viernes, 27 de noviembre de 2015

Encuentro, Benjamín Palencia y Luis Castellanos

Hoy, 27 de Noviembre, es el centenario del nacimiento de aquel joven artista de mentalidad muy madura y especial, Luis Castellanos. Esta exposición es el homenaje, que la Galería Leandro Navarro organiza y que por primera vez se hace un encuentro entre los dos artistas: Benjamín Palencia (Barrax, Albacete 1894-1980 Madrid) y Luis Castellanos (Madrid 1915-1946 Madrid).


autorretrato Luis Castellanos H. 1940 óleo sobre tabla 34 x 22 cm.

Siempre que las circunstancias suscitan los nombres de Benjamín Palencia y Luis Castellanos, sentimos la necesidad –o por lo menos yo siento la necesidad-  de situarlos  históricamente en el contexto general de la pintura española del siglo XX. Y aunque Castellanos fue muy precoz en su llagada a las artes, con todo, no tuvo tiempo de estar presente en los primeros atisbos de nuestra primera vanguardia interior –que tiene lugar alrededor de 1920-

¿Escribir sobre la pintura de Palencia una vez más? ¿Y para qué? ¿Es que puedo yo tener la pretensión de descubrir ahora algo nuevo, un aspecto que haya pasado inadvertido para todas las miradas que han pasado por esa obra, inaugurar una mirada nueva para un aspecto de ella que no haya sido advertido? No, no pretendo eso. Y mucho menos puedo pretender descubrir una vida inédita, intocada por comentaristas anteriores, yo entre ellos, para reducir esa obra a especie inteligible.

¿Por qué, entonces, vuelvo ahora sobre la pintura de Palencia? No he sido yo la que  ha vuelto hacia ella. Ha sido ella la que volvió hacia a mí en esta exposición. 


Benjamín Palencia "muchacho" 1917-19 óleo sobre cartón 99 x 69 cm 


¿Hasta la fecha podemos considerar los trabajos de Castellanos (1915) como obra de formación? Si tenemos en cuenta que en 1933 formo parte del Grupo de Arte Constructivo fundado por Torres García (nacido en 1874) del que es benjamín  con sus dieciocho años, y del que forman parte artistas tan prestigiosos en la vanguardia de la época como Benjamín Palencia (1894). Maruja Mallo (1902), Moreno Villa (1887), Alberto (1895), Manuel Ángeles Ortiz (1895), Julio González (1876) Mateos (1894), Rodríguez Luna (1910), Díaz Yepes (1910) y Germán Cueto (1893); es decir, que si es considerado un artista ya maduro para ser aceptado en tan buena compañía, habrá que considerar que hacia los dieciséis  cuando él sitúa  el nacimiento de su inquietud por saber qué es el arte nuevo, ha concluido su etapa formativa y comienza otra nueva búsqueda, dueño ya de un cierto bagaje técnico.


Luis Castellanos solo salió de nuestras fronteras a Portugal. Sus viajes debieron  de ser los que menciona  en su nota autobiográfica a Galicia, Castilla, Vasconia, Aragón, Baleares, a los cursos de verano, con pensiones de la Escuela Municipal de Artes Industriales. Cabe suponer que la entrada en Portugal se limitaría a poblaciones cercanas a la frontera gallega. Pero si se relaciono más tarde con artistas que habían viajado y residido fuera de nuestro país: Torres García, Palencia, Manuel Ángeles Ortiz, Maruja Mallo… que debieron ser importantes en su formación e información. Amigos, revistas, conversaciones, todo vago e impreciso me van abriendo un nuevo mundo que me sugestiona.

Las primeras coincidencias, entre Palencia y Castellanos son con el Grupo de Arte Constructivo, un jovencísimo artista y un Palencia que en 1925, hace su primera salida a París la estancia será de tres meses, va a ser en la década de los veinte cuando emerja con alguna pujanza una cierta vanguardia plástica española, precisamente en el momento en el que ya iban y venían de París con relativa fluidez una legión de jóvenes creadores españoles, entre los que estaba el propio Palencia, pero también otros como Bores, Joaquín Peinado, Hernando Viñes, Manuel Ángeles Ortiz, Ismael de la Serna, Oscar  Domínguez, Ucelay, Llorens Artigas etc., todos miembros de una nueva generación que se sumaba a los Pablo Picasso, Gargallo, Julio González, Durrio, Manuel Hugué, Joan Miró etc., que les habían  precedido allí con desigual fortuna.

