viernes, 23 de junio de 2017

El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura.

Hoy he dado la bienvenida al verano en el Museo Thyssen-Bornemisza, con esta exposición dedicada al arte veneciano del siglo XVI, su primer periodo de esplendor, con casi un centenar de obras de artistas como Tiziano, Tintoreto, Veronés, Jacopo Bassano, Giorgione o Lotto. Desde el uso del claroscuro y el color como fundamentos de la representación de la figura y del espacio, hasta una atención a la naturaleza más directa que la que proponía la tradición clásica, de concepción más idealista, la muestra pretende demostrar cómo los medios específicos de la pintura veneciana plantearon una idea de belleza plenamente renacentista al mismo nivel, y a veces incluso superior, a lo que se hacía en Roma, Parma o Florencia.

La muestra está organizada siguiendo un recorrido temático a lo largo de ocho secciones:

El hilo conductor de la primera sala, entre Oriente y Occidente: la ciudad más bella del mundo. El esplendor medieval de la ciudad de Venecia subyugó a sus visitantes a lo largo del siglo XVI. En la simbólica fecha de Jacopo de’ Barbari realizó su Visita de Venecia, la primera vez que una ciudad se representaba a vista de pájaro de manera realista. Se trata de una imagen extraordinaria que en esta sala se acompaña de retratos  de las magistraturas venecianas como el deux Mocenigo (Gentile Belline) o los procuradores Gritti y Soranzo y un senador (obras de Tintoretto) y de un famoso cuadro de Veronés en el que  personajes vestidos a la oriental ejemplifican el carácter cosmopolita y de frontera entre dos mundos, entre Oriente y Occidente, de la ciudad.

Venecia y el sueño del clasicismo. La cultura renacentista en la que Venecia se quería integrar exigía una rápida renovación de la ciudad medieval, cuya arquitectura, gótica o bizantina, debía sustituirse por una nueva máscara, la clasicista. Arquitectos, humanistas, editores y coleccionistas se pusieron en marcha estudiando textos clásicos, como el tratado de arquitectura de Vitruvio (siglo I. a.C.), el único conservado desde la Antigüedad, o escribiendo nuevos textos como los de Sebastiano Serlio o Vincenzo Scamozzi, al que vemos retratado en esta sala en una oba de Veronés.

Lecturas clásicas, bibliotecas y coleccionismo de antigüedades son los rasgos característicos del mundo lagunar y el de la “tierra firma” que lo demuestran las pinturas de Moroni o los bronces con temas mitológicos expuestos en la sala.


Belleza y melancolía del Renacimiento veneciano. Los deseos de la belleza urbana (sala 1) conseguida a través del clasicismo (sala 2), se concretan en las más variadas tipologías  estéticas. El sueño de la juventud se expresó por medio del retrato del joven melancólico –que aquí se muestra con ejemplos capitales de Giorgione, Bernardino Licinio, Giovani Cariani o Lorenzo Totto, de la alegoría musical, máximo símbolo de la perfección estética en el Renacimiento –con una obra de Cariani-, o de la evocación a una Antigüedad, utópica  y también soñada, expresada en el libro de Francesco Colonna, Hypnerotomachia Paliphili (1499) sin duda el libro impreso más bello del Renacimiento.


Imágenes venecianas de la mujer, es el epígrafe para un extenso conjunto de pinturas que se hicieron populares en Venecia a partir de 1510. Obras fundamentales de Palma el viejo, Tiziano o Veronés desarrollan la idea dentro del  género del retrato femenino idealizado, que se prolonga también en el de la pintura mitológica en obras que tienen a Venus, la diosa de la belleza, como protagonista.

A medio camino entre la imagen de la belleza de la mujer y la pintura de devoción, la iconografía de la Magdalena fue una de las más practicadas por Tiziano. Se presentan aquí en esta muestra los tres mejores ejemplos existentes del tipo de la Magdalena vestida de ese pintor: la realizada para el cardenal Farnesio, del Museo de Campodimonte en Nápoles, una de las pintadas quizá para Alfonso Ávalos, y la que el propio artista poseía en su estudio en el momento de su muerte. Se trata, esta última, de una de las obras maestras de su periodo tardío, de la que la leyenda dice que Tiziano murió abrazado a ella.


El brillo del poder, en esta sala se analiza los reflejos desde dos puntos de vista. El primero es el del “brillo” del poder militar a través del reflejo pintado en las armaduras como vestidura propia del soldado, con ejemplos capitales de Carpaccio y Tiziano. El espectador debía de quedar fascinado ante obras de este tipo por la habilidad del artista en captar la fugacidad del brillo sobre el metal, algo técnicamente muy difícil. Modelo ejemplar de este concepto es el de Francesco Maria della Rovere de Tiziano.

En la sección de Pastorales venecianas, los Idilios de Teócrito y la Arcadia de Sannazaro constituyen la base literaria. Queda probado que el género alcanzo uno de sus más grandes logros en la ciudad lagunar. Una naturaleza bella e idealizada es el ambiente para pastorales de contenido mitológico, como los casos de las pinturas de Sebastiano del Piombo, Lorenzo Lotto, Palma el Viejo y otros. Las magnificas escenas pastorales de Jacopo Bassano muestran una imagen más real del entorno natural acorde con los intereses agrícolas del patriciado  véneto afincado en “tierra firme”, que encontró en las villas de Palladio su mejor expresión arquitectónica.


