viernes, 22 de abril de 2016

LOOKING AT THE WORLD AROUND YOU. CONTEMPORARY WORKS FROM QATAR MUSEUMS.

La Fundación Banco Santander, en su Sala de Arte Santander de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte en Madrid, presenta esta muestra procedente de Qatar Museums, principalmente de Mathaf: Arab Museum of Moderm Art de Doha.

Reúne a 34 artistas procedentes en su mayoría de países del mundo árabe, como Marruecos, Egipto, Líbano, Argelia, Irak, Kuwait y, por supuesto Qatar. Además, la exposición acoge a otros autores cuyas obras están relacionadas con el mundo árabe, como es el caso de los chinos Yan Pei-Ming y Cai Gou-Qiang y el belga René Magritte, (Lessienes, Bélgica, 1898- 1967, Bruselas),  figura destacada del surrealismo, representado con una pequeña obra, pero muy significativa sobre Oriente,  Sherezade de 1947, hace referencia a la imaginativa narradora de “Las mil y una noches”. Hija de un gran visir, Sherezade se ofrece como una de las vírgenes esposas del sultán Shahriar, a las que decapitaba al día siguiente de desposarlas como venganza por la infidelidad cometida por su primera esposa. Según lo planeado, la hija del visir solicita al sultán un último deseo consistente en contarle una historia a su querida hermana Dunyazad. Tras esta primera historia, los cuentos se suceden mil y una noches hasta que el sultán, influido por la moralidad y justicia contenida en ellos, reconoce a Sherezade como reina de pleno derecho.

René Magritte, Sherezade. Orientalist Museum, Doha.

Hay más de 160 obras, entre pintura, escultura, fotografía, instalación y videoinstalación. Está considerada como la colección de arte árabe moderno y contemporáneo más importante del mundo. Se trata por tanto de autores cuyas obras dan testimonio del momento histórico en el que han sido creadas. “Cuando Inji Effatoun creó su autorretrato en prisión o pintó a sus conciudadanos del Egipto rural, estaba también retratando una sociedad en un momento de cambios históricos  que modelaron las vidas de las personas” explico el comisario Dr. Abdellah Karroum. Director del Mathaf (Arab Museum of Modern Art). Del mismo modo, añade Karroum, “los retratos oscuros de Ismail Fattah reflejan vidas en llamas, mientras que la obra de Hassan bin Mohanned, bin Ali Al Thani habla de las guerras y la destrucción”. La muestra es, en palabras del comisario, “una invitación a volver a mirar con ojos limpios;  una invitación, en suma a repensar la relación entre las historias y comprender el mundo actual”.

La excelentísima jequesa Al Mayassa bint Hamad bien Khalifa Al Thai, presidenta de Qatar Museums, destaca en el catálogo de la exposición que “el arte crea oportunidades de diálogo y de intercambio y genera nuevas interpretaciones de la historia del hombre”. Esta colaboración entre la Fundación  Banco Santander y Qatar Museums, añade la jequesa, “pone de manifiesto el papel privilegiado que el arte puede desempeñar en la creación de puentes y oportunidades de diálogo cuya importancia va mucho más allá de las paredes de los museos”.


En las obras seleccionadas para esta exposición, merecen especial atención las propuestas de reconocidas artistas del mundo árabe comprometidas social y políticamente con las dificultades de las mujeres y con problemáticas sociales tanto históricas como actuales.

Nos da la bienvenida la instalación“Suspendidas Juntas” de Manal AlDowayan (Dhanhran, Arabia Saudí, 1973. Vive y trabaja entre Dhahran y Dubái, Emiratos Árabes Unidos) hace referencia a una ley de Arabia Saudí según la cual las mujeres no pueden salir de ese país sin un permiso oficial firmado por un tutor. En esta obra, AlDowayan usa permisos de viajes reales cedidos por diversas intelectuales, ingenieras, artistas científicas saudíes. Inserta cada uno de esos documentos en una paloma de fibra de vidrio, que representan la esperanza de libertad y de paz y coloca las ciento veinticuatro palomas de modo que parezcan estar volando sobre los espectadores. Desde lejos, la obra parece flotar como un bello espejismo, pero al acercarse a la instalación, descubres la dureza del mensaje que pretende trasmitir la artista.


Manal AlDowayan, Suspendidas Juntas. Mathaf.

Primavera Invierno Verano Otoño: identidad de la modernidad, del pintor Yan Pei-Ming (Shanghái, China, 1960. Vive y trabaja en Dijon, Francia), es una respuesta directa a los sucesos que tuvieron lugar en 2011 en el mundo árabe y centra su atención en las personas que han desempeñado un papel capital en las transformaciones de la región a lo largo de los siglos XX y XXI.

Los cuarenta y cuatro retratos mostrados aquí son muchas de las figuras que Yan incluyó en este proyecto. Son acuarelas minuciosamente detalladas en la representación  de los rasgos faciales y, sin embargo sueltas y húmedas, son artistas, políticos, intelectuales y músicos árabes.

Yan Pei-Ming, Primavera Invierno Verano Otoño. Public Art, Doha.

Enfrentada a esta obra nos encontramos la serie Iconos del Nilo en la que el egipcio Chant Avedissian (El Cairo, 1951) adapta el lenguaje de las vallas de publicidad para retratar personajes públicos y anónimos de su país que reflejan los cambios sociales.

Chant Avedissian, Iconos del Nilo. Mathaf.

Nos adentramos en el universo de grandes pintoras árabes que fueron pioneras del arte en sus países. La libanesa Etel Adnan (Beirut, 1925. Vive y trabaja en Sausalito, California, y París) –mito vivo del arte árabe- obras abstractas muy coloristas; la argelina Baya Mahieddine (Bordj-el-Kifan, Argelia, 1931- Blida, Argelia, 1998) Las dos músicas, aprendió a pintar en la casa que la francesa Margarite Caminata Benhoura tenía en Argel, estudió cerámica en Vallauris (Francia), donde conoció a Picasso. En 1947, a los dieciséis años, celebró su primera exposición que tuvo lugar en la Galería Maeght de París, y en ese mismo año André Breton la seleccionó para participar en la Segunda Exposición Surrealista; o la egipcia  Inji Effattoun (El Cairo, 1924-1989) fue una pintora y activista política cuya obra abordó, a lo largo de toda su trayectoria, temas como la independencia, la lucha de clases y los derechos de las mujeres, usando a menudo colores intensos y pinceladas rápidas y enérgicas, Jeque rural. Entre estas artistas destaca también Saloua Raouda Choucair (Beirut, Líbano, 1916) pionera del arte abstracto en Líbano, que en esculturas como Poema de tres versos, deconstruye poemas centrándose exclusivamente en el formato estructural del texto y no en su significado espiritual.

Etel Adna, sin título. 1995-2000.

Baya Mahieddine, Las dos músicas.

Saloua Radoua Choucair, Poema de tres versos. Mathaf.

La exposición nos sumerge después en la original instalación, Corriente subyacente, perteneciente a una de las artistas más reconocidas del mundo árabe: Mona Hatoum (Beirut, Líbano, 1952. Vive y trabaja en Londres). Procedente de una familia palestina residente en Beirut, ha desarrollado su obra principalmente en Londres, ciudad a la que se exilió en 1975. Sus creaciones enfrentan a  los espectadores a emociones opuestas, inquietantes y desestabilizadoras con Farol, instalación.

Mona Hatoum, corriente subyacente. 

Hay un grupo de artistas  árabes inmersos en la experimentación técnica y la innovación con los materiales. Son artistas formados en Europa que combinan elementos propios de su cultura y materiales locales con técnicas novedosas Entre estos destacan Farid Belkahia (Marrakech, Marruecos, 1934-2014), que en su obra Trance utiliza henna y tintes característicos de la cultura marroquí. El egipcio Adam Henein (El Cairo, 1929), combina su actividad artística con la participación en el desarrollo de la escena cultural egipcia. Dirigió la restauración de la Esfinge de Guiza en 1990 y creó el Simposio Internacional de Escultura de Ausán en 1996. Obra El barco, es una maqueta de su escultura a gran escala instalada permanentemente desde 2010 en la explanada de acceso al Mathaf.

farid Belkahia, trance. Mathaf.

Adam Heinin, El Barco. Mathaf.

Dentro de este grupo de artistas experimentales destaca una serie de autores que convierten  la caligrafía en una forma de expresión artística, como el tunecino Nja Mahdaoui (Túnez, 1937), que se describe a sí mismo como un “explorador de signos” y “coreógrafo de letras”, o el catarí Yousef Ahmad (Doha, Qatar, 1955), cuya experimentación con las grafías árabes resulta evidente en El nacimiento de la innovación.

La instalación, Nuestra casa está en llamas, de Shirin Neshat (Qazvin, Irán, 1957. Vive y trabaja en Nueva York) es una relevante artista visual en cuya obra predomina el video y la fotografía.

Shirin Neshat, Nuestra casa está en llamas,2013. Mathaf.

 Amal Kenawy (El Cairo, 1974-2012) Durante su breve pero intensa carrera,  Kenawy fue una de las artistas más prolíficas y reconocidas de su generación en el Norte de África. Sus videos, animaciones  performances e instalaciones para abordar temas como la opresión social, el patriarcado, los derechos de la mujer y la política. Presenta en la pieza las Multitudes silenciosas un testimonio de la situación  en su país antes de la Primavera Árabe, encontramos más de cien bombonas de gas evocan a las multitudes de ciudadanos, encolerizados y preparados para rebelarse.

Amal Kenawy, multitudes silenciosas, 2010. Mathaf.

En la última parte, la exposición se centra en las creaciones de artistas, tanto cataríes como extranjeros, que han tenido relación estrecha con el Mathaf a través de residencias, exposiciones o cargos. Espectacular la obra de Cai Guo-Qiang (Quanzhou, China, 1957. Vive y trabaja en Nueva York), que en su obra Noventa y nueve caballos, de dieciocho metros de longitud soporte papel y expuesta por primera  vez tras su encargo, enlaza el mundo chino con el mundo árabe a través de símbolos de ambas culturas. Utilizada la pólvora como herramienta de dibujo.


Cai Guo-Qiang, Noventa y nueve caballos, 2011. Mathaf.
Artistas:

René Magritte, Fahrelnissa Zeid, Saloua Raouda Choucair, Inji Effatoun, Etel Adnan, Adam Henein, Chaibia Tatal, Ahmed Morsi, Baya Mahieddine, Farid Belkahia, Ismael Fattah, Marwan Kassab Bachi, Nja Mahdaoui, Dia Azzawi, Abdullah Al Muharraq, Jassim Zaini, Sami Mohammad, Chant Avedissian, Hassan Sharif, Mona Hatoum, Wafika Sultan Saif, Al-Essa, Yousef Ahmad, Faraj Daham, Cai Guo-Qiang, Ali Hassan, Shirin Neshat, Hassan bin Mohammed, bin Ali Al Thani, Yan Pen-Ming, Ghada Amer, Mounir Fatmi, Wael Shawky, Youssef Nabil, Manal AlDowayan y Amal Kenawy.

De los treinta y cuatro artistas árabes, solo alguno se ha visto en nuestro país, todos ellos son internacionales. Esplendida exposición, como para no perdérsela.

Fundación Banco Santander continua con la línea  expositiva, iniciada hace ya siete años, de mostrar en la Sala de Arte Santander grandes colecciones internacionales, en esta ocasión: Looking at the World Around You. Contemporary Works from Qatar Museums.

Mariví Otero

Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fotos: Mariví Otero

Fuente: Exposición. Looking at the World You. Contemporary Works from Qatar Museums. Comunicación: F.Javier Expósito. Fundación Banco Santander. Sala de Arte Santander, Boadilla del Monte. Madrid. Del 9 de febrero al 19 de junio 2016.

viernes, 8 de abril de 2016

CHARLES LE BRUN 1619-1690: dibujar VERSALLES. El gran decorador del siglo de Luis XIV.

Quienes visiten el rico interior de este colosal Palacio de Versalles o paseen por sus extensos jardines, comprenderán por qué fue el orgullo del Rey Sol. Comenzado en 1668 con el modesto pabellón de caza de su padre, Luis XIV construyó el mayor palacio de Europa, capaz de albergar a 20.000 personas a un tiempo. Los arquitectos Louis Le Vau y Jules Hardouin-Mansart diseñaron los edificios; Charles Le Brun, pintor y decorador hizo los interiores y André Le Notrê, el gran paisajista, rediseñó los jardines ornamentados según patrones regulares de senderos y arboledas, setos y arriates, estanque y fuentes.

Tres siglos y medio después de su realización, las grandes decoraciones del Palacio de Versalles no han perdido su poder de fascinación.


Dibujar Versalles permite adentrarse en el corazón de la fabricación de esas decoraciones a partir de los bocetos y dibujos preparatorios que realizó el pintor francés Charles Le Brun para la escalera de los Embajadores y la Galería de los espejos. Los cartones –dibujos a escala 1:1- muestran el virtuosismo de Le Brun como dibujante, su talento para la construcción de escenas y la fuerza que les imprime. Son estudios de personajes, figuras alegóricas, trofeos y animales que se integraron en las composiciones, concebidas, como grandes rompecabezas simbólicos.

De forma excepcional, el Museo del Louvre conserva una abundante colección de estos cartones y, gracias a la implicación de la Obra Social “La Caixa” en el proyecto, se ha podido llevar a cabo una importante campaña de restauración. La muestra en CaixaForum Madrid está formada por 74 obras, entre las que destacan  36 de estos cartones, buena parte de los cuales se muestran en público por primera vez.

El orden restablecido en las finanzas. Carboncillo, tiza blanca, inscrito en un óvalo, cuadriculación a la sanguina e incisiones , 235 x 208,5 cm. ©RMN-Grand Palais - Photo G. Blot

Charles Le Brun, nació en París en 1619 y falleció en la misma ciudad en 1690, perteneciente a la escuela francesa. Su padre fue el escultor Le Brun y su madre de familia de calígrafos. Llamó la atención del canciller Séguier, quien lo colocó en el tallar de Simón Vouet cuando apenas tenía once años de edad. A los quince ya recibió encargos del Cardenal Richelieu, en cuya ejecución  mostró tanta habilidad que obtuvo generosas alabanzas de Nicolas Poussin. Pasó posteriormente a Roma, ciudad donde permaneció entre 1642 y 1646. Conoció la obra de Rafael y siguió a Guido Reni y los maestros de la Escuela Boloñesa. Allí vivió gracias a una pensión del canciller. Fue en Roma discípulo de Poussin, cuyas teorías artísticas adoptó y que influyeron grandemente en su obra. A su regreso Le Brun  multiplicó los trabajos de decoración en París y en Veux-le-Vicomte, antes de ponerse al servicio en exclusiva de Luis XIV. Le Brun fue primer pintor del rey desde 1664 hasta 1683.

Ámbitos de la exposición

La Escalera de los Embajadores, conducía al gran Aposento del Rey, que a su vez daba al Salón de los Espejos. Fue concebida a partir de 1671, decorada entre 1674 y 1679. El espacio poco agradecido porque era relativamente estrecho y contaba únicamente con una iluminación cenital. El decorado que pintó Le Brun escondía esos defectos dilatando el espacio y mezclando hábilmente ficción y realidad. El conjunto se asemejaba a una fiesta de celebración del regreso de Luis XIV tras sus victorias militares.

Gracias a las ampliaciones de los grabados antiguos, podemos comprender la ingeniosa disposición de Le Brun y distinguir los elementos para los que se prepararon los cartones expuestos. Por encima del primer nivel mineral, en su totalidad de mármol policromo, en el que destaca el busto del rey en mármol blanco, las falsas loggia acogen a representantes de las diferentes naciones de los cuatro continentes, como son los de Europa y América, que asisten al triunfo y admiran la bóveda.

Las diversas naciones de Europa. Lápiz negro, tiza blanca, cuadriculación a lápiz negro e incisiones. 168 x 233 cm. Photo © RMN-Grand Palais (musée du Louvre) / Christophe Chavan

Los cartones demuestran que Le Brun trabajó hasta el último momento en la Escalera de los Embajadores realizando retoques y mejorando los dibujos.


La Galería de los Espejos, en 1678, Luis XIV encarga a su arquitecto Jules Hardouin-Mansart una galería en el centro de la fachada que da al jardín en el Palacio de Versalles. Los grandes Aposentos del Rey y la Reina, dedicados a los planetas y cuya decoración estaba en proceso, se ven truncados, y su coherencia temática, arruinada. Entre ellos se suceden desde el Salón de la Guerra, la Gran Galería –que será llamada a partir del siglo XIX Galería de los Espejos- y el Salón de la Paz.

La exposición presenta todas las etapas del proyecto, de su concepción a su difusión. Le Brun pone en papel sus primeras ideas de composición y presenta una de ellas a Luis XIV y a Colbert. Después de las correcciones, pinta un pequeño modelo sobre lienzo. A cada estudio de conjunto corresponden dibujos y figuras. Le siguen los cartones destinados a trasladar las figuras al lienzo que debe pegarse al techo. En esos estudios el rey aparece solo, como el Marte combatiente, que al final queda abandonado, y en cuyo reverso se ha descubierto otro dibujo durante la restauración previa a esta exposición. En cambio, el Terror, España y las Ciudades, conquistadas se representan agrupados en uno de los cartones más grandes que se conservan. Su espectacular restauración se describe en la película proyectada (importante  verla es fundamental para conocer el trabajo de Le Brun).

El paso del Rin, en 1672, representado en el primer compartimento del lado norte de la galería, constituye uno de los episodios más famosos de la Guerra de Holanda. Los cartones que lo preparan se exponen aquí en la muestra por primera vez: Han sido desenrollados para la exposición y mínimamente restaurados para conservar el aspecto que tenían en el estudio de Le Brun. Por esa razón han sido pegados sobre lienzo y se presentan en una vitrina horizontal. Forman un sorprendente rompecabezas en el que las figuras se entremezclan.

Por último hay cuatro cartones que componen escenas completas, como El orden establecido en las finanzas y La protección concedida a las bellas artes. Constituyen la preparación para los compartimentos secundarios, los medallones ovales y octógonos que ilustran la política interior del rey y sus éxitos diplomáticos y militares durante la Guerra de Devolución.

El Franco Condado conquistado por segunda vez. Óleo sobre lienzo. 93 x 140 cm.Photo © Château de Versailles, Dist. RMN-Grand. Palais / Jean-Marc Manaï

La muestra se ha concebido con un claro contenido pedagógico, para dar a conoce las diferentes técnicas empleadas para trasladar los cartones al techo, así como el proceso de restauración llevado a cabo y escenográfico, reproduciendo la desaparecida Escalera de los Embajadores y la Galería de los Espejos.


Dibujar Versalles. Charles Le Brun (1619-1690). Exposición organizada con el Museo del Louvre. Comisariado: Bénédicte Gady, colaboración científica del Departamento de Artes Gráficas del Museo del Louvre, con la colaboración de Valentine Dubard, Jefe del taller de restauración del Departamento de Artes Gráficas.

Exposición para disfrutar de un gran artista del Siglo XVII, diría más, que la decoración de Le Brun no es solo una obra de arte: es el monumento a un reinado. Un placer.

Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Dibujar Versalles. Charles Le Brun 1619-1690. Dosier de prensa. Área de Comunicación de la Obra Social “La Caixa”. Juan Antonio Garcia Fermosel. CaixaForum Madrid. Del 16 de Marzo al 19 de Junio de 2016.



viernes, 1 de abril de 2016

Lo nunca visto. De la pintura informalista al fotolibro de postguerra (1945-1965). "Expresiones autónomas".

La sede de la Fundación Juan March, se está quedando pequeña para contenidos tan importantes, como es, la exposición dedicada al Informalismo. Recorriendo el espacio en el que se presenta la muestra he sentido el fluir de un aire de otro tiempo. Como un viaje hacia otra época del arte, en el que se desplegaba el experimentalismo. La Europa y el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial vieron nacer una pintura radicalmente distinta  a la del periodo de entreguerras. Al cubismo, los expresionismos o el surrealismo les sucedió una forma de pintura que precisamente se cuestionó pictóricamente y de una forma radical su “forma”. A ese “otro” arte, conocido desde entonces como informalismo, dio voz ya desde 1952 el crítico francés Michel Tapié en su libro Un art autre (Otro arte).


El debate artístico tras la segunda guerra

Tras la Segunda Guerra Mundial se intentó recomponer una unidad cultural europea. Se alcanzó sólo como amarga constatación de la crisis total e irreversible de valores en los que se fundaba el historicismo humanista y la propia noción histórica de Europa.

En el plano de la ideas, la crisis del arte, como componente del sistema cultural europeo, tuvo tres fases: 1) la recuperación crítica de los grandes temas de la cultura artística de la primera mitad de siglo con la intención de unirlos, reavivándolos, a la perspectiva ideológica del marxismo; 2) la influencia determinante de las “filosofías de las crisis”, y especialmente del existencialismo de Sartre; 3) el reconocimiento de la hegemonía cultural americana y la inserción de la operación estética en la teoría y en la tecnología de la información y de la cultura de masas. En relación con la situación histórico-política, la primera fase corresponde a las esperanzas revolucionarias de la cultura europea, salida de las luchas de la Resistencia con una clara cualificación ideológica de izquierda; la segunda, a la frustración de estas esperanzas con la vuelta al poder de las clases conservadoras; la tercera, al control no sólo de la política y la economía sino también de la cultura por parte del neocapitalismo americano. Una condición análoga a la europea se verificó en otro país de antigua civilización, el Japón […]

Lo informal no es una corriente, y mucho menos una moda, es una situación de crisis del arte como “conciencia europea” un momento de esa más amplia “crisis  de las ciencias europeas” que Husserl describe como pérdida  de la finalidad o del “telos que es innato a la humanidad europea desde el nacimiento de la filosofía griega y que consiste en la voluntad de ser una humanidad basada en la razón filosófica”. Se explica así la aparente afinidad, a la que, sin embargo acompaña una profunda diferencia, que relaciona las tendencias informales europeas con el Expresionismo abstracto o con la action painting americana. Lo que se opera a través de la influencia de los artistas europeos sobre los americanos (especialmente por mediación de Gorky) es un auténtico traspaso de poderes. Pero téngase presente esto: si al renunciar al lenguaje para reducirse al puro acto, el arte europeo renuncia a la función que había tenido en una civilización del conocimiento (que hacía depender el actuar del conocer), el acto artístico de los americanos se inserta, con una intensa fuerza de protesta, en una civilización pragmática, de la acción […]

Emilio Vedova (1919-2006), (representado en esta exposición con una gran obra) el único pintor de Europa que rechaza con fuerza la hipótesis de la falta de compromiso del arte y que afirma el deber de la presencia y la intervención del artista en las situaciones políticas de hecho. En la condición de necesidad del presente absoluto, existencial, no hay ningún acto moral que no sea político: si bien el artista, como intelectual comprometido, ya no tiene ninguna función integrada en el dinamismo del sistema todavía tiene el deber de la intervención y el juicio de la denuncia y la protesta. Es lo contario del “realismo socialista” que encuadra el trabajo del artista en la acción política del partido; pero Vedova, al reivindicar en el artista-intelectual el deber y la responsabilidad de una intervención personal, revela el drama del aislamiento del artista, profeta que habla en el desierto de la situación contemporánea del mundo. Por eso su postura ante la política  es semejante a la de los pintores de acción americanos frente al sistema tecnológico-capitalista, aunque el sentido político de su acción revele su móvil histórico y europeo […]

