viernes, 22 de mayo de 2015

10 Picassos del Kunstmuseum, Basel

Después de hacer varias visitas a las  exposiciones: Fuego Blanco. La colección moderna del Kunstmuseum, Basel y Coleccionismo y Modernidad. Dos casos de estudio: Colecciones Im Obersteg y Rudolf Staechelin. En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.

Comentadas en este blog el pasado el 25 de Abril.

Nos quedaba la exposición en el Museo Nacional del Prado, 10 Picassos del Kunstmuseum, Basel.

Hombre, mujer y niño (Homme, femme et enfant), Pablo Picasso, Óleo sobre lienzo, 115,7 x 88,9 cm, París, otoño de 1906, Kunstmuseum Basel, regalo del artista al cantón Ciudad de Basilea; depósito permanente de los ciudadanos de Basilea, 1967, © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2015.

En el edificio Villanueva en la Galería Central del Museo Prado, conformando una pequeña exposición retrospectiva, irrumpen en medio de la galería  paneles habilitados para la ocasión, las diez obras de Pablo Picasso. Una vez más Picasso vuelve al Museo del Prado para enfrentarse a los grandes artistas del Renacimiento  y el Barroco.

Entre estas obras se encuentran las primeras pinturas que llegaron al Kunstmuseum Basel de la mano de su director, Georg Schmidt: Panes y frutero con frutas sobre una mesa (París 1909), obra clave de la fase precubista del pintor; Muchachas a la orilla del sena, según Courbet (1950) y Mujer con sombrero sentada en un sillón (1941-42), que ingresaron en el museo suizo en 1951, 1955 y 1967, respectivamente.

A estas obras se suman El aficionado y Mujer con guitarra (1911-14) pinturas que formaban parte de la primera donación al museo de la colección del doctor Raoul La Roche en 1952. Los dos hermanos, obra realizada en Gósol a comienzos del verano de 1906 (bellisima obra) y Arlequín sentado (1923) un retrato de su amigo el pintor Jacinto Salvadó (formidable retrato), fueron depositados en el Kunstmuseum Basel por Rudolf Staechelin en 1947 para ponerse a la venta 20 años más tarde por su hijo Peter.

Los dos hermanos (Les deux frères), Pablo Picasso, Óleo sobre lienzo, 141,4 x 97,1 cm, Gósol, comienzos del verano de 1906, Kunstmuseum Basel, depósito permanente de los ciudadanos de Basilea, 1967, © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2015

La adquisición de estas obras partió  de una iniciativa de los ciudadanos de Basilea, que así lo decidieron en referéndum, y se efectuó gracias a la participación de instituciones públicas y aportaciones populares. Este insólito hecho  motivó que un  conmovido Picasso regalase a la ciudad un estudio de gran tamaño y tres pinturas que también pueden verse  en el Museo del Prado: Hombre, mujer y niño de 1906, Venus y amor, y La pareja, ambos de 1967.

Como comenta la subdirectora del Kunstmuseum Basel, la gran belleza de la exposición reside  precisamente en esto, “Picasso es confrontado con los viejos maestros, pero no hay diálogo directo en el que estás forzado a encontrar conexiones. Es más, cuando ves ambos, encuentras las conexiones por ti mismo, haces las comparaciones y a medida que paseas ante ellos se vuelve más intenso”

Es bien sabida la relación de  Pablo Picasso (1881-1973) con el Museo del Prado, institución de la cual fue director honorario entre 1936 y 1939 y fuente de su estudio de los grandes maestros como el Greco, Velázquez, Rubens y Goya, con los cuales rivalizó y midió su talento.

Los diez picassos que integran la exposición son sin duda las obras más destacadas del artista en las colecciones del Kunstmuseum Basel y constituyen diez ejemplos excepcionales de la evolución de su producción, desde el verano de 1906 –su período ibérico, previo a la creación del cubismo- hasta las pinturas libérrimas y un tanto melancólicas del Picasso final, de 1967.

El Kunstmuseum de Basilea, afortunado propietario de los 10 picassos en el Prado y la fabulosa colección que puede verse en el Reina Sofía, una colección  que a mí al menos me despierta una envidia infinita: ¿imaginan lo que sería tener una recopilación de arte del siglo XX de esta envergadura en nuestras colecciones públicas?

¡Ya que no fue, así! Disfrutemos hasta el 14 de septiembre estas magníficas exposiciones,  un placer.



Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: 10 Picassos del Kunstmuseum Basel. Museo del Prado. Exposición, del 18 de marzo al 14 de septiembre. 2015. Madrid.

domingo, 10 de mayo de 2015

PEDRO CASTRORTEGA: Sobre-vivir

Espectacular entrada en la nueva exposición del artista Pedro Castrortega (Piedrabuena, Ciudad Real, 1956), en la Galería Theredoom.

Quienes se interesan por la pintura habrán, sin duda, observado que las obras de un gran artista tienen en común ciertas cualidades, ausentes, a su vez, en las obras de otros artistas, siendo estos rasgos los que posibilitan la identificación  de la mano o del espíritu del maestro, lo que hoy llamaríamos su estilo. Sin embargo, cuando se trataba de la formulación  de una teoría, casi ninguna época tuvo en consideración estas observaciones. Las respuestas a la pregunta de cuáles podrían ser estas cualidades, eran siempre confusas y ambiguas. Cuando se deseaba alabar una obra de arte en particular, o la manera de un artista, se empleaba con frecuencia el término singularidad. Sin embargo, la singularidad  no se refiere necesariamente a su naturaleza; puede también entenderse como alabanza de su habilidad y absoluta maestría. 


Como espectadora, una vez más Castrortega me sorprende con esa gran maestría del manejo de las técnicas, da igual que sea grafito, carboncillo, pintura, sobre lino, cartón o papel u otros materiales. También nos encontramos ante un pintor-poeta, sí, y no sólo en el sentido figurativo, metafórico. También cuentan, aquí, las palabras, Castrortega hace años que escribe versos y textos que desarrollan su trabajo, para una mayor comprensión del espectador.

Bajo el titulo Sobre-vivir, Pedro Castrortega  ha trabado un discurso contundente que invita a la reflexión:

Con mi último trabajo, dibujo, pintura y escultura, pretendo la relación del hombre con el planeta, trato la desaparición de la vida salvaje, el abuso que el Humano tiene con respecto a nuestro planeta, la responsabilidad que tenemos que asumir con respecto a la sobrevivencia compartida.

Pretendo proporcionar una reflexión sobre la vida y sobre nuestra responsabilidad para con el mundo. Es una reflexión de sentimientos, pero también, biopolítica. Es decir, que en ella el hombre está pensando como animal en el entorno y la convivencia con otros animales, en relación con el poder y la violencia que ejerce sobre ellos.

Se trata de reflexionar sobre la legitimación de la violencia entre los hombres, la violencia del Estado para con sus súbditos, la violencia que el hombre ejerce sobre los otros animales, como si esta violencia originaria fuese el último y verdadero fundamento del poder.

Quiero acercarme a esta representación de la violencia y del poder. Sé que hay violencia entre el hombre y el animal, pero sé también que hay una forzosa y necesaria convivencia. No sólo no podemos destruirnos unos a otros, sino que la supervivencia de la especie depende también  de la convivencia entre las especies. Pretendo hacer una cosmología, de armónicas y disfuncionales, en las que lo humano, lo animal, la belleza y lo terrible se encuentran inexorablemente entremezclados.

Se trata de algún modo de la imagen de una crisis económica, política y ecológica, una crisis de identidad, en la que nos hemos sumido, de la que intentaremos salir como de un naufragio.


Miguel Cereceda, comisario de la muestra, y gran conocedor de la obra de Castrortega, hace un análisis del texto y los trabajos, muy bueno, diría más, es una unión sincronizada con el maestro que pocas veces se da. 

Un dibujo de gran formato, pintado de un tirón, en un único día de entusiasmo, ejemplifica perfectamente el élan característico  de toda esta exposición de Pedro Castrortega. Se trata de la serena imagen de un hombre de un hombre que sostiene entre sus brazos una masa asombrosa de animales, pájaros y peces. Podrían ser trofeos de caza, o la pintura de alguien  que lleva animales al mercado, pues algunos aparecen atrapados en sus cepos o en sus espetos. Podría tratarse también de un hombre desnudo, vestido solamente con un traje de animales. El título del dibujo, Naufragios, nos sorprende, pues sugiere la idea de un hundimiento y de fracaso. Sin embargo el artista insiste en que no quiere mostrar con ello algo negativo, sino más bien un momento de renovación y de ilusión.

El naufragio no como una derrota, sino como una ocasión de nuevas oportunidades. “Naufrago es el que emprende una aventura –escribe el artista-. Esto es lo que me interesa. Podemos ser derrotados, pero solo es posible esto, si antes hemos emprendido una aventura, en donde el riesgo existe, pero también la esperanza y el deseo”. Podría tratarse entonces de una especie de Noé, saliendo de su arca, después del diluvio, cargado de animales, como emblema o representación de un momento de regeneración espiritual y material.