En 1930, a su regreso de Estados Unidos, desembarcó en Cherburgo y pasó unos días en París. La Galería Pierre le organiza una exposición individual en 1933 del 20 de noviembre al 4 de Diciembre. Posiblemente para Palencia, París fue un lugar de estudio, no llegó a trabajar allí.


Luis Castellanos heroica (rebelión anarquista) 1933. óleo sobre cartón 52 x 74 cm. Colección M. Otero Rodríguez.

Benjamín Palencia 1933 surrealista acuarela sobre papel 78 x 56.8 cm

Esta exposición muestra obras sobre papel y otros soportes de finales de los años veinte, treinta lo que llamaría la aventura vanguardista, y años cuarenta  de la llamada Escuela de Vallecas, se sitúa entre 1927-1936 y 1939-1942  anterior y posterior a nuestra guerra y es aceptado también que junto con Palencia, Castellanos fue el único participante en ambos períodos. Parece que su participación fue escasa, pero fue. Incluso se ha llegado a dudar de su participación en el primer periodo dada su corta edad, pero teniendo en cuenta que ya en 1933 formó parte del Grupo Arte Constructivo, en el estaban  también Palencia y Alberto, y que en 1934 expuso individuamente en el Ateneo de Madrid, no es descabellado suponerle integrante de alguna expedición y conversación por aquellos parajes vallecanos, dado que el primer periodo se limitó a largas caminatas hasta Vallecas de Palencia y Alberto, a veces acompañados por otros escritores y artistas: Maruja Mallo, Caneja, Alberti, Bergamín, Luis Felipe Vivanco e incluso Miguel Hernández  y Lorca…se suelen citar entre los más conocidos. 




La historia de la Escuela de Vallecas después de la guerra es más conocida. Benjamín Palencia reunió a un grupo de entonces muy jóvenes pintores: Álvaro Delgado, San José, Carlos Pascual de Lara y Gregorio del Olmo, que fueron los más constantes, y hasta llegaron a establecer allí un pequeño taller. También acudían en ocasiones otros artistas como Enrique Nuñez Castelo y Luis Castellanos. Según recuerda Álvaro Delgado en el libro de Raúl Chávarri […] que Palencia hablaba con gran respeto de Castellanos, y cuando este visitó esporádicamente al grupo de Vallecas en su segunda experiencia se interesó por ella, aún cuando no participó nunca abiertamente, puesto que, mentalidad intelectualmente muy madura, veía la segunda escuela poco menos que un desvarío de chiquillos y un juego de artistas visionarios […]

Sin embargo existen numerosos dibujos de Castellanos de gentes del campo, imbuidos del mismo aire formal que, sobre todo niños, tienen los de Palencia, Lara y demás componentes de la Escuela. Dibujos de Castellanos procedentes tal vez de Vallecas, algunos y otros fechados en 1944, del pueblo de Olmedo, en la provincia de Valladolid, donde pasó el verano para reponerse porque su salud no era buena, como le escribe en una carta  a Palencia (carta que se reproduce en el catálogo). Acompañando a su hermano que realizaba trabajos propios de su profesión de ingeniería  en aquella zona. Estos dibujos son contemporáneos de otros que suelen adscribir al surrealismo.

luis Castellanos "el espíritu santo (alegorías) 1944 tinta china sobre àèl 44 x 51.5 cm.

No se refiere Castellanos en su Nota autobiográfica a la Escuela de Vallecas. Si habla de una colaboración fértil con Maruja Mallo y Benjamín Palencia, los dos pintores españoles de mayor trascendencia, a mi criterio, de nuestra generación. No menciona a Alberto, aunque puede ser por obvias razones políticas. No hay que olvidar que estamos en 1946 y Alberto se encuentra en el exilio, del que nunca volvería, nada menos que ¡en Rusia!

Benjamín Palencia "tres muchachos de Vallecas" 1945 acuarela sobre papel 38 x 26.7 cm.