En el Ocaso del Renacimiento, la técnica de la pintura veneciana, que despreciaba el dibujo para centrarse en el color y la pintura de “manchas”, llevaba en sí el germen de su autodestrucción. Buena parte de los autores que desarrollaron ese concepto de belleza idealizada que hemos visto en las salas anteriores en torno a los temas de la melancolía, la música, la mujer, el poder o la naturaleza, concluyeron su carrera con pinturas en las que el violento claroscuro o los “crueles borrones” alcanzaron un protagonismo total, hasta el punto de discutirse hasta el día de hoy si, en el caso de Tiziano, se trata de obras terminadas o no. La sala se plantea como una discusión en torno a este asunto, y a su confrontación con obras tardías de Tintoretto, Jacopo Bassano y Veronés. El dramatismo de temáticas como la de la pasión de Cristo, unido a la autoconciencia de un momento que vio a sí mismo como “ocaso del Renacimiento” y el fin de la época hicieron el resto.


La última sala dedicada a Destrucción de la pintura,  el rey Felipe II fue el mayor aficionado al arte de Tiziano de todo el siglo XVI. Su colección fue la más importante, además, en lo que se refiere a obras del último periodo del maestro, como demuestran las existentes en el Museo Nacional del Prado y en el Monasterio del Escorial. De las conservadas en este último lugar, el dramático Cristo crucificado, menos conocido del público y culminación de esta exposición.


Comisario de la exposición Fernando Checa Cremades, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. La muestra aborda la presentación de este foco artístico, esencial para la comprensión de la historia de la pintura desde una meditada selección de temas ejecutados por los maestros que le dieron fama universal, en lugar de hacerlo desde el ámbito cronológico o estilístico. Para ello presenta un extraordinario conjunto de pinturas, y algunas esculturas, grabados y libros, procedentes de colecciones privadas y museos como la Galleria dell’ Accademia de Venecia, el Museo Nacional del Prado de Madrid, la Fondazione Accademia Carrara de Bérgamo, el Palazzo Pitti de Florencia, el Kunsthistorisches Museum de Viena, la Gallería degli Uffizi de Florencia, la Bibliotena Nacional de España, el Musée du Louvre de París, la National Gallery de Londres o este mismo Museo Thyssen-Bornemizsa Madrid.


Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: El renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura.  Del 20 de junio al 24 de septiembre 2017. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Oficina de Prensa.

viernes, 16 de junio de 2017

Maiko Maeda. Danza de Noh

Danza de Noh. 

Una vez más la Galería Orfila de Madrid, expone 24 obras recientes de la artista japonesa Maiko Maeda, todos los soportes son lienzo y en los pequeños formatos va pegado sobre cartón. Del mismo modo, también hay papeles incorporados a los formatos más grandes, aunque en las últimas obras tiene mayor protagonismo la superficie pintada en el lienzo. La obra más pequeña son papeles coloreados y pegados... collages, que llevan pigmento aplicado directamente. Es obra resuelta con sobria elegancia.
La última exposición la realizó en 2013, de la que este blog publicó un artículo: “Maiko Maeda ¡Por casualidad! en junio de ese año.

Maiko Maeda, vive en Kyoto, es ciudadana del mundo,  muy oriental en sus sentimientos, simplemente hay que pararse a ver su pintura, que es un canto a su cultura.

La vida misteriosa y profunda.

Todos los cuadros de Maeda poseen un título. Eso quiere decir que en ellos importa algo más que una mera presencia, importa una existencia, esa dimensión difícilmente reductible a métodos objetivos por la que las cosas afirman una entidad vital por sobre su inevitable envergadura formal.

Cuando realiza su obra –abstracta- la pintora renuncia casi sistemáticamente a individualizar y distinguir a cada uno de sus cuadros con la imposición de un nombre. La motivación inmediata no carece de coherencia: se le concede un nombre a aquello que tiene vida propia, pero carece de vida todo aquello que sólo quiere afirmarse por la única dimensión de su presencia. Acaso la formulación sea mucho más simple: ¿Por qué titular un cuadro en donde nadie está y nada pasa?

Es algo tan banal como parece ser la afirmación o negación de un titulo, pero creo que no es tan banal todo lo que sintomatiza. Tal vez por ese hilo se puede encontrar el ovillo de uno de lo equívocos fundamentales en que vive el arte contemporáneo. Se deja de titular  porque se piensa que nadie está y nada pasa en el arte que llamamos abstracto, sencillamente porque nada ni nadie aparece en él visiblemente.

Justamente en esa elocuencia de los matices se alcanza a ver la otra dimensión de la obra: la dimensión del equilibrio. Su registro cromático  es a veces imperceptible, pero decisivo. Ella es en definitiva la que le confiere a su obra ese peso gravitario contra el que lucha su vigorosa tentativa emocional.

Corazón místico.
Aproximación al Noh

Antonio Leyva, director de la Galería Orfila y miembro de la Asociación Española e Internacional de Críticos de Arte, escribe sobre su obra en el catálogo de la exposición, texto que nos acerca a esa respuesta sobre las abstracciones tituladas de Maiko Maeda.

[…] Al controlar la espontaneidad expansiva de la mancha en la superficie del cuadro. Maiko Maeda racionaliza sus anteriores abstracciones de elementos mágicos y referencias rituales.

La última secuencias del trabajo de Maiko Maeda que se presentan en esta exposición tienen como eje intelectual que la articula el teatro Noh en sus dos acepciones de Dengaku y de Sarugaku, teatro burlesco y popular en el que se funden el canto y la danza, las marionetas con los actores de carne y hueso e incluso el malabarismo y la acrobacia, la improvisación y los textos previamente elaborados, que llegara de China a Japón en el siglo VIII y que tuvo notable desarrollo a partir del siglo XIV en Kyoto, ciudad de las orillas del río Kamogawa custodiada por la altivez de la montaña Kurama en la que Maiko Maeda reside.

Como si fuera una Okina, breve pieza que se representaba y aún se representa en las fiestas del Año Nuevo para ahuyentar la desgracia y convocar la felicidad, los cuadro de Maiko Maeda, negros y rojos intensos de los que surgen exquisitos y más apaciguadores violetas, son una suerte de canto espiritual, una invocación a la armonía y al sosiego para que el bachi, el castigo con que la divinidad muestra su desaprobación por la torpeza con que se manifiesta el ser humano, sea benigno y tolerante […]

Elevación.

 Han pasado cuatro años y vuelvo a encontrar a una Maiko Maeda espléndida.

Antonio Leyva Sanjuan, Carmen de Gil, Maiko Maeda y Mariví Otero.

Exposición: Maiko Maeda. “Noh”. Galeria de Arte Orfila. C/ Orfila,3. Madrid. Del 12 de junio al 1 de julio de 2017. 

Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fotografia: Cristóbal Gil / xto st

viernes, 9 de junio de 2017

Fernando Nuño, 1960-1975 / Fotógrafo



La Galería José de la Mano, dedica este año en el festival PHotoESPAÑA 2017, la exposición al fotógrafo Fernando Nuño (Madrid, 1938-Málaga, 1996).

Se muestra por primera vez cincuenta originales inéditos de época, en blanco y negro, positivados por el propio autor, realizados entre 1960-1975, momento en el que Nuño trabaja la fotografía a partir de encargos comerciales de una forma muy libre “El menester de reflejar la- realidad o irrealidad- del mundo con una cámara fotográfica”, declaraba Nuño “tiene mucho que ver con la poesía” (sí, algo tuvo que ver con ella). Artistas y escritores como José María Iglesias, Julián Martin de Vidales, Pedro García Ramos, Macua, Manuel Conde, Jesús González (fotógrafo), Manuel Alcántara, Gaspar Gómez de la Serna, entre otros, formaron parte de su vida artística y personal.


Fernando Nuño, autodidacta y de carácter excesivo se formo como fotógrafo en las calles, las redacciones, los caminos, los paisajes. Odiaba el laboratorio porque le producía claustrofobia, tanto como los trucos y los retoques de los que no quería ni hablar. Le gustaba ir a los bares y trabajar con la gente estaba convencido de que las revistas no conducían a nada, “o te deforman o acabas copiando lo que has visto”. Le chirriaba que llamaran a su fotografía “obra”. Le parecía excesivo, prefería considerarse simplemente un “fotógrafo” que hacía de todo y que creía hacerlo bien.


Fernando Nuño, serie estudiantes, Universidad Laboral de Gijón, 1968 - 1969.

Se lanzó al vacío como reportero gráfico con apenas quince años, para después convertirse en propietario, y responsable de la Agencia HENECÉ, S.A., el primer escalón de su trayectoria profesional. Pronto entrará, además, en colaboración con la empresa Macua & García-Ramos, de la que irá recibiendo el encargo de numerosos proyectos.


Comercial de Laminados 1971 - 1972 (3885-3887)
Bajo el nombre de HENECÉ forja una reputación sobresaliente en el mundo del periodismo gráfico nacional, Arriba, La Gaceta Ilustrada, Mundo Hispánico, ABC e internacional, París Match, Life, L’Europeo, Oggi, Kristal, Time, que le llevo a viajar por Europa, América o África así como por toda España, principalmente como fotógrafo oficial de cabecera de las Jornadas Literarias organizadas por Gaspar Gómez de la Serna, que será el principio de sus amistades con el mundo de la poesía. Con apenas veinte años se convierte, en director comercial y redactor gráfico de la Agencia Europa Press (1959-1962), en la que realizará algunos de sus reportajes con mayor repercusión internacional: el reportaje aéreo del Valle de los Caídos (1959), vendido a todo el mundo por Europa Press, que se convirtió en el principio del gran archivo de la agencia, las fotografías del primer eclipse de sol (1959), publicadas por el Alcázar y para cuya realización necesito movilizar un “Henkel” del Ministerio del Aire o, también, las fotos del terremoto de Agadir (1960), donde Nuño compartía protagonismo y páginas con la Agencia Keystone-Nemes.

 Compañía Telefónica Nacional de España, 1970 (3890)

Expotur, 1972 (3873)

Su fotografía va cambiar pronto casi al ritmo que su aspecto físico: del hombre afeitado y con todo el pelo hacia atrás pasará al bigote y el flequillo y, después, a la barba canosa y abundante cabellera. Esta nueva etapa le posiciona de ahora en adelante, además de cómo un destacado fotógrafo de artistas, como fotógrafo perteneciente al mundo del arte y la cultura que participa en bienales de prestigio como la de París (1967) o Sao Paulo (1975). En todo este tiempo Nuño se aparta voluntariamente del circuito fotográfico tradicional de las agrupaciones fotográficas, los salones, los concursos sociales, los premios o las especializadas. Sin embargo, colabora en dos hitos fotográficos de la fotografía española: por un lado, en la publicación del primer Anuario de la Fotografía en 1958, editado por AFAL, grupo de fotografía almeriense al que pertenece en aquellos momentos. Y, por otro, en la I Muestra de Fotografía Española organizada por la Galería Multitud de Madrid en 1976. Ambos casos resultan excepcionales en su trayectoria, porque en ningún otro momento de su carrera va a vincularse con algún hecho o acontecimiento propio del mundo fotográfico.


Sala dedicada a Manolo Millares. Inauguración del MEAC, 1975. Foto: Fernando Nuño.

En 1975 su empresa fotográfica  y su vida personal hacen aguas. Sin embargo, una vez más sorprenderá con la publicación de dos libros “Los últimos días de Franco vistos en TVE (1975)” y los “Primeros días del Rey vistos en TVE (1975)”. Pese a la improvisación que sobrevoló ambas publicaciones, Nuño logra convertir aquellas fotografías realizadas a partir de las imágenes emitidas en directo por TVE en un conjunto de metafotografías sumamente interesantes e intuitivas, que muestran el juego de engaños y confesiones que afectan: por un lado, a las imágenes en sí mismas y por otro, al sentido de la comunicación  en razón de su colección: “juntos a”, “después de”, “entre”, “con” o “acerca de”. Por ello traspasan el carácter meramente de fotolibro para convertirse en una especie de proposición formal, en un ejercicio práctico con el que investigar sobre la naturaleza de la fotografía y sobre el dilema de verosimilitud y la falsedad de la realidad visual en ella representada.

En 1978 Fernando Nuño toma la irrevocable decisión de descolgarse las cámaras del cuello, desaparece del panorama fotográfico profesional así como del circuito artístico expositivo.

Serie del mercurio, 1971.


La fotografía tiene una historia tan apasionante y variada  como los temas que millones  de  cámaras  han  captado  en película.  Desde  sus  humildes  principios, hace ya 200 años, la fotografía ha llegado a convertirse en una de las fuerzas creativas más influyentes de nuestro tiempo. 

Los hombres y mujeres que han llevado la fotografía al lugar que ahora ocupa han ido sumando sus aportaciones a una sólida serie de logros. Ahora disfrutan del  producto  de  su  esfuerzo  incluso  quienes  se  conforman  con  la más elemental de las cámaras.

Exposición galardonada con el premio OFF de PHOTOESPAÑA 2017.

Mariví Otero (eterna aprendiz de fotógrafa)
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: Fernando Nuño, 1960-1975. Abstracciones [re]veladas. Comisaria de la exposición: Mónica Carabias Álvaro. Galería José de la Mano. Madrid. Del 1 de junio al 28 de julio 2017. 

viernes, 26 de mayo de 2017

Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica


Con motivo del 80 aniversario de la creación de Guernica (1937), de Pablo Ruiz Picasso, y de la llegada a sus salas hace 25 años, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. El camino a Guernica, una exposición, que a través de un conjunto de obras difíciles de volver a reunir, narra las circunstancias personales e históricas  y la radical transformación artística que experimentó  Picasso a partir de finales de los años 20 para llevarle a componer el mural tal y como finalmente lo hizo.

Destacan obras como Las tres bailarinas (1925), de la Tate de Londres, o la escultura Mujer en el jardín (1930), del Museo Picasso de París. Venidas desde Nueva York, pueden contemplarse Mujer peinándose (1940), del MoMA, Desnudo de pie junto al mar (1929), del MET; o Mandolina y guitarra (1924), del Museo Salomon R. Guggenheim, y Monumento: cabeza de mujer (1929) de una colección particular.

A través  de estas y otras muchas piezas claves de la época comprendida entre finales de los 20 y mediados de los 40, se muestra la metamorfosis que experimentó el arte de Picasso desde el inicial optimismo del cubismo hasta la búsqueda de una nueva imagen del mundo –entre la belleza y la monstruosidad-  en un momento de gran convulsión como fueron los años 30, marcados por acontecimientos como la irrupción de movimientos como el fascismo  o la Guerra Civil española y con la  Segunda Guerra Mundial en ciernes.


Picasso, un hombre maduro y ya una figura consagrada internacionalmente sufre diversas crisis artísticas al mismo tiempo que ve surgir nuevas corrientes en las que no participa, como el surrealismo de Dalí, Buñuel o Miró (queda claro que Picasso no participó en el movimiento surrealista), donde se muestra el mundo del inconsciente, de los espacios imposibles y cuerpos violentados y en el que abundan paisajes abiertos, contrapuestos a los espacios cerrados de los bodegones cubistas. Hasta entonces, el mundo de su arte había sido fundamentalmente íntimo y personal, estaba limitado por las paredes y las ventanas de un cuarto.