La figura del elefante reaparece de múltiples maneras en esta exposición, es el objeto de una escultura central, atrapado en un gran cepo […]

Los cuadros y esculturas de Pedro Castrortega caminan así hacia la creación de un cosmos, en el que se presentan las fuerzas de la naturaleza en relación  con lo humano, y en el que la vida renace y se renueva después del cataclismo. No se trata aquí  de ningún cataclismo postnuclear, ni tampoco de una imagen apocalíptica. Las actitudes relajadas y amables de sus personajes, los colores suaves y delicados de los lienzos, y algunas flores voladoras pintadas sobre ellos así aparecen atestiguarlo. Además, el artista insiste en que sus trabajos hablan en realidad del momento que estamos viviendo […]


Es cierto que lo que el artista desea es propiciar una reflexión sobre la vida y sobre nuestra responsabilidad para con el mundo. Pero esta reflexión es también política  y biopolítica. Es decir, que en ella el hombre está pensando como animal  en el entorno y la convivencia con otros animales, en relación con el poder y la violencia que ejerce sobre ellos. Por eso nos encontramos también mujeres pájaro, hombres mono y animales antropomorfos. Ensayo entonces sobre la bestia y  el soberano [...]

Se trata de algún modo de la imagen de una crisis. Una crisis económica, política y ecológica,  en lo que nos hemos sumido y de la que, de algún modo y con estupefacción estamos saliendo, como de un naufragio. Realismo social entonces, sin esperanza y sin miedo.


Hace mil años… (¡qué lejos he puesto la referencia! ), hace mil años, los iluminadores mozárabes de los “Comentarios de Apocalipsis” que hizo aquel abad de Liébana llamado Beato, vieron, de manera angustiada, cómo se cernían sobre los pueblos de aquel tiempo los males que traían los cuatro fatídicos jinetes: las plagas, el hambre, la peste…

Quiero decir, simplemente, que entonces una visión acongojada del presente y del futuro pasó desde la vida al arte y creó esa visión alucinada de nuestro mozarabismo que se refleja en las ilustraciones a los comentarios de los “beatos”.  Quiero decir que el estilo pictórico  de Castrortega se desprende evidentemente de una visión del mundo. Lo que ocurre es que en el fondo de la  pintura de Castrortega, no se esconde un mesianismo. Se esconde, simplemente, una propuesta moral.


Esta exposición se puede ver en la Galería Theredoon de Madrid. Hasta el 16 de Mayo, 2015. 

Bibliografía: Cereceda, M. Naufragios. Texto catálogo, exposición Sobre-vivir. Pedro Castrortega. Galería Theredoom. Madrid.

Fotos: Mariví Otero
Mariví Otero


Asistente: Manuel Otero Rodríguez 

viernes, 1 de mayo de 2015

All the World’s a Stage. Works from de Colección Goetz


La Fundación Banco de Santander, en su Sala de Arte de Boadilla del Monte (Madrid), presenta una vez más una esplendida colección, Works From the Colección Goetz. All the World’s a stage. Una invitación  al diálogo entre el arte contemporáneo  y las artes escénicas a través  de una de las colecciones más importantes del mundo.

“Todo el mundo es un teatro y todos los hombres y mujeres meramente actores…”, dejó escrito Shakespeare en su comedia “As you like it (1599) (Como gustéis). El Comisario de la exposición Karsten Löckemann, se ha inspirado en estos versos para elaborar el hilo temático de esta muestra que transporta al espectador al mundo del teatro, a su estética, su narración y sus estrategias. El teatro y las artes escénicas han ejercido desde tiempos inmemoriales un enorme poder de atracción sobre los artistas plásticos. Así, las obras de esta exposición han sido cuidadosamente seleccionadas de fondos de la Colección Goetz, para ilustrar de manera ejemplar esta influencia de lo escénico en las artes plásticas.

Los tres mil metros cuadrados de la sala muestran una selección de 93 piezas de 27 artistas, que comparten las artes escénicas como tema de inspiración. Video, escultura, pintura, fotografía e instalación, todos los formatos se unen bajo el título inspirado por la frase escrita por William Shakespeare en Como gustéis (1599).


La coleccionista Ingvild Goetz (1941, Prusia Occidental, actual Polonia) comenzó su colección a finales de los años ochenta del siglo XX evitando las corrientes dominantes y adquiriendo obras de artistas que ejercían su labor al margen de la escena artística. En 1993 abrió sus puertas en Múnich un museo para albergar su colección, obra de los arquitectos Herzog & De Meuron. En la actualidad, la Colección Goetz cuenta con un fondo de más de cinco mil obras de casi todos los géneros artísticos.

