martes, 28 de julio de 2015

Federico Guzmán: Tuiza. Las culturas de la jaima

Seguimos en el Parque del Retiro, dejamos atrás el Palacio de Velázquez (exposición Carl Andre) muy cerca está el segundo palacio en Parque del Retiro, es el Palacio de Cristal, bello y altivo, delante de la puerta principal hay un lago artificial (con una escalera que se sumerge dentro de él) en el que se encuentran varios ejemplares de ciprés de los pantanos, cuya principal característica es que parte de su tronco y de sus raíces están bajo el agua. Cisnes, patos y peces, hacen las delicias de los más pequeños. La estructura es de hierro, y está totalmente recubierto por planchas de cristal, de ahí su nombre. La decoración cerámica utilizada en pequeños frisos y remates es obra del ceramista Daniel Zuloaga (1852-1921). El edificio está rodeado de castaños de Indias.

Fue también diseñado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco (1843-1923) en colaboración con Alberto del Palacio (1856-1939). La obra fue creada en 1886, para albergar las distintas especies botánicas traídas para la Exposición de Filipinas en 1887, con un resultado estético pleno de armonía.


Ya, enfrente al Palacio de Cristal subimos la escalinata, confieso que tenía muchas ganas de entrar dentro de Tuiza. Las culturas de la Jaima, exposición de Federico Guzmán (Sevilla, 1964).

Organizada por el Museo Reina Sofía en coproducción con Fundación Donostia / San Sebastián, Capital Europea de la Cultura 2016. Es esplendida exposición, no solo por lo estético sino por el sentir que despierta al espectador la narrativa que desarrolla Guzmán como un gran cuento de Las mil y una noches, pero no es un cuento, es un problema real que vive el pueblo saharaui.

Tuiza significa en hassania (dialecto árabe del noroeste del Magreb), trabajo solidario colectivo y hace referencia a reunirse, participar y construir algo entre todos. Tuiza es la esencia de este proyecto de Federico Guzmán, que traslada al Palacio de Cristal parte de su experiencia y el estrecho vinculo que ha establecido con el Sáhara, con la gente y la cultura oriunda de aquellas tierras desde hace más de siete años, trabajando en las posibilidades plásticas de las relaciones entre arte e identidad cultural.

Y lo hace a través de una gran multicolor jaima saharaui (el hogar tradicional de los nómadas del desierto) que acoge a los visitantes en un espacio de hospitalidad y conversación entre culturas, donde talleres y otro tipo de actividades tienen lugar a lo largo del periodo expositivo.

Diseñada en colaboración con la arquitecta Charo Escobar y realizada a partir de melhfas –vestidos tradicionales saharauis confeccionados por las mujeres de la zona de Bojador- la jaima convierte al Palacio de Cristal  en un lugar de reunión e intercambio cultural, con especial protagonismo para la tradición oral e inmaterial.


Entre la jaima artesanal creada por Federico Guzmán, se produce un diálogo acerca de dos maneras muy diferentes de afrontar una construcción, y dos periodos históricos muy distintos. Esta jaima, popular, nómada y acogedora que integra y aboga por la igualdad de culturas, se funde con la construcción  de finales del siglo XIX, la época de las utopías del hierro, el colonialismo y de las grandes desigualdades sociales.

El resultado final de la jaima es una gran pintura traslúcida, que hace que destaquen aún más todos los elementos que encontramos en el interior: alfombras, cojines, moquetas, alfombras de rezo, un baúl beduino, juegos de té, pufs y asientos forrados de brocado; que en su conjunto crean un espacio de descanso y reunión para los visitantes. Una plataforma donde se activan cada día diferentes acontecimientos.


Es importante el video/audio, de la entrevista a Federico Guzmán que  explica  cómo ha consolidando este magnífico trabajo: Tuiza. Las culturas de la jaima.


Comisario de la exposición: João Fernandes

La jaima ideada por Guzmán, recobrará  vida en el Museo San Telmo de San Sebastián, una vez finalice la muestra del Palacio de Cristal el próximo 30 de Agosto 2015.

Bibliografía: Federico Guzmán: Tuiza. Las culturas de la jaima. Palacio de Cristal (Parque del Retiro) 16 de abril 2015 – 30 agosto 2015. Gabinete de prensa Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Fotos: Mariví Otero
Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

lunes, 27 de julio de 2015

Carl Andre: Escultura como lugar, 1958-2010

Constituye la primera gran retrospectiva en España del escultor y poeta norteamericano Carla Andre (Quincy, Massachusetts, EE.UU., 1935), una de las figuras más relevantes del arte del siglo XX por cuanto redefinió  profundamente los parámetros de la escultura y la poesía concreta, marcando un antes y un después al establecer nuevos y heterodoxos modos de creación.

Para llegar al Palacio de Velázquez (Actualmente pertenece al Ministerio de Cultura, y está dedicado a sala de exposiciones temporales del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) donde se encuentra la exposición de este gran artista americano, caminamos a través del: 


Este parque conserva el nombre del desaparecido palacio de Felipe IV, del que formo parte. De aquel palacio sólo queda el Casón del Buen Retiro y el Salón de los reinos, edificio que ocupaba el Museo del Ejército (hoy cerrado y trasladado al Alcázar en Toledo).

Desde 1632, el parque fue de uso exclusivo de la familia real, que allí organizaba complejas representaciones, corridas de toros y batallas navales. Se permitió el acceso parcial en el siglo XVIII, siempre que los visitantes fuesen debidamente ataviados, hasta que en 1869 se abrió  por completo. Ahora es uno de los parques más animados de Madrid.