Sin embargo, dieciocho meses antes de pintar Guernica, Picasso entra en una fase de dudas e, incluso de cierto bloqueo artístico. En este período apenas hace grandes pinturas, lo que contrasta con la vitalidad de otros momentos. Da la impresión de que el artista busca realizar una obra en la que confluyan los diversos caminos que había iniciado a mediados de los años veinte, cuando intenta expresar a través de su pintura la violencia de la sociedad moderna, que parece ajena a los lenguajes plásticos que él había manejado hasta entonces.

La exposición, distribuida en diez salas, el Guernica es el epicentro alrededor del cual orbitan otras piezas anteriores y posteriores de Picasso que nos dan las claves precisas para analizar las transiciones vitales del artista y para alcanzar la conclusión  de que no habría existido esta obra sin los singulares experimentos anteriores.

Los años 20 y 30

Belleza y terror
Caras y fantasmas
Monstruos y monumentos
¿Qué sucede con la tragedia?


Tras el bombardeo

Mater dolorosa
Las cosas se desmoronan

Producción en los años 40

Memento mori
Máquinas de sufrimiento
Medianoche en el siglo

Piedad y terror

La muestra trata también de esbozar los motivos por los que el Guernica se ha erigido en una de las piezas más icónicas de la historia del arte. Un lienzo que, desde 1937 y para varias generaciones de todo el mundo, se ha convertido “en la escena trágica de nuestra cultura”, según T.J. Clark, uno de sus dos comisarios.

Conscientes de su proyección internacional y de su papel histórico, cuando el Gobierno republicano le encarga la obra para la Exposición Internacional de París como denuncia de la guerra civil española, Picasso aborda el asunto del conflicto bélico de forma muy diferente a como se había venido haciendo hasta el siglo XX –con monumentos de y para militares- El artista introduce el dolor y el sufrimiento de los civiles, convirtiendo al Guernica en tal vez el primer antimonumento de la Historia, y probablemente es esto lo que le ha convertido en el gran icono del siglo XX.

La ausencia de alusiones concretas, el protagonismo de las víctimas anónimas, la contundencia expresiva de sus formas y la fuerza que da la incertidumbre espacial del cuadro, lo han convertido en el mayor alegato moral contra el terror de las guerras modernas que no solo destruyen la vida, sino también la identidad del ser humano. Además en la obra, como sugiere T.J. Clark, lo que hace el artista es afrontar el momento de la existencia en que un individuo o un grupo reconocen, demasiado tarde ya, la muerte y la vulnerabilidad. Y el subsiguiente derrumbamiento que experimenta hacia una mortalidad desguarnecida no sólo despierta horror en quienes lo contemplan, sino piedad y terror, en una mezcla que asusta pero fortalece. A pesar del dolor inapelable, la imagen es un revulsivo. Guernica es, fundamentalmente, la defensa universal del humanismo.


Tras varios años de trabajo de investigación, el Museo ha realizado una meticulosa selección de 180 obras que resultan fundamentales para articular y entender el discurso de la exposición y que proceden tanto de los  fondos del Reina Sofía como de unas treinta instituciones y colecciones privadas de todo el mundo: el Musée Picasso y el Centre Georges Ponpidou, de París; La Tate Modern, de Londres; el MoMA  y el Metropolitan Museum, de Nueva York, entre las primeras; o Nahmad y Menil, entre las segundas, que han efectuado para la ocasión préstamos excepcionales.

Picasso tardo años en escapar del hechizo de Guernica. Las “Mujeres llorando” fueron la secuela del mural, y los retratos que se pueden contemplar de Dora Maar en Máquinas de sufrimiento eran en esencia variaciones del mismo tema. La dimensión sádica de los retratos de Picasso parece innegable, y en ocasiones el artista llegó a reconocerlo. Los cuartos en los que está atrapada podrían ser búnkeres o cámaras de tortura, pero incluso en esos lugares se reafirma, lejos de estar angustiada invariablemente.

Quizá el mejor, y sin duda el más serio, de los “retratos” de Dora Maar sea el realizado en la primavera y el principio del verano de 1940: Mujer peinándose, del MoMA, que puede contemplarse en la sala Medianoche en el siglo y en el que Picasso se remonta a una autentica angustia trágica mientras las tropas de Hitler se acercan a París. Picasso lo pintó en Royan, una pequeña localidad costera a la que había huido en septiembre de 1939. La fecha de finalización del cuadro, que el artista escribió en el bastidor, es el 19 de junio de 1940. Las tropas nazis habían entrado en París el 14.


Los comisarios de la exposición son los historiadores del Arte:  T.J. Clark y Anne M. Wagner. Dirección del proyecto, Manuel Borja- Villel y Rosario Peiró. Coordinación, Carolina Bustamante y Almudena Diez.


Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica. 4 de abril de 2017- 4 de septiembre de 2017. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Gabinete de Presa.

viernes, 12 de mayo de 2017

Arte y Cine. 120 años de intercambios.


La Obra Social “La Caixa” dedica una atención preferente a las manifestaciones artísticas fundamentales en la formación de la sensibilidad contemporánea. En esta línea  se enmarcan las exposiciones dedicadas al cine, que, junto con la fotografía, constituye una de las formas artística  más características del siglo XX. Con anterioridad ha dedicado muestras retrospectivas a grandes nombres del mundo del cine como por ejemplo  los directores Charles Chaplin, Federico Fellini y Georges Méliès (espléndida exposición en 2013, artículo publicado en este blog) y a compañías pioneras como Pixar.