Abre la exposición una pintura del artista alemán Michael Kunze, titulada Vormittag (Mañana): que por primera vez se muestra al público, es un tríptico de gran formato construido a partir de la perspectiva central clásica, en el que aparecen veinticuatro personajes fantásticos que se funden con el entorno y parecen estar flotando, todo ello creando una pieza que nos recuerda compositivamente a los trípticos de El Bosco, el pintor italiano Veronés por su escenario arquitectónico y a artistas como De Chirico o Magritte. Estas fuentes de inspiración  quedan resaltadas por el artista, además, al escribir en la arquitectura el nombre de grandes pintores desde el Renacimiento hasta la actualidad: El Bosco, Giorgio de Chirico, Veronés, René Magritte, Tiépolo, Albrecht Altdorfer, Gerhard Richter y Anselm Kiefer, entre otros. 

La descripción de esta obra nos da pautas para acercarnos a los artistas, que conforman esta muestra, que nacen en los años sesenta y setenta. Como Kunze, hacen referencias a la filosofía, la literatura, el cine y la historia del arte clásico.


Frente a esta obra de Kunze, las esculturas de bronce del artista Jonathan Meese,   seis esculturas que fluctúan entre la figuración  y la abstracción, inspiradas en videojuegos y cómics.


Zilla Leutenegger,  “Rondó” 2008. En ésta artistas encontramos muy presente el tema del tiempo, el movimiento y la soledad, videoinstalación con una proyección y tres objetos.


Hiroshi Sugito, “La batalla” 1996. Pinturas, con la técnica del nihonga una mezcla de tradición  japonesa y pintura occidental.


Jeff Wall  (1946)”El que empuja la puerta” 1984. Caja de luz con transparencia, cibachrome. Ejemplar único (una prueba de artista). Well, cuenta historias sin caer en la locuacidad. Más bien parecen fotogramas de una película cuyo guión debe ser desarrollado por el espectador.


Rodney Graham, (1949) “Alegoría de la locura: estudio para un monumento ecuestre en forma de veleta” 2005. Graham, aparece inmerso en la lectura de un libro, sentado de espaldas sobre un caballo mecánico. Hay similitudes  con retrato de Erasmo de Rotterdam realizado en 1525 por Hans Holbein. Ya el título se refiere al libro de Erasmo, “Elogio a la locura”, que causó tanta controversia; sin embargo Graham en lugar de este libro sostiene el listín telefónico de Vancouver, en una composición muy cómica y satírica.


Matthias Weischer, “Escalerita” 2006. Combinando distintas técnicas pictóricas parece sondear sus posibilidades como pintor, mezclando distintos géneros y mostrando el enorme potencial de la pintura.


Hans-Peter Feldmann (1941), “Sombras” 2005. Instalación. Consta de un largo tablero de madera sobre caballete encima del cual se han colocado cinco platos giratorios con diversas baratijas y figuras de juguete. Unas lámparas  construidas por el propio artista las iluminan, de tal modo que sus sombras se proyectan en la pared del fondo creando la impresión de una larga procesión y recordando al teatro de sobras y a la linterna mágica. No está claro si el espectador se sitúa delante o detrás del escenario ni quién es el actor y quién es el narrador.


Hiroshi Sugimoto, fotografía, en blanco y negro, pequeño formato. Catherine Sullivan, instalación de video en blanco y negro. Ulrike Ottinger, fotografía documentales en blanco y negro. Mike Kelley (1954-2012). Matthew Barney, instalación. Candice Breitz, instalación. Stan Douglas, fotografías. Nan Goldin, fotografía. Candida Höfer, fotografía. Hans op de Beeck, Video. Ulrike Ottinger, fotografía. Paul Pfeiffer, video. Markus Schinwald, instalación. Laurie Simmons, fotografía. Catherine Sullivan, instalación de video. Rosemarie Trockel, video. Johannes Wohnseifer, instalación. Asta Gröting, video. Lothar Hempel, instalación. Janet Cardiff & George Bures Miller. Instalación. Elmgreen & Dragset, Instalación.


La exposición está acompañada de un catálogo que indaga en las intenciones de los artistas, para que el visitante pueda entender  el arte y apreciarlo.  
Bibliografía: All The World’s a Stage. Works from the Goetz Collection. Del 21 de Febrero al 14 de Junio 2015. Catálogo de mano. Fundación Banco Santander. Sala de Arte Santander. Boadilla del Monte (Madrid).

Fotos: Mariví Otero.
Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez.