viernes, 13 de febrero de 2015

Carlos Evangelista: Siempre próximo a la estética MADÍ

He visitado la exposición de un gran artista actual, con ese punto de madurez donde todo está perfectamente organizado para ser contemplado, él es Carlos Evangelista (Salamanca, España, 1942).


Sí, digo bien, Carlos Evangelista participó y sigue participando dentro del grupo  Arte Madí. En 1997 (1 julio-20 octubre) se celebro en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, una gran exposición de Arte Madí, comisariada por María Lluïsa Borràs. La exposición mostraba la historia del movimiento Madí, plural y activo cincuenta años después de su fundación. María Lluïsa Borràs, establece tres momentos diferenciados que estructuran las secciones en la que se divide la exposición: Los orígenes de Madí; Madí en el Cono Sur y en el Caribe y Madí en París y Actualidad internacional de Madí, siendo esta última sección donde se reúnen obras de artistas Madí (o próximos a su ideario) procedentes de Italia, Bélgica, Hungría, Estados Unidos  y España, además de Argentina y Francia. Esta muestra se llevo  al Museo de Arte Extremeño e Iberoamericano, Badajoz (7 noviembre, 1997- 11 enero, 1999).

El origen del arte Madí se localiza en la labor didáctica y divulgativa de defensa y práctica de un arte geométrico puro, de valores constructivos y universales, que emprende  Joaquín Torres García a su regreso a Montevideo (1934). En Buenos Aires, hacia 1940, una primera agrupación de artistas  y poetas, entre los que se cuentan: Carmelo Arden Quin, Rhod Rothfuss, Gyula Kosice, Edger Bayley. Tomás Maldonado y Martin Blaszko; defiende un arte no figurativo de base geométrica y sin referencia a la realidad fenoménica. Así, como afirma Rothfuss, “Una pintura debe ser algo que empiece y termine con ella misma” […]

En esta ocasión no he olvidado la vinculación de Carlos Evangelista con la estética Madí.

Forma color y geometría. La trilogía conceptual a que obliga de inmediato una primera reflexión sobre el trabajo de Carlos Evangelista. Mientras que sus pinturas van mostrando esa disciplina de técnicas, tela, madera y óleo, sus esculturas configuran  un lenguaje que se desplaza en otra dirección. Algunas son el resultado de pinturas donde ya su formato nos indica la necesidad de salirse del cuadro, como los Madí querían. Al conquistar el espacio, sus formas en esta muestra se conforman: Enrectángulo,  Envertical y Enhorizontal, que denotan su capacidad de jugar con la geometría  llevándola a otros planos. El placer de entregarse a todas las variaciones formales posibles, se encuentra implícito en su proceso ir escogiendo los materiales idóneos para sus pinturas o esculturas. Pero todo artista experimenta ese placer como parte indispensable de su creatividad.

Paseando entre la  veintena de obras expuestas, recordé a Kandinsky: La obra de arte y el Artista.


La obra de arte nace misteriosamente del artista por vía mística. Separada de él, adquiere vida propia, se convierte en una personalidad, un sujeto independiente que respira individualmente y que tiene una vida material real. No es pues un fenómeno indiferente y casual que permanece indiferente en el mundo espiritual, sino que posee como todo ente fuerzas activas y creativas. La obra de arte vive y actúa, colabora  en la creación de la atmósfera espiritual. Desde este punto de vista interior, únicamente puede discutirse si la obra es buena o mala. Cuando su forma es “mala” o demasiado débil, es que la forma es “mala” o débil  para producir vibraciones anímicas puras. Por otro lado un cuadro no es “bueno” porque sea exacto en sus valores (los valeurs inevitables de los franceses) o porque esté casi científicamente dividido en frío y calor, sino porque tiene una vida interior total […] No debería  menospreciarse la obra sino a la persona que reacciona con vibraciones “bajas” ante ella.

Carlos Evangelista, como siempre, espléndido trabajo.

Galería Kreisler, Madrid. 23 de enero al 28 de febrero 2015. 

Bibliografía: Kandinsky. “De lo espiritual en el arte”. Barral Editores. Barcelona, 1973.

Fotos: Mariví Otero y Manuel Otero Rodríguez.

Mariví Otero