Emilio Vedova
Scontro di Situazioni ‘59 I-1 [Choque de situaciones ‘59 I-1], 1959
Resina vinílica, óleo, arena, carboncillo y pigmentos sobre lienzo, 275 x 444 cm
Fondation Gandur pour l’Art, Ginebra [inv.: FGA-BA-VEDOV-1]
Crédito imagen: © Fondation Gandur pour l’Art, Ginebra. Foto: Sandra Pointet

Queda comprobado que conciencia y materia se dan contextualmente, identificadas la una con la otra, y que no se pueden distinguir; y esto es lo trágico. El sentido de lo trágico  se hace aún más acuciante en el español Atoni Tapiés (1923-2012) que lo concreta en la situación  política de su país. Su materia es pared, cemento, puerta atrancada, persiana bajada. Recibe la impronta de la existencia de la misma manera que las paredes de las cárceles consignan los sucesos de la existencia de los presos. La vida debería ser libertad y no lo es; todo límite puesto a la libertad hace retroceder la vida a existencia, a indistinción de la materia. De la fenomenología de la materia se pasa a la de hullas y los residuos, como en la poética de las huellas de T. Scialoia (1914), de los restos mortales (Manolo Millares, 1926-1972) y de los derechos (el primer Rauschenberg) […]

Antoni Tàpies
Color terrós sobre fons groguenc [Color terroso sobre fondo amarillento], 1954
Óleo y cargas sobre lienzo adherido a tabla, 130,5 x 162 cm
Colección Fundación Juan March, Museu Fundación Juan March, Palma
Crédito foto: © Colección Fundación Juan March, Madrid. Foto: Joan-Ramon Bonet/David Bonet

Lo nunca visto. De la pintura informalista al fotolibro de postguerra (1945-1955) establece una relación estrecha entre pintura y fotografía gracias a un tipo de fotografía que insinúa planteamientos paralelos a los de la pintura, con trabajos como Chizu- The Map (El mapa) de Kikuji Kawada; además, pone de manifiesto la relación existente entre la abstracción europea de postguerra  y los artistas de la Subjektive Fotografie alemana, con fotógrafos como Hermann Claasen, Helmut Lederer, el propio Otto Steinert o el español Francisco Gómez. La muestra incluye también el fotolibro de postguerra y la fotografía que se mueve en el ambiguo territorio del documento fotográfico  y la forma artística. 

Francisco Gómez
Sin título, 1959
Plata en gelatina. Copia de época, 24 x 30 cm
Fundación Foto Colectania, Barcelona [inv.: PG1722]
Crédito foto: © Archivo Paco Gómez/Fundación Foto Colectania

En la pintura, la muestra compagina la presencia de artistas y fotógrafos de reconocido prestigio: Emilio Vedova, Pierre Alechinsky, Karel Appel, Alberto Burri, Jean Faurtrier, Jean Dubuffet, Georges Mathieu, Pierre Soulages,  Wols o los españoles Antoni Tapiés, Antonio Saurea, Rafael Canogar, Manolo Millares, Fernando Zóbel, Gustavo Torner o Luis Feito,  entre otros muchos. Con magníficos artistas desconocidos: Natalia Dumitresco, André Marfaing o Georges Noël, entre los que además destacan un vigoroso grupo de artistas checos: Jan Koblasa, Jan Kubíček, Pavla Mautnerová o Jiří Valenta, que vienen a representar la vigilancia de la repuesta informalista desde aquella parte  de  Europa que, al acabar el conflicto, quedaría cortada en frío y separada en otro bloque, bajo el dominio soviético. También se incluye obra de Wolf Vostell y de los pintores del Nouveau Réalisme francés: François Dufrêne, Raymond Hains, Mimmo Rotella o Jaques Villeglé entre otros, cuyos décollages de carteles publicitarios sobre cine, política y comercio anticipan –como una especie de negativo fotográfico de lo que enseguida sería el Pop-.

Jacques Villeglé
Boulevard Saint Martin, 1959
Fragmentos de carteles encolados sobre lienzo, 222,6 x 253 cm
Fondation Gandur pour l’Art, Ginebra [inv.: FGA-BA-VILLE-1]
Crédito foto: © Fondation Gandur pour l’Art, Ginebra. Foto: Sandra Pointet

La exposición presenta unas ciento sesenta obras, documentos y filmaciones procedentes de diversas instituciones y colecciones públicas y privadas, nacionales e internacionales, como la Fondation Gandur pour L’Art de Ginebra, el Centre Pompidou, la Pinacoteca di Brera, el Museum Folkwang de Essen, la Colección Dietmar Siegert, Fundación Foto Colectania, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Thyssen-Bornemisza o el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, entre otras.

María Dolores Jiménez-Blanco y Horacio Fernández, son los comisarios de la muestra junto con Manuel Fontán del Junco (director de exposiciones de la Fundación Juan March). La exposición esta ordenada por apartados: Materias, Gestos, Configuraciones, Desfiguraciones y Desgarros, no tiene orden cronológico ni geográfico.

Después de dos visitas a ésta, espléndida muestra, observo que se prescinde casi por completo de las obras propias. En 1966 Fernando Zóbel (Manila, 1924- Roma 1984) fundó en Cuenca el Museo de Arte Abstracto Español, increíble en nuestro país, un museo creado por un artista y montado en colaboración de otros dos: Gustavo Torner y Gerardo Rueda. Quince años después dono su colección a la Fundación Juan March. Desde entonces esta institución la ha incrementado con sus fondos propios y mediante la adquisición de nuevas obras. Este año se cumple el cincuenta aniversario. El informalismo español queda envuelto por el europeo, (es correcto desde el punto de vista histórico-artístico) se privilegia el arte checo que tiene muy buenos creadores, pero es un escenario marginal respecto al epicentro informal, como escribe Zdenek Primus “Mientras en el llamado Oeste el arte abstracto empezaba a desarrollarse de manera amplia y floreciente, la joven generación de artistas de Checoslovaquia de entonces (con un par de excepciones) tuvo que esperar hasta 1958, cuando se celebró en Bruselas la primera Exposición Universal desde la guerra. Sólo a un nutrido grupo de artistas le fue permitido ir a echar un vistazo a Bruselas”. El expresionismo abstracto europeo encontró sus bases  teóricas y filosóficas en París, Sartre, Merleau-Ponly, Tapié y  salida al mercado.

Fernando Zóbel
Hasso, 1959
Óleo sobre lienzo, 97 x 146 cm
Colección particular
Crédito foto: © Fernando Ramajo

Es muy posible que hoy, setenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial –Cuando la memoria ya no está viva y apenas hay testigos oculares de la catástrofe-, esas deformadas y abstractas formas del arte sean percibidas al ser expuestas sobe todo “formalmente” : como una corriente pictórica  más que añadir a la historia del arte, separada (como es propio no solo del paso del tiempo, sino del espacio expositivo) del terrible contexto al que respondía y al que se sobrepuso con gestos de una fuerza casi sin precedentes.

Lo nunca visto de la pintura informalista al fotolibro de postguerra (1945-1965), esta muestra va acompañada de una publicación que se presenta en dos partes en el interior de una caja que asemeja a las usadas para las raciones del ejercito o para útiles o herramientas: una cataloga y presenta las obras en exposición, la otra es un periódico –desplegable a la entrada y salida del espacio expositivo- en el que se publican los textos interpretativos y abraza a la primera dotándola del contexto histórico que dieron a esas obras de arte los sucesos diarios que daban cuenta (y que también modulaban) el mundo en el que fueron creadas.
Georges Mathieu
Composition [Composición], 1951
Óleo sobre lienzo, 128,5 x 196 cm
Fondation Gandur pour l’Art, Ginebra [inv.: FGA-BA-MATHI-8]
Crédito imagen: © Fondation Gandur pour l’Art, Ginebra. Foto: Sandra Pointet

Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fuentes: Exposición. Lo nunca visto de la pintura informalista al fotolibro de postguerra (1945-1965). Dossier de prensa. Fundación Juan March. Del 26  febrero- 5 Junio 2016. Madrid.
Argan, Giulio Carlo. El Arte Moderno 1770-1970. Tomo II. Fernando Torres- Editor. Valencia, 1975.