lunes, 16 de diciembre de 2013

JAPONISMO: La fascinación por el arte japonés

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Sí, estoy fascinada, de momento no por esta exposición (que mañana veré), si no por una película  surrealista que acabo de ver dentro de las actividades que CaixaForum, ha programado para Japonismo: La fascinación por el arte japonés.  The taste of tea (El sabor del té), costumbrismo japonés, del joven director Katsuhito Ishii, Japón, 2004. Perteneciente a la Nueva Ola Japonesa iniciada en 1997.

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Una vez visitada la exposición Japonismo: La fascinación por el arte japonés,  considero que  ¡sigo fascinada! Arranca en el siglo XVI, momento de los primeros intercambios comerciales y culturales entre España y Japón, y se alarga hasta la Guerra Civil. Así, pasa revista a los antecedentes de la relación entre Occidente y Japón, en la época de las misiones religiosas a Oriente, y pone el acento especialmente en el interés por Japón que se extendió durante la segunda mitad del siglo XIX y que dejó su huella en la obra de artistas del impresionismo, el postimpresionismo, el simbolismo e, incluso, la vanguardia. También reconstruye por primera vez el proceso vivido en nuestro país cuando artistas como Mariano Fortuny sintieron la atracción de aquel lugar y empezaron a dibujar y pintar fantasías japonesas.

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La muestra la componen más de 180 piezas, ofrece una visión panorámica de todas las manifestaciones artísticas que formaron parte de este fenómeno: pintura, grabado, dibujo, ilustración, joyería, decoración, literatura y cine (Tres cortos de 1907,  están en una sala pequeña donde termina la exposición). Es el resultado de un extenso trabajo de investigación que ha permitido sacar a la luz el corpus de obras japonistas existente en España, muy abundante pero aún poco conocido. Se ha logrado reunir una selección única, con piezas procedentes de museos y colecciones privadas, muchas de ellas expuestas por primera vez.


 Destacan pinturas de Mariano Fortuny, Santiago Rusiñol, Joan Miró dibujos de Apel-les Mestre, Isidre Nonell,  Pablo Picasso, muebles de Gaspar Homar y Federic Vidal, Joyas de Francisco Durrio y Lluís Masriera y estampados de Alexandre de Riquer. Muy bellas las obras de arte japonés procedentes de la antigua colección Masana, que llego a contar con 3.200 piezas. Hasta hoy no se conocía el alcance de la principal colección de arte japonés del país, ni  tampoco se reconocía la influencia del arte japonés en las artes del esteticismo del siglo XIX. Del mismo modo, nunca se había presentado la incidencia del arte japonés  en el entorno de los artistas del novecentismo y las vanguardias. Se desconocía, por ejemplo, el alcance real de la participación japonesa en la Exposición  Universal de 1888.

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 Japonismo, elemento de renovación en un momento de crisis del arte europeo

Se inicia con una breve aproximación a los primeros contactos entre ambas culturas entre 1549 y 1624. Desde el primer momento, las muestras de fascinación fueron mutuas y múltiples;  muestras de un interés lógico por descubrir la alteridad y lo desconocido. Sin embargo, poco a poco las relaciones fueron enturbiándose a medida que la persecución de los cristianos en Japón se intensificaba, especialmente después de que se alimentasen los temores de que los españoles utilizarían la evangelización como vía para acabar conquistando el archipiélago. Así, en 1624 fue prohibida la llegada de barcos españoles, y durante los siglos XVII, XVIII y primera mitad del siglo XIX Holanda fue la responsable de mantener una mínima conexión con el archipiélago.

Los contactos entre ambos países permanecieron suspendidos hasta 1868, coincidiendo con la restauración Imperial Meiji y la definitiva apertura de Japón al mundo. Fue en la década  de los setenta cuando los artistas europeos empezaron a descubrir el arte japonés como una fuente de inspiración y de renovación estética altamente atractiva.

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Así, el japonismo dejó una importante huella tanto en el Art Nouveau y el modernismo como en otros movimientos y corrientes artísticas de 1900 como el impresionismo, el simbolismo y el Aesthetic Movement. Este extremo queda reflejado en la exposición en obras de algunos de los principales artistas del momento como Manet y Toulouse-Lautrec, así como también de los artistas e industrias artísticas más vinculados al japonismo desarrollado en España, como Stevens, De Nittis, Christofle y el eterno Le Chat Noir.