“La Caixa”, siguiendo en esa misma línea presenta ahora Arte y Cine. 120 años de intercambios. Esta exposición habla principalmente de la deuda  del cine con el resto de las artes e, inversamente, de la inspiración que el cine ha significado para todas las artes visuales.

Charles Chaplin. Modern Times, 1936. Modern Times © Roy Export SAS

El punto de partida de la exposición es la colección de obras de arte que posee La Cinémathèque française, fruto del esfuerzo del fundador, Henri Langlois, por crear el Museo del Cine. Estas obras se han complementado con piezas extraordinarias procedentes de prestigiosas instituciones museísticas españolas y francesas, entre ellas el Musée d’Orsay, el Centre Georges Pompidou, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Thyssen-Bornemisza, el MACBA y la Fundación Gala-Salvador Dalí. Hay que destacar la inclusión de cuatro obras de la Colección “la Caixa” de Arte Contemporáneo de Cindy Sherman, Juan Uslé, Robin Rhode y Oscar Muñoz.

La exposición propone un dialogo entre artistas de las vanguardias históricas y cineastas, siguiendo un sentido cronológico hasta nuestros días, en un recorrido por nueve ámbitos desde el siglo XIX y hasta el siglo XXI. Se descubren asociaciones sorprendentes entre nombres esenciales de la historia de las artes visuales y el cine, como Luis Buñuel, Marc Chagall, Charles Chaplin, Jean Cocteau, Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Serguéi M. Eisenstein, Max Ernst, Henri Foucault, Jean-Luc Godard, Alfred Hitchcock, Yves Klein, Fritz Lang, Fernand Léger, Roy Lichtenstein, Auguste y Louis Lumière, David Lynch, Claude Monet, Eadweard Muybridge, Francis Picabia, Pablo Piasso, Aleksandr Ródchenko, José Val del Omar y Andy Warhol, entre mucho otros.

 Claude Monet, Les rochers de Belle-Île, La Côte sauvage, 1886. Photo © RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Hervé Lewandowsk

 Fernand Léger. Hommage à la danse, 1925. Collection Galerie Maeght Paris © Galerie Maeght 2016. © Fernand Léger, VEGAP, Barcelona, 2016

Salvador Dalí. Nuestra Marilyn, 1986. Impresión ófset en color. La Cinémathèque française.

De los nueve ámbitos el final de 1980-2010 ilustra casi cuatro décadas. La falta de perspectiva con respecto a este amplio periodo justifica tal condensación temporal. Habrá que esperar unos años para percibir lo que, en última instancia, distinguirá a las obras que se reúnen en la exposición.

Jean-Luc Godard es uno de los principales “puentes” que establecieron el vínculo entre los siglos XX y XXI: un puente entre las imágenes pertenecientes a todas las artes, un puente entre las técnicas de reproducción, un puente entre un cine que cuenta historias y un arte que tal vez todavía no tiene nombre, pero que trata de reflexionar sobre la historia. La obra de Jean- Luc Godard titulada Histoire (s) du cinéma (Historia (s) del cine) justifica simbólicamente el propósito del conjunto de esta exposición. Este enorme torrente de cuatro horas y media de duración bebe de los montajes y collages vanguardistas de los años 1920 y 1930, pero aplicando los medios de la tecnología digital. Y, con todo, Godard siguió concibiendo la organización general de su obra maestra a partir de un trabajo previo llevaba a cabo con cola y tijeras.

¿Acaso recuerdan los espectadores más jóvenes que las películas que descubren en sus ordenadores –a menudo solo fragmentos- antaño se proyectaban mediante un sistema que data del Renacimiento? En un primer momento, se trataba de transportar las imágenes mediante un haz de luz que pasaba a través de una membrana translúcida pintada o impresa.
August et Louis Lumière. Arrivée d'un train à la ciotat, 1895. @ Institut Lumière

Auguste et Louis Lumière, Danse Serpentine (II), 1897-99. © Institut Lumière

Rezumando melancolía, a algunos artistas contemporáneos, como Jean-Michel Meurice o Paul Sharits, pintores y cineastas a la vez, les gusta exponer arqueología. Otros, como Ange Leccia y Tadzio, se desprenden de la nostalgia con la simple constatación del cambio de soporte de las imágenes, convirtiendo la historia de las técnicas en nuevas propuestas artísticas.

Así pues, el destino de los personajes ya no es lo único que obsesiona a los artistas-cineastas, sino también el “destino de las imágenes” Cindy Sharman, por ejemplo, no vacila en reinventar fotográficamente personajes de ficción según lo tópicos hollywoodienses, con lo cual amplia la grotesca vanidad de ese acto. Por otro lado, Patrick Bokanowski y sus fantasmas procedentes de los puntos de fuga de la pintura del Renacimiento, así como la doble actividad de David Lynch como cineasta y pintor, generan nuevas fronteras para el arte fantástico.

Nemanja Nikolic recuerda que el desfilar de los fotogramas quizás está ligado a una época en la que los libros se hojeaban, en lugar de consultarse en la web. Por último, Sarkis confía en los caprichos de la metamorfosis abstracta de las formas y despierta el recuerdo de cuadros famosos mediante la expansión en el agua de sus arabescos de tintas de colores.
Ange Leccia, la Mer. 2014. Colección del artista © Ange Leccia, VEGAP, Barcelona, 2016

Son, en total, un centenar los nombres que componen la exposición, y 349 las piezas incluidas. Se proyectan 56 películas o fragmentos, así como 10 video proyecciones o videoinstalaciones. También se muestran 203 pinturas, dibujos, grabados y fotografías, así como 52 carteles, se completa con otros objetos, como programas, vestidos, libros de artista.