Luis Castellanos "niño de Vallecas" 1940 

Palencia se volcó en el paisaje: en la tierra, áspera pero fiel. A su modo trata de recuperar el hilo perdido con la guerra. Irá a Vallecas a pintar el campo, los niños y labriegos. Recordará con nostalgia los paseos con Alberto las bromas de Maruja Mallo, Alberti, Federico. Esta desolación se lee en sus dibujos y acuarelas de aquellos primeros años. No es sólo la pobreza de las gentes del campo, sino también  la frustración de la derrota que alcanzó a todos, es decir, sobre esta nostalgia y esta necesidad, ahora más fuerte que nunca, del contacto físico con la tierra nacerá la Escuela de Vallecas, de posguerra.

Benjamín Palencia "los músicos" 1942 tinta sobre papel 50 x 37.2 cm

Encuentro, Benjamín Palencia y Luis Castellanos, el resultado final de este proyecto pasado después a exposición, es brillante. Así como el montaje de la exposición.

Íñigo Navarro y Mariví Otero

Galería Leandro Navarro, del 5 de Noviembre de 2015 al 30 de Enero de 2016. Catálogo disponible en la página web: www.leandro-navarro.com

Esta exposición se ha realizado con la colaboración de los legados de los artistas: familia Medina-Castellanos, Archivo Benjamín Palencia y la documentación aportada por Mariví Otero, así como texto del catálogo.


Luis Castellanos formará parte de la selección de artistas de la exposición "Campo cerrado. Arte Español 1939-1953, comisariada por Lola Jiménez Blanco, que se celebrará el MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA, del 27 de abril al 26 de septiembre, 2016.


 Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: Otero. M. y Iglesias J.M.: Luis Castellanos 1915-1946. Catálogo razonado. Centro Cultural del Conde Duque. Ayuntamiento de Madrid. 5 de Junio- 21 de Julio, 1996. ISBN: 84-88006-23-3 Corredor-Matheos, J.: Vida y Obra de Benjamín Palencia. Editorial Espasa Calpe. Madrid, 1979. IBSN: 84-239-4275-9.

viernes, 13 de noviembre de 2015

BAQUELITAS. Creando futuro. Bakelites. Creating the future.

El arte de elegir una colección de objetos en este caso baquelitas, es siempre el resultado de unas determinadas preferencias estéticas, de una manera particular y personal de entender lo elegido. Detrás de toda colección, escogida con tiento y sensibilidad, hay siempre una o más personas, en este caso una, el coleccionista Rafael Ortiz que, con su decisión selectiva, marca una deliberada posición conceptual y preceptiva de los objetos.

El Museo Nacional de Artes Decorativas, acoge esta gran exposición, el lugar es el más indicado ya que este museo se creó en 1912 como Museo Nacional de Artes Industriales, que en 1927 recibiría el nombre definitivo de Museo Nacional de Artes Decorativas. Se pretendía con él fomentar la cultura artística y técnica en el público, en los artistas y en los fabricantes mediante la exposición de ejemplos que mostrasen el alto grado de perfección alcanzado por las manufacturas nacionales e internacionales. La ubicación actual muy cercana al Museo del Prado, data de 1932, en la calle Montalbán número 12 de Madrid, edificio construido en 1878 por el arquitecto José María González.


Baquelitas. Creando futuro. Es la primera exposición de su género en nuestro país, compuesta por más de 300 piezas. Puede entenderse como un punto de partida, un experimento  iniciático  que alegrará  a los entendidos y divertirá a los que simplemente se dejen vagar entre sus recuerdos…¡¡¡en la casa de los abuelos había uno igual!! Eso debió  pensar el coleccionista Rafael Ortiz, comenta: […] siempre me interesaron los objetos industriales tanto por su función por su buen diseño, de hecho, tengo piezas que compré no necesariamente de baquelita u otro plástico. Con el tiempo, mi interés por este material se fue consolidando y fue entonces tomando carácter de colección […]



La muestra comienza con dos videos dedicados a la industria de la baquelita y el diseño, muy importantes para comprender la importancia de los materiales que vamos a contemplar a través de los objetos expuestos:


Bakelite Plastic Phenolic Resin: “The Fourth Kingdom” 1937.
Bakelite Corporation Narr. Lowell Thomas
Duración 29 minutos.

