sábado, 14 de marzo de 2015

José Guerrero (Granada, 1914-Barcelona, 1991). The Presence of Black 1950-1966

Veintiún años después de su antológica en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. En 2014, Granada celebra el centenario de su nacimiento con una exposición monográfica de sus años americanos José Guerrero. The Presence of Black, en las salas del Centro José Guerrero y en el Palacio de Carlos V en la Alhambra.

Esta exposición inicia su itinerancia a Madrid, se inauguró el pasado 29 de Enero en la Sala de las Alhajas de Fundación Montemadrid, en el mismo espacio, en 1980, se hizo la primera gran antológica que se podía  ver en España de José Guerrero, revolucionó a una generación de jóvenes artistas.

Yolanda Romero, exdirectora de centro Guerrero y comisaria de la exposición, asegura que la diferencia de esta muestra respecto a la de Granada es que en Madrid se resucita el encuentro que los jóvenes artistas de los setenta y ochenta tuvieron con Guerrero, para ellos la encarnación absoluta de la modernidad en una España en la que no se había visto nada parecido. “En aquellos años predominaban la llamada Escuela de Madrid y había pocas referencias del exterior. Guerrero alteró  su percepción del arte”.

Vista de la exposición en la Casas de las Alhajas

La exposición dividida en cinco secciones, ocupa dos plantas completas del edificio. Como señala Yolanda Romero, en los grandes formatos de las obras  se ve que Guerrero utilizaba en general  tres colores y uno de ellos, era el negro.

La Abstracción  Biomórfica

Pintura y Arquitectura

De las Bioformas al gesto

El Expresionismo abstracto

La  Memoria  Revisada

Un lugar especial en la muestra  está dedicado a Federico García Lorca y al cuaderno de dibujos que Guerrero realizó en 1965 en el Barranco de Viznar, el lugar en el que fue asesinado el poeta. La revista LIFE había encargado un reportaje a su mujer la periodista americana Roxana Whittier Pollock, a propósito del 30 aniversario de la muerte del autor de Bodas de Sangre, ella publico 15 páginas. Guerrero encontró  un nuevo motivo para la experiencia.


Un gran documental acompaña la exposición recoge la sensación que esa marea de colores le produjo: “Necesité cinco años para reponerme. Contemplar aquellas exposiciones era como arder interiormente.

A través de las imágenes se puede ver como el artista se integró muy pronto en Estados Unidos. James Johnson Sweeney, director del Guggenheim, es de los primeros en interesarse por su obra, se convierte en coleccionista de su obra, le organizó  sus primeras exposiciones en Nueva York. La galerista Betty Parsons, dedicada a promover a los expresionistas abstractos, le  fichó para formar parte de una nómina en la que estaban estrellas como Rothko, Still, Pollock o Newman.

Black cries, 1953, óleo sobre lienzo, 130,5 x 238 cm, Colección Lisa Guerrero Depósito en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, MNCARS, Madrid.

Recorriendo la exposición y leyendo el catálogo de mano, recordé a José María Moreno Galván (1923-1981) gran amigo y paisano de José Guerrero.

Guerrero,  es el primer ejemplo que aparece  en el capítulo  VIII  La apertura pictórica del aformalismo (La Última Vanguardia, 1969):

[…]  José Guerrero, por ejemplo, es uno de esos hombres que participan de la aventura pictórica del aformalismo sin haber sido nunca un aformalista. Claro está que si nunca fue aformalista, vivió  paralelamente al aformalismo –aun cuando con distintos presupuestos- la aventura crítica de la pintura contra la forma. Y si nunca llegó a ser aformalista es porque él era –para decirlo con palabra académica- demasiado pintor; porque las razones de la pintura eran tan fuertes en él que nunca admitió conscientemente entrar en una conspiración que, al menos en su horizonte secreto, trataba de destruirla. Y eso que él muy lucidamente, dentro de las filas de la vanguardia pictórica, los tiempos de la vanguardia aformal. Y que, además vivió una doble cercanía con el mandato aformalista: En primer lugar, por su condición de español, por ese atavismo que extrae de lo contradictorio los elementos primarios de la condición  antiformal; en segundo lugar, por su residencia en Nueva York, capital universal del aformalismo en el tiempo cenital de la tendencia […]

[..] José Guerrero es un pintor a caballo entre un panorama pictórico americano y otro español. Aquí participó, antes de su primer viaje a Estados Unidos –junto con Lago, con Lara y con Valdivieso-, en la formación de una nueva conciencia de vanguardia, en los años inmediatamente posteriores a nuestra guerra civil. Pero no fue aquel vanguardismo buscado y deliberado lo que  le concedió su patente de pintor, sino su realización de su libertad pictórica  en esa especie de “aformalismo abierto” que lo caracteriza.

Moreno Galván, nos recuerda, como las conquistas del arte son siempre conquistas del tiempo, las aspiraciones del arte circulan siempre por el aire del tiempo. ¡Sabio, José María! gran crítico de arte y teórico de  la estética del siglo XX en España.

La brecha de Viznar, 1966, óleo sobre lienzo 196 x 238 cm, Centro José Guerrero, Diputación de Granada

Esplendida exposición, más de un centenar de obras, entre lienzos, grabados, dibujos y algunos “frescos portátiles”. También se muestra un importante conjunto documental que incluye catálogos, fotografías, documentos y escritos.

José Guerrero, es uno de los más destacados artistas del siglo XX. Pintor clave del expresionismo abstracto, de gran proyección internacional.

Bibliografía: José Guerrero. “The Presence of Black, 1950-1966”. Catálogo de mano de la exposición monográfica. Casa de las Alhajas Fundación Montemadrid. Del 29 de Enero al 26 de Abril 2015. Madrid.
Moreno Galván, J.Mª: La Última Vanguardia. Editorial Magius, S.A. (Colección Pintura Española) Madrid. Primera edición, Enero 1969.
Fotos: Mariví Otero y Manuel Otero Rodríguez.