la ambigüedad y la inquietud del tiempo en el que le tocó vivir.
En un segundo momento de madurez, orientó su búsqueda en torno a la técnica de la pintura hacia el descubrimiento de la “bella materia pictórica”, estrategia técnica imprescindible y generadora del arte y la belleza.

El mundo de Giorgio de Chirico. Sueño o realidad reúne un total de 143 obras en la muestra, procedentes en su mayoría de la Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, que se completan con préstamos  de más de una veintena de museos y colecciones privadas. Destaca la decena de pinturas que ha aportado la Galleria Nazionale d’ Arte Moderna de Roma. Exposición monográfica presentada en CaixaForum, Madrid.

La muestra reúne las pocas esculturas de De Chirico realizadas a partir de 1940 en terracota y durante los años 1968-1970 en bronce, con unas tiradas limitadas. Esas piezas junto con una serie de acuarelas, dibujos y litografía que comprenden desde el período metafísico hasta las últimas creaciones gráficas de la metafísica, amplían y completan esta retrospectiva del mundo de De Chirico, que revive también  gracias a unos cuantos dibujos hechos en 1972.

Héctor y Andrómaca, 1970. Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, Roma © Giorgio de Chirico, VEGAP, Barcelona, 2017

La exposición, está estructurada en seis ámbitos, se inicia con una colección de retratos y autorretratos que introducen un interrogante en torno a la identidad: el yo y los otros. A continuación, los interiores metafísicos, ligados a su estancia en Ferrara, cuando De Chirico hacía el servicio militar, y el descubrimiento de la arquitectura del Renacimiento, junto a la ciudad industrial con sus fábricas. El tercer apartado se centra en la plaza de Italia de Roma y en la presencia del maniquí que culmina el enigma metafísico.

Las tres últimas secciones –Baños misteriosos, Historia y naturaleza, Mundo clásico y gladiadores- describen un viaje a las raíces de la cultura europea: la búsqueda de la intimidad, el tiempo, la tensión entre realidad, ficción y teatro.


La muestra descubrirá a una nueva generación el que posiblemente sea uno de los artistas  italianos más destacados del siglo XX, a partir 143 obras entre óleos, dibujos, litografías y esculturas, datadas entre 1913 y 1976. El recorrido por los seis ámbitos está diseñado muy a lo Giorgio de Chirico.

Retratos y autorretratos

Para De Chirico el retrato es el género por excelencia, al cual se dedico a lo largo de su vida artística.

Los autorretratos, de los que De Chirico tiene múltiples ejemplos, evolucionan desde tipología clásica  del primer período, pasando por la intimista de los años veinte y treinta, hasta llegar a ser ambiguas y divertidas representaciones de él mismo en la década de 1940.

Retrato de Isa, vestido rosa y negro, c. 1934. Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, Roma © Giorgio de Chirico, VEGAP, Barcelona, 2017


Interiores metafísicos

El tema nació durante la guerra en Ferrara, donde De Chirico, vestido de soldado, permaneció desde mediados de 1915 hasta finales de 1918. Los interiores metafísicos son composiciones en las que una perspectiva acelerada implica los elementos arquitectónicos de una estancia, en cuyo centro hay un conjunto de instrumentos de dibujo y otros objetos incoherentes. Recursos como la abertura de una ventana o el cuadro dentro del cuadro presentan escenas con paisajes arqueológicos y naturales, fábricas y plazas. De Chirico contrapone el plano de tablones de madera sobre el que surgen estas visiones nuevas al puente de un paquebote de transporte marítimo, y especifica que el reclamo náutico “tiene aquí un significado profundo para quien quiera penetrar la complicada mente de este nuevo pathos” 1919.

La sposa fedele, 1917. Galleria Nazionale d’Arte Moderna de Roma, Roma © Giorgio de Chirico, VEGAP, Barcelona, 2017

Plaza de Italia y maniquíes

La plaza de Italia es el tema principal y más conocido del arte metafísico, que nació en Florencia en 1910 como resultado de una revolución que Giorgio de Chirico plasmó en el cuadro L’énigme d’un aprés-medi d’automne (El enigma de una tarde de otoño). Lo desarrolló en París entre 1911 y 1915 con imágenes que pierden la objetividad de la perspectiva renacentista, con la que De Chirico quiso “expresar esa sensación tan fuerte y misteriosa que había descubierto en los libros de Nietzsche”.

Simultáneamente nació el maniquí, un ser con una cabeza ovoide y lisa, y el cuerpo hecho de elementos geométricos y cartabones de dibujo, que se sostiene gracias a una estructura de tablones. Sin cara y físicamente todo él sintetizado, y por lo tanto carente de cualquier rasgo que lo personalice, el maniquí brilla con una expresión luminosa y el pathos del ser. Esta figura ocupa un lugar central en el universo imaginario, filosófico y figurativo del artista, desde los personajes míticos de Héctor y Andrómaca, pasando por el trovador y las musas inquietantes, hasta el desarrollo de la figura del arqueólogo en los años veinte.

Trobador, ca. 1972. Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, Roma © Giorgio de Chirico, VEGAP, Barcelona, 2017

Baños misteriosos

El enigmático tema de los baños misteriosos nació en 1934 con dos litografías (y otros tantos dibujos) que De Chirico realizó para acompañar los diez textos de Mythologie, de Jean Cocteau. Rápidamente llevó el tema a la pintura y después lo recuperó durante el período neometafísico (1968-1976).

En 1973, cuando ya tenía 80 años, De Chirico realizó la Fontana dei bagni mistoriosi (Fuente de los baños misteriosos) en el parque Sempione de Milán, la única escultura monumental del artista, para el espectáculo Contatto Arte/Città de la XV Triennal de la ciudad. De Chirico explicó entonces el origen del tema:

“La idea de los baños misteriosos se me ocurrió una vez que estaba en una casa en la que habían encerado mucho el suelo. Vi a un señor que caminaba delante de mí, cuyas piernas se reflejan en el suelo. Tuve la impresión de que podría sumergirse en él, como si fuese una piscina, y que allí podría moverse e incluso nadar. Y entonces me imaginé piscinas extrañas con hombres inmersos en aquella especie de agua-parquet, hombres callados, que se movían y a veces se detenían para hablar con otros hombres que permanecían de pie fuera de la piscina-suelo”.

Sole sul cavalletto, 1972. Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, Roma © Giorgio de Chirico, VEGAP, Barcelona, 2017

Historia y naturaleza

Son muchas las obras en las que el artista copia temas de los grandes maestros para poner a prueba su capacidad de imitación. En ese período las referencias museísticas, que ya estaban en su producción de los años veinte, llegan a ser angustiantes, y la repetición académica deviene el único camino para profundizar en la profesión. Esa recuperación continuó a lo largo de los años cincuenta con el tema que se inspira en los poemas caballerescos de Orlando furioso, de Ariosto, y Gerusalemme loberata (Jerusalén liberada) de Tasso, que ocupa una parte primordial de la búsqueda De Chirico en lo que se refiere a la actividad teatral y las composiciones pictórica que evocan la historia como un pasado.

Las naturalezas muertas de De Chirico, recuerdos de la opulencia barroca del género, aparecen en el marco de paisajes naturalistas pero irreales, a menudo acompañadas de un elemento antiguo (una estatua, una coraza) que subraya la sensación de desubicación y enmarcadas por telas que les confieren un aire de aparición.

El Contemplador, 1976. Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, Roma © Giorgio de Chirico, VEGAP, Barcelona, 2017

El mundo clásico y los gladiadores

El tema de los gladiadores y los luchadores aparece por primera vez y con absoluta originalidad en 1927. Al año siguiente el marchante Léonce Rosenberg encargó a De Chirico la decoración completa de la gran sala de su piso parisino, un pedido que permitió al artista desarrollar y enriquecer la temática de los gladiadores, que llegó a ser uno de los grandes éxitos de su actividad pictórica. De Chirico trabajó ese tema durante unos años y después volvió a él en su último período metafísico.

Edipo y la esfinge, 1968. Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, Roma © Giorgio de Chirico, VEGAP, Barcelona, 2017

Su enigmática visión de la realidad, con referencias al sueño y a la memoria con un regusto de tiempo eterno, influyó en diversos movimientos artísticos, desde el surrealismo, del cual su arte constituyó una de las primeras y más importantes fuentes de inspiración, hasta el realismo mágico, pasando por el pop art o el arte conceptual. La reflexión sobre el inconsciente y sobre las manifestaciones del sueño que ha ocupado una parte significativa del arte del siglo XX tiene sus raíces en el mundo visionario de Giorgio de Chirico.


El mundo de Giorgio de Chirico. Sueño o realidad ha sido comisariada por: Mariastella Margozzi, historiadora del arte del del MIBACT (Ministerio de Bienes y Actividades Culturales de Italia), y Katherine Robinson, miembro del Consejo Directivo de la Fondazione Giorgio e Isa de Chririco.


Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fuente: El mundo de Giorgio de Chirico. Sueño o realidad. Exposición del 23 de noviembre de 2017 al 18 de Febrero de 2018. Gabinete de Prensa CAIXAFORUM. MADRID.