                                                                  

Plastics
Director: Ronald Haines
Production company: British Foundation Pictures Ltd.
Cinematographer: Cyril Knowles 1945
Narrator: Frank Philips 
Duración: 20 minutos y 02 segundos
Música: De Wolfe 
British Council

Y el mundo se hizo de plástico. Diseño, publicidad y merchandising

En términos generales y por qué no decirlo atendiendo a cierta utopía, hubo un momento en el que quisimos imaginar que el celuloide salvaría al elefante. No era la primera vez que se planteaba una posibilidad así, pues con el descubrimiento de los hidrocarburos hubo un consecuente incremento en el número de algunas especies de ballenas, cuya grasa era utilizada hasta entonces como combustible. La cuestión fue, que bajo el estímulo de un premio de diez mil dólares para quien encontrara un sustituto artificial y de calidad aceptable del marfil –empleado en bolas de billar- John Wisley Hyatt (Nueva York, 1837- Short Hills, Nueva Jersey, 1920) encontró el material clave que supondrá un hito en el desarrollo de la historia moderna. Nos referimos al celuloide (La exposición comienza con piezas realizadas en celuloide de 1900, textura muy fina de gran gusto estético) el primero de una larga cadena de plásticos con el que iniciarían una serie de avances industriales hasta entonces impensables. Luego vendría la baquelita, el nylon, el polietileno, polyester, metacrilato, etc., una tanda de materiales que iban perfeccionándose y acercándose a las necesidades imperiosas del mundo moderno.

Aunque “puede discutirse si el celuloide fue –el primer plástico moderno-”, como dice Dani Ferrer, o el primero artificial o el primer termoplástico, como apuntan otros. También si Hyatt, Parkes, o ambos merecen ser considerados sus inventores. Pero lo cierto es que fue el primer plástico cuya fabricación fue viable usándose como sustituto del marfil y el ámbar en multitud de objetos (Doménech, 2011) […]


Otro de los materiales es la vulcanita […] La vulcanita, también conocida como ebonita, era un compuesto de caucho al que  se le añadía sulfuro. Por su característico color negro, este primer plástico semisintético se hizo muy popular durante el luto seguido a la muerte del Príncipe Albert en Inglaterra, aunque también se hicieron otro tipo de objetos más ornamentales como escribanías , portalápices  o joyas como las que se encuentran en el repertorio que ahora se presenta (Inv. 203,338). Favorecido por cada vez más escasa producción de algunos  materiales naturales como el marfil o el carey, el proceso hacia el descubrimiento de los plásticos sintéticos tendría un importante avance con el descubrimiento del celuloide, también conocido por otros sugerentes nombres como xilonite o parkesine, debido este último al nombre de su descubridores, Alexandre Parkes (1813-1890). El compuesto se conseguía  mediante mezcla de ácido nítrico, ácido sulfúrico y celulosa, obtenida básicamente del algodón. Con esta nueva sustancia las posibilidades aumentaron, produciéndose gran cantidad de acabados y de objetos, gracias a su especial maleabilidad. Juguetes, abanicos, tarjetas, postales pitilleras, fundas y cajas de todo tipo y terminado están presentes en esta colección […]

La baquelita, conocida como el material de los mil usos, hacía realidad los sueños de  los alquimistas contemporáneos. El químico inventor de origen belga, Leo Baekeland (Gante, Bélgica 1863- Beacon, Nueva York 1944)  la patentaría en 1907 con ello un proceso  que dura hasta nuestros días.


Fue un placer tener como guía al propio coleccionista Rafael Ortiz.


Con motivo de la muestra, se ha editado un magnifico catálogo, con artículos científicos de diferentes profesores de las Universidades de Sevilla, Cádiz y otros. Se incluyen todas las obras expuestas debidamente inventariadas. En edición bilingüe. Edita: Secretaria General Técnica. Subdirección General de Documentación y Publicaciones. ISBN: 978-84-8181-626-6. Edición  2015. Baquelitas, creando futuro.

Comisariado: Luis F. Martínez Montiel, Rafael Ortiz Domínguez.

Se ha editado un video/ audio, donde el coleccionista Rafael Ortiz, el comisario Luis F. Martínez Montiel, Begoña Torres y la directora del Museo Nacional de Artes Decorativas, nos presentan esta esplendida exposición.


Museo Nacional de Artes Decorativas. Baquelitas, creando futuro. Exposición del 23 de octubre 2015 al 17 de enero de 2016. Madrid.

Fotos: Mariví Otero
Mariví Otero

Asistente: Manuel Otero Rodríguez