La muestra está comisariada por Dominique Païni, exdirector de la cinemateca francesa y también exdirector del Departamento de Desarrollo Cultural en el Centre Georges Pompidou.



Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: Arte y Cine. 120 años de intercambios. Del 26 de abril al 20 de agosto de 2017. CaixaForum Madrid. Organización y producción: exposición realizada, organizada por la Obras Social “La Caixa”, en colaboración con la Cinémathèque française. Dosier de prensa.

viernes, 5 de mayo de 2017

LA HISPANIC SOCITY OF AMERICA, entabla un fascinante dialogo con las colecciones del Prado.

La Duquesa de Alba. Goya . Óleo sobre lienzo. 1796-1797 Nueva York, The Hispanic Society of America./ The Duchess of Alba. Goya. Oil on canvas, 1796-1797. New York, The Hispanic Society of America.

Con la presentación de esta muestra, que ocupa toda las salas de exposiciones temporales de su ampliación, el Museo del Prado –como hiciera con “El Hermitage en el Prado” en 2012- brinda a sus visitantes el privilegio de disfrutar de un museo dentro de otro. En este caso, la reforma de la sede de la Hispanic Society en Nueva York… Manhattan, permite traer a España lo mejor de sus extraordinarias colecciones de arte español y arqueología, así como significativas piezas de arte islámico, colonial y del siglo XIX latinoamericano que, junto a documentos y libros manuscritos, ilustran el espíritu del fundador, Archer Milton Huntington (1870-1955).

Archer Milton Huntington José María López Mezquita. Óleo sobre lienzo, 1926. Nueva York, The Hispanic Society of America / Archer Milton Huntington. López Mezquita, José María. Oil on canvas, 1926. New York, The Hispanic Society of America.

Huntington, hijo de una de las mayores fortunas de los Estados Unidos de América, cultivó desde su adolescencia un profundo interés por el mundo hispánico. La educación recibida y las vivencias adquiridas durante sus numerosos viajes a Europa despertaron su interés por el coleccionismo, siempre encaminado a la creación de un museo.

En apenas cuarenta años formó una biblioteca y un museo concebidos para alentar el estudio del arte hispánico a través de colecciones importantes tanto por la cantidad y calidad de las piezas como por el amplio periodo que abarcan. Paralelamente, desarrolló una importante labor editorial para poner al alcance de los hispanistas libros raros y manuscritos en ediciones facsímiles. Jonathan Brown, afirmaba que Huntington convirtió la Hispanic Society en la depositaria enciclopédica de la cultura plástica y literaria española.


Muchas de las obras que se presentan en la muestra no se habían  hecho públicas hasta ahora o permanecían inéditas, como los relicarios  de santa Marta y santa María Magdalena de Juan de Juni, o un grupo de madera policromada, vidrio y metal titulado las Postrimerías del Hombre, atribuido al ecuatoriano Manuel Chili, Caspicara; y otras, se han recuperado recientemente como el extraordinario Mapa de Taqualtiche, que se creía perdido.

Las Postrimerías del Hombre: La muerte; Un alma en el Infierno; Un alma en el Purgatorio, Un alma en el Cielo. Atribuido a Manuel Chili, Capiscara. Madera policromada, vidrio y metal, h. 1775. Nueva York, The Hispanic Society of America. / The Fates of Man: Death, Soul in Heaven, Soul in Purgatory, Soul in Hell. Attributed to Manuel Chili, Capiscara. Ecuador. Polychromed wood, glass, and metal, ca. 1775. New York, The Hispanic Society of America.

Extraordinaria selección de pintura que incluye obras maestras como Retrato de niña, Camillo Astalli y Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares de Velázquez, La Piedad del Greco, El hijo pródigo de Murillo, Santa Emerenciana de Zurbarán o la bellísima Duquesa de Alba de Goya, expresamente restaurada para la ocasión en el Museo del Prado con la colaboración de Fundación Iberdrola España. A estas obras se unen otras representativas del modernismo y posimpresionismo español de Zuloaga, Sorolla o Santiago Rusiñol. La selección de escultura, entre otras la terracota de Luisa  Roldán (1652-1706) (la Roldana) o Santa Marta y Santa Magdalena, de Juan de Juni (1545).

Los desposorios místicos de santa Catalina. Luisa Roldán, la Roldana. Terracota policromada, 1692-1706. Nueva York, The Hispanic Society of America./The Mystical Marriage of Saint Catherine . Roldán, Luisa. Terracotta group, polychrome, ca. 1692-1706. New York, The Hispanic Society of America.

La exposición reúne unas 220 obras (74 pinturas, 13 esculturas, 42 piezas de cerámica, 21 de artes decorativas, 19 de joyería y orfebrería, 42 sobre papel y 7 textiles). La primera parte de la exposición (salas A y B) propone un recorrido cronológico y temático por la producción artística en España y América Latina,  con piezas arqueológicas procedentes de yacimientos de la península, escultura romana (extraordinaria belleza) magníficos ejemplos de cerámicas, vidrios, muebles, tejidos (la seda de la Alhambra, un paño de 2,3 x 1,5 metros de gran belleza) metalistería y joyas islámicas y cristianas medievales así como del Siglo de Oro. 

