lunes, 28 de noviembre de 2011

Alighiero Boetti. Estrategia de juego

Alighiero Frabrizio Boetti, conocido como Alighiero e Boetti, nace en Turin (Italia) el 16 de Diciembre de 1940, muere el 24 de Febrero de 1994 en Roma.

Vinculado en sus inicios al arte povera, movimiento del que se desmarcaría muy pronto, Boetti fue un artista prolífico e incansable que trató de alejarse de cualquier forma de ensimismamiento autoral,  explorando a lo largo de su carrera diferentes modos y grados de actividad  colaborativa. Su obra puede enmarcarse dentro  de otra relacional y en ella desempeñan un papel clave nociones como multiplicidad, dualidad o desdoblamiento (no en vano, a partir de 1972 decide firmar sus proyectos como Alighiero e Boetti) y se busca  un equilibrio entre lo intelectual y lo sensible, entre orden y desorden, entre individualidad y colectividad. Fundiendo rigor conceptual, vocación experimental y sentido lúdico, Boetti deja siempre que el azar y la casualidad  interfieran en su trabajo. Un trabajo con una fuerte carga poética e icónica en el que se recurre a gran variedad de técnicas y herramientas –desde el dibujo ola pintura al mail art o la producción de objetos artesanales- y donde se concibe al espectador como cómplice, como un compañero de juego.


En los últimos años se ha suscitado una creciente admiración por el trabajo artístico de Alighiero Boetti y, de modo simultáneo, la atención crítica sobre su obra se ha desplazado desde la esculturas  povera, que le habían valido un reconocimiento generalizado a finales de los años sesenta, hasta los bordados que se convirtieron en sello distintivo al final de su carrera. Los mapas del mundo, cuya producción inició poco después de su primera visita a Kabul, en 1971, han alcanzado, por encima de todo, una categoría icónica. Esa serie de suntuosos objetos, formada por más de un centenar y medio de obras creadas a lo largo de más de dos décadas, registra acontecimientos históricos entre países y pueblos  de todo el planeta y también  refleja disputas cartográficas  de carácter más filosófico.


Dado que en el diseño de la bandera de cada país se superpone a su territorio, la comparación entre mapas contribuye a poner de manifiesto importantes cambios en los regímenes políticos: compárense, por ejemplo,  los diferentes modos  de representar Afganistán en los mapas de 1971-1973 y las formas utilizadas en los bordados creados a principio de los ochenta,  tras la invasión soviética. Otras reveladoras influencias  se derivan de la elección de la proyección cartográfica (el sistema empleado para trasladar bidimensionalmente las relaciones entre los puntos de la superficie curva del planeta). Aunque los cartógrafos disponen hoy de varios  centenares de proyecciones, la de Mercator quizá  siga siendo la más. Boetti proporcionó unas instrucciones precisas a las bordadoras de sus mapas, y, sin embargo, al permitirles elegir los colores para representar los océanos, introdujo cierto grado de afortunada casualidad. Cuando desenvolvía en su estudio de Roma los paquetes que contenían los mapas, siempre se  extasiaba con las sorprendentes y al mismo tiempo maravillosas armonías, por ejemplo, un amarillo intenso, un plateado o un rosa brillante para esas zonas […]

Entre las obras se encuentran los trabajos con bolígrafo (los “lavori biro”), donde los gestos repetitivos con bolígrafo forman letra a letra nociones tan paradigmáticas  como I sei sensi  (Los seis sentidos) y Mettere al mondo il mondo (Traer al mundo el mundo). Al igual que buena parte de su producción, esas obras basadas en rudimentarios modelos pedagógicos de escritura fueron ejecutados por otros: en cada uno de esos sensuales dibujos dos personas (un hombre y una mujer, ambos desconocidos para el artista) asumieron la laboriosa tarea de definir la frase en negativo. (Aclaro: Las indicaciones y las gestiones para la ejecución de cada una de esas piezas se llevaron a cabo por medio de un agente, un intermediario, como todo lo encargado por Boetti a artesanos afganos).


En la muestra, que reúne más de un centenar de piezas de distintos momentos de su trayectoria artística ¡muy conceptual!
La he visto en tres ocasiones en visitas guiadas y como voluntaria con un grupo de niños de 9 años, de la Real Asociación Amigos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Es gustosísimo ver  el resultado del taller que, después, realizaron los niños, como interpretaron a Alighiero Boetti. ¡Como jugaron con las letras, un trabajo mágico!, felicitaciones, Cristina, uno de los talleres más creativos de todos estos años.

Esplendida exposición, una vez más felicito al director del Reina,  Manuel Borja-Villel.

Mariví Otero

Comisariado: Lynne Cooke, Mark Godfrey y Christian Rattemeyer.
Organización: Museo Reina Sofía de Madrid, Tate Modern de Londres y Museum of Modern Art (MOMA) de Nueva York.
Bibliografía: Alighiero Boetti.Triptico de mano. Museo Reina Sofía. Madrid.

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