Desde la entrada norte se baja por un paseo arbolado hasta el lago, donde se pueden alquilar barcas de remos. En uno de los lados del estanque se alza  una columnata semicircular que sirve de fondo a la estatua ecuestre de Alfonso XII. Al otro lado, gran número de pintores, echadores de cartas, músicos y malabaristas animan el paseo. Al sur del lago existen dos bellos palacios, El Palacio de Cristal y El Palacio de Velázquez, este fue construido entre los años 1881 y 1883 con motivo de la celebración de la Exposición Nacional de Minería llevada a cabo en la ciudad entre los meses de mayo a noviembre de 1883. El arquitecto Ricardo Velázquez Bosco (1843-1923), de quien tomo el nombre el palacio, diseño y dirigió el proyecto en el que también participaron Alberto del Palacio (1856-1939) ingeniero y Daniel Zuloaga (1852-1921) ceramista.

Después del recorrido por este histórico parque, nos encontramos ante el Palacio de Velázquez, una vez dentro las espectaculares obras de Carl Andre.


La exposición permite al visitante seguir cronológicamente, tanto las innovaciones del artista en el campo de la escultura –incluyendo su característica aproximación a los materiales y al espacio y a su revolucionario concepto de composición  a través de unidades mínimas-, como su producción poética, íntimamente conectada con la obra plástica pero también eclipsada en cierta manera por ella.

Carl Andre está considerado como uno de los artistas más destacados y complejos del minimalismo, un movimiento surgido en los años sesenta en Estados Unidos que se convirtió en una de las más discutidas e influyentes del arte contemporáneo y, sin duda, en una ruptura radical con la tradición.


Aunque en su primer periodo abundan las pequeñas construcciones geométricas, sobre todo de madera, Andre descubrió enseguida las limitaciones de esta manera de trabajar y se dejó cautivar por las propiedades inherentes a los materiales industriales: la forma el peso y la superficie. En tan solo seis años, desde 1958 a l964, después de realizar una serie de piezas escultóricas talladas con herramientas eléctricas –esbeltos pilares realizados a partir de una sola pieza de madera y elementos apilados que se elevan hasta alcanzar la altura de una persona-, Andre consiguió eliminar de sus esculturas cualquier vestigio de la mano del artista. Incluso, radicalizo su gesto de horizontalizar la escultura hasta  tumbarla en el suelo.

Como ejemplo del abandono de la tradición del tallado, el artista comenzó a trabajar en una serie de torres de madera ensamblada conocidas como las “pirámides”. Muchas de ellas fueron destruidas o se perdieron antes que Andre pudiera exhibirlas. No obstante, en el Palacio de Velázquez puede contemplarse Pyramid  (Square Plan), realizada originalmente en 1959 y rehecha por el artista en 1970 en Orleans, Massachusetts. Otras obras de tamaño mediano realizadas con materiales como hormigón acrílico o metal, como Fell (Nueva York, 1961 o 4 Corner Slant Stack (Nueva York, 1964) (ambas en el edificio Sabatine, MNCARS, segunda parte de la exposición), sobrevivieron a aquellos tempranos años.


Carl Andre también practicó experimentos radicales trabajando con la ausencia de formas o invadiendo espacios como en Scatter Piece (Nueva York, 1966) o pavimentando las salas expositivas con un  corredor del metal como en 46 Roaring Forties (Madrid, 1988, Palacio de Cristal, en el Parque del Retiro de Madrid). Con ello, invitaba al público a examinar la obra “por su ubicación” y también  “como lugar”. Al mismo tiempo. Los materiales industriales utilizados, como metal o ladrillos (listos para ser empleados en la construcción),  implicaban cierta conciencia política que inscribe a la obra de arte en un determinado momento histórico-económico. En esta instalación del Palacio de Cristal en 1988, participe como público. Después viajo al Espacio Parque Pignatelli. Museo Pablo Gargallo. Zaragoza, España.


La muestra, organizada por la Dia Art Foundation de Nueva York en colaboración con Museo Reina Sofía, ha sido comisariada por Philippe Vergne y Yasmil Raymond con la participación del propio artista. Cuenta con alrededor de 400 piezas, entre esculturas y un abundante número de series de poesía  visual y concreta realizadas por Andre en los últimos 50 años, abarcando desde sus obras más influyentes hasta ejemplos muy singulares de su práctica artística, que forma parte de las colecciones de la mayoría de los museos más importantes del mundo.

Además, por primera vez en 20 años, se presenta un grupo excepcional de objetos titulados Dada Forferies, que manifiestan la vinculación del artista con los ready-made de Marcel Duchamp, un autor que le influiría tanto como Constatin Brancusi. 


La exposición dedicada a la poesía visual se puede ver en la tercera planta del Edificio Sabatini, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. También alberga Passport (Pasaporte), un proyecto que ocupa un lugar de excepción  en la producción de Carl Andre.

Las obras de Andre comenzaron a obtener una doble condición de “incisiones en el espacio” “lugares”, estableciendo el artista tres etapas: “escultura como forma, escultura como estructura y escultura como lugar”. De este modo, sus esculturas contienen la idea de que, más allá de ser una representación o algo que observar, son un lugar donde y con que el público puede experimentar.

 ¿Le gustará a Carl Andre, ser llamado maestro? Un placer maestro.

Bibliografía: Carl Andre: Escultura como lugar, 1958-2010. 5 de mayo a 12 de Octubre, Palacio de Velázquez y 6 de mayo a 28 de septiembre 2015. Gabinete de prensa del MNCARS.

Fotos: Mariví Otero
Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez