Pirelli
HangarBicocca inaugura el próximo día 12 de febrero Rebeca, la primera
exposición individual de la artista BENNI BOSETTO en un museo.
Explica
Benni Bosetto: “La exposición es una invitación a recuperar los espacios
públicos y museísticos como lugares de ensoñación. Soñar despierto se convierte
en un ejercicio colectivo para imaginar un futuro deseable basado no en la
productividad, sino en la sensibilidad, la emoción y la transformación”.
Benni
Bosetto (Nacida en Merate en 1987, actualmente vive y trabaja en Milán),
Bosetto explora la experiencia humana y las cuestiones de identidad a través
del dibujo, la escultura, la instalación y la performance, centrándose en la
fiscalidad de los cuerpos. Su obra constituye un mundo imaginario íntimo y
complejo en el que individuos, organismos y especies animales coexisten y se
contaminan. Entendiendo como una herramienta activa para relacionarse con el
mundo, el cuerpo es central en su práctica. Deseo, sexualidad.
Comisariada
por Fiammetta Griccioli. Rebeca, el título está inspirado en la novela
homónima de 1938 de la escritora y dramaturga inglesa Daphne du Maurier
(1907-1989). En la novela, la verdadera protagonista es una casa que preserva
la memoria de una mujer fallecida llamada Rebeca, que vivió allí. La casa de la
novela, al igual que la exposición en Pirelli HangarBicocca, se convierte en un
verdadero cuerpo arquitectónico femenino, un organismo vivo. El nombre Rebeca,
cuya etimología significa “vínculo” o “unión”, alude a acoger, reunir y
retener, actos centrales en la poética de Bosetto de fusionar el cuerpo y el
entorno en una relación íntima y continua.
El
proyecto expositivo transforma el espacio del Shed evocando un ambiente
doméstico y acogedor donde habitaciones, paredes y superficies cobran vida,
otorgando al espacio una dimensión privada y habitada. Es a la vez un lugar y
una declaración: en un momento histórico dominado por la velocidad de la
producción, Bosetto nos invita a recuperar nuestro tiempo subjetivo, un tiempo
para soñar descansar y recuperar nuestra imaginación.
El
espacio concebido por Bosetto se convierte a la vez en un lugar íntimo y un
acto político. Los visitantes seremos recibidos en un paisaje onírico donde
cada elemento evoca el deseo de imaginar, y donde los signos eróticos y
placenteros forman el telón de un refugio donde todos pueden redescubrirse a sí
mismos, libre de condicionamientos sociales.
Otro
elemento clave de la práctica artística de Bosetto es la creación física de su
obra mediante largas horas de trabajo manual. Cada dibujo es creado a mano por
la artista a lo largo de varios meses. Cada adorno, cada decoración sin
propósito funcional dentro del espacio doméstico, adquiere un valor simbólico.
En definitiva, toda su práctica artística busca un resultado.
Mariví
Otero
Manuel
Otero Rodríguez






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