Torso de Diana cazadora. Romano. Mármol, Periodo Antonino, 138-150 d.C. Nueva York, The Hispanic Society of America. / Torso of Diana the huntress. Roman. Antonine Period. Marble, 138-150 AD New York, The Hispanic Society of America.

Seda de la Alhambra. Nazarí, Granada. Seda, Granada, h. 1400 Nueva York, The Hispanic Society of America/ Alhambra silk. Nasrid, Granada. Silk, ca. 1400 New York, The Hispanic Society of America.

La parte de la pintura sin duda constituye la parte más conocida de estos fondos. Hablar de ella podría ocupar varias páginas. El Conde Duque de Olivares, de Velázquez, la versión más impresionante de Duquesa de Alba, de Goya. Y Zurbarán, el Greco, Murillo, Moro Morales…

Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares. Diego Velázquez. Óleo sobre lienzo. h. 1625-26. Nueva York, The Hispanic Society of America. / Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares Diego Velázquez. Oil on canvas. ca. 1625-1626. New York, The Hispanic Society of America.

Biblioteca. La fascinación de Huntington por la lengua y literatura española, y el afán por procurar una visión integral de nuestra cultura, explican su empeño por contar con una excelente biblioteca. La estrategia  que siguió fue adquirir bibliotecas particulares, entre la que destaca  la del marqués de Jerez de los Caballeros, entonces la mejor de fondo antiguo español tras la Biblioteca Nacional, pero sin renunciar al mercado especializado (el librero alemán Hiersemann le proporcionó miles de obras con anterioridad a la Primera Guerra Mundial). El resultado es fabuloso: 300.000 volúmenes y 1.500 publicaciones periódicas, incluyendo unos 150.000 manuscritos y libros raros anteriores a 1710, de los cuales 250 son incunables (impresos antes de 1500). Algunos conjuntos sobresalen por su riqueza y singularidad, como los 16 privilegios rodados de los siglos XIII al XV, la colección de cartas autógrafas de personajes fundamentales de nuestra historia y cultura o las más de 600 ejecutorias de hidalguía. Estas últimas, obtenidas casi siempre tras un largo y costoso litigio, tuvieron una especial importancia, pues al dar fe de la hidalguía del solicitante no solo confirmaban un rango social, sino que le eximían de ciertos pagos y obligaciones.
Biblia hebrea. España y Portugal Manuscrito miniado sobre pergamino. h. 1450-1496 Nueva York, The Hispanic Society of America / Hebrew Bible. Spain and Portugal. Illuminated manuscript on parchment. ca. 1450-96. New York, The Hispanic Society of America.

En la planta superior (sala C). En la colección formada por Huntington a partir de la primera década del siglo XX la pintura española de los siglos XIX y XX tuvo una relevancia  especial. Eligió obras de artistas destacados ya fallecidos, como Federico de Madrazo o Mariano Fortuny, pero las más numerosas fueron las que adquirió a artistas vivos. Interesó sobre todo al coleccionista la aproximación por parte de los pintores a los paisajes y tipos españoles. Justo en unos años de transformación profunda del país, aquel empeño revelaba una búsqueda de lo que consideraba más auténtico y esencial de España. Era muy importante para el coleccionista que el conjunto diera cuenta de la diversidad entre las diferentes regiones, pensamiento que guió también el encargo a Joaquín Sorolla de la Visión de España, 14 paneles dedicados a las distintas provincias españolas. Y que estuvieron en nuestro país en 2010, como en este caso, aprovechando  el necesario desalojo de la sede de la Hispanic Society para realizar una reforma.


La familia del torero gitano. Zuloaga. Óleo sobre lienzo, 1903. Nueva York, The Hispanic Society of America. / The Family of the Gypsy Bullfighter. Zuloaga, Ignacio. Oil on canvas, 1903. New York, The Hispanic Society of America.

La exposición “Tesoros de la Hispanic Society of America. Visiones del mundo hispánico” se complementa con la proyección de un documental en la Sala D, producido por el Museo del Prado y patrocinado por la Fundación BBVA. Bajo la dirección artística de Francesco Jodice.

Este documental contextualiza el origen de la temprana vocación coleccionista de Archer Milton Huntington; la construcción e inauguración de la sede de la Hispanic; su colección y el fantástico fondo de su biblioteca; sus relaciones con España a través de Alfonso XIII y los grandes intelectuales españoles de la época; su amistad con Joaquín Sorolla en Nueva York; y la filantropía de este gran mecenas que quiso mantener el anonimato durante toda su vida. Todo ello relatado por el director actual, Mitchell A. Codding, el presidente del patronato Philippe de Montebello y los conservadores.

Miguel Falomir, recién nombrado director del Prado y su colega Mitchell A. Codding, director de Hispanic Society of America, son los comisarios.


La visita a estas salas es toda una experiencia, por la calidad de las obras, por su variedad y por el impecable montaje.

Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: Tesoros de la Hispanic Society of America. Museo Nacional del Prado. Nota de prensa. 4 abril- 10 septiembre 2017.