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La pervivencia del japonismo

Superado el modernismo, el descubrimiento de nuevas facetas del arte japonés continuó seduciendo artistas de las tendencias más dispares. Se producían aproximaciones orientalistas que veían en el arte japonés la expresión de un exotismo lejano y de origen incierto. En  paralelo, y aparte de mantenerse vivo el japonismo desarrollado durante el modernismo, a partir de la década de 1920 un Japón nuevo, desconocido hasta entonces, despertó el interés tanto de poetas como de pintores, ceramistas, diseñadores y lacadores. Datan de ese momento la introducción de la laca japonesa urushi y la difusión del teatro no y kabuki, así como de la literatura, la poesía y el ensayo de autores japoneses, desde El libro del té de Okakura Kakuzo hasta los haikus. La delicadeza, el gusto por la sencillez, la austeridad poética y la imperfección de formas y texturas, elementos idiosincrásicos de la cultura japonesa, se convirtieron en fuente de inspiración para una nueva generación de artistas que descubrieron en las artes tradicionales de Japón un lirismo de cualidades únicas, de las que siguieron  aprendiendo.

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La exposición, es de fácil lectura para el visitante, cuenta con los siguientes ámbitos: El descubrimiento de Japón. Japonismo, fenómeno internacional. La llegada del japonismo a España. Comercio y coleccionismo. El esteticismo. La exposición Universal de 1888. Japonismo y modernismo, una simbiosis. La pervivencia del japonismo.


Aunque el japonismo, entendido como una de las expresiones artísticas más ricas y poliédricas del siglo XIX, ha sido ampliamente estudiado a escala internacional, no ha sucedido lo mismo en España, donde sigue siendo en gran medida desconocido por el gran público. La muestra que organiza y produce la Obra Social La Caixa, presenta este fenómeno de alcance internacional y cómo arraigó en nuestro país. Comisariada por Ricard Bru, la muestra forma parte de la colaboración  del Año Dual España-Japón (2013-2014), organizado por los ministerios de Asuntos Exteriores de ambos países.

Exposición espléndidamente diseñada. Actividades relacionadas con la muestra: conferencias, conciertos, talleres para familias y por supuesto el ciclo de cine japonés ¡que me gusta, lo oriental!

La muestra está, hasta el 16 de Febrero de 2014, en CaixaForum, Madrid. 

Mariví Otero

Bibliografía: Dossier de Prensa. Departamento de Comunicación de la Obra Social “la Caixa”. CaixaForum, Madrid.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Paisajes imaginados

Esta semana comienzo visitando el Círculo de Bellas Artes de Madrid, inauguraba una buena exposición, mi amigo y compañero de taichí, Jesús G. Vicente ¡años que nos conocemos, maestro!

El Círculo de Bellas Artes de Madrid está en un edificio obra del arquitecto Antonio Palacios, al cual se deben edificios tan emblemáticos de Madrid como el Palacio de Comunicaciones (hoy Ayuntamiento), el Banco Central en la propia calle de Alcalá  o el Palacio de Maudes, entre otros. Fue inaugurado por Alfonso XIII en noviembre de 1926 con una exposición del pintor Ignacio Zuloaga en la Sala Goya.

Subo a la sexta planta donde están los talleres de dibujo, pintura y grabado, los artistas pueden acceder a trabajar una vez matriculados y realizar sus exposiciones, recuerda el París de principios del siglo XX, ¡bello lugar! El ascensor me deja dentro de la muestra. Rodeados de compañeros, amigos y visitantes, están  Jesús y Mercedes su mujer que también  es artista.
  



Escribe Jesús, el título Paisajes Imaginados resume la creación de varios dibujos de la exposición como juego de realidades.

Todo comienza con un reflejo, un charco en la calle, lluvia de primavera. Asomarse a un mundo diferente, la mirada en lejanía se convierte en mirada hacia la profundidad. La luz que define la forma se trastoca en juego de grises, de negros, la entrada en un mundo al revés.

Y luego a la hora de dibujar esas sugerencias, interviene la fascinación del material, la textura del papel, su capacidad de humectarse o resistirse. El trazo tangible del carboncillo, el escurridizo de la tinta proponiendo alternativas diferentes. Como en un juego de niños las nubes se convierten en montañas, en acantilados cuando se acercan.

40,5x85 acrilico y collage sobre fotografia en offset

Diría que los caminos de la expresión contemporánea son tan complejos, que resulta difícil clasificar el tipo de expresividad a la que responde Jesús G. Vicente. Evidentemente, esa es una expresión que está en la misma línea de la que, en los comienzos de la modernidad, se rebeló contra el predominio exclusivo de la forma, la misma que prescribió la validez de una realidad algo más formal en la identificación de la obra de arte, para comprender su carácter  expresivo –expresionista-

53x100 carboncillo , tinta y collage sobre papel

La obra de arte expresionista ya no se contenta con ser contemplada, sino que pretende ser la expresión de una realidad fatal exponiéndose así a la inseguridad  cuestionable de una resonancia crítica.  A causa de esta postura antiformalista resulta del todo consecuente que el expresionismo concentre su objetivo artístico  no tanto en el refinamiento de la técnica pictórica, como en el agotamiento de los resultados de la práctica pictórica expresionista, que, en cuanto a perfección técnico-científica, había llegado a la máxima  aproximación plástica a la imagen real, es decir que ha conseguido la ilusión total de la reproducción. La pintura de Jesús G.Vicente vive conscientemente inscrita en la órbita de esa manera de expresar el drama contemporáneo –la realidad-

He disfrutado  con las obras de Jesús G. Vicente, técnicamente son deliciosas, llenas de matices, cuando las miras te olvidas de expresionismo, abstracción o realidad, pero, no, de un toque de “japonismo” ¡él, me lo confirmo!

29x168 cm. carboncillo, tinta , collage y pastel sobre carton.


Mariví Otero
Fotos: Mariví Otero

El lápiz de la naturaleza

Visito a Cristina Mato Ansorena, galerista de mucha casta, entrañable, buena conversadora, coincidió que tenía esta exposición que comento, aunque cuando salga esta entrada en el blog, la exposición se haya terminado, pero Cristina siempre os dará información de estos artistas.


La circunstancia el azar, el orden –o el desorden- con que se van presentando las cosas, han hecho que hoy tenga yo que hablar aquí de cinco artistas entre los que cabe destacar lo que les une es una realidad, trabajan diferentes técnicas, pintura, fotograbado, dibujo y grabado.

El lápiz de la naturaleza, título sugerente que ha agrupado a María Escalona (la más joven), Juan Lara, Javier Riaño, García Álvarez, Marta Chirino, (hija del escultor Martin Chirino). Los cinco tienen una dilatada trayectoria artística.  Cada uno escribe una semblanza sobre su obra o su forma de sentirla, en un tríptico dedicado a la exposición.


En pintura existen multitud de sistemas con los que enfrentarse a la realidad. Rasgos de genio y aptitudes que deciden en un momento preciso qué recorrido tomar, pero que sin duda debe comenzar por un saber mirar para poder ver todo lo que la naturaleza ofrece, por encima y por debajo de su piel, desde la física y desde lo que no es físico. Más tarde comenzarán a producirse las respuestas en consonancia a la existencia de unas formas preconcebidas  por el artista sobre la realidad y las maneras de hacer compaginable la lectura que hizo con las normas de su trabajo, adecuándose a un sistema concreto.


¿Cómo se enfrentan en esta muestra? La imagen aparece en las obras de todos ellos como crónica  de unos hechos a los que incorporan dosis de magia, de intimismo, sobreponiendo a lo que sería simpleza  mimética la poesía visual de la atemporalidad, una atmósfera donde la medida, el espacio, el tiempo o el conocimiento de las cosas es parte de una alquimia más que de relaciones físicas.

De la semblanza de Juan Lara, rescato […] De alguna manera, y al igual que para Henri Fox Talbot, la fotografía es un medio que permite dibujar a través de la técnica y crear imágenes próximas a la sensibilidad artística tratando de establecer un lugar entre la fotografía y el dibujo para la recuperación de experiencias atemporales […]

Una buena exposición, El lápiz de la naturaleza.

Fotos: Mariví Otero.
Galería Ansorena. Madrid, del 24 de Octubre al 23 de Noviembre de 2013. 

Mariví Otero