miércoles, 9 de septiembre de 2015

Georges Braque: inventor

Cubos… es la primera vez que se emplea la fórmula para designar esta pintura. Aun cuando, por lo que cuenta el rumor un miembro del jurado del Salón de Otoño dijo: Braque pinta pequeños cubos, es la primera vez que la palabra se imprime en este sentido. Buena o mala, adecuada o inoportuna, está lanzada. Nadie podrá retirarla. El Cubismo ha sido bautizado por alguien a quien no le gusta. La palabra quería ser, sencillamente, maligna y burlona, de uso limitado y, en cualquier caso, puntual. Pero entrará en la historia. […]

A principios del siglo XX ha tenido lugar un suceso insólito. A saber: los jóvenes pintores desconocidos de aquella época ya no se contentaban con colocar sobre el lienzo líneas y colores, sino que metieron objetos dentro de él. Eran preferentemente objetos planos o casi planos, tales como pedazos de periódico, viruta de hierro, trozos de corcho e incluso arena. Se les preguntaba que por qué y contestaban divertidos: Es para justificarnos, pero, ¿Justificaros de qué? Llegado este punto cambiaban de conversación. Sin embargo a veces añadían: ¿De qué sirve imitar el periódico, o la arena o el corcho? ¿De qué, si puedo introducirlos en el lienzo? A pesar de todo,  todavía no quedaba demasiado claro. Pero, en todo caso, lo que sí estaba claro es que no era una cuestión de perspectiva  la de aquellos cuadros, ya que no había siquiera lugar para  la perspectiva, puesto que no se ve de ninguna forma cómo la arena o el corcho de verdad podrían someterse a las reglas del cubo, de la unidad de la luz o de la simplicidad del punto de vista. ¡Si ya no presentaban nada!, puesto que presentaban, en  vez de representar. En pocas palabras, a los nuevos pintores ya no les bastaba (como les había bastado a Monet, a Van Gogh o a Cézanne) con desobedecer a las unidades. Era necesario, además, suprimir toda ocasión de perspectiva. ¿En provecho de qué, y adónde llegar? No se tardaría en saber.

Georges Braque, fotografado por Man Ray. 

El 13 de Septiembre de 1912 Braque  hace el descubrimiento que daría a la pintura moderna su razón de ser. Ya desde hace  algún tiempo Braque se dedicaba a pegar en sus cuadros, junto al corcho o al naipe, pequeñas construcciones de papel que recuerdan vagamente a biplanos, y Picasso, evocando Wilbur Wright, lo llama mi viejo Wilbur. Aquel día, estando Braque de paso por Avignon, encontró en una droguería algunos papeles pintados de esos que imitan  tan bien  la madera, las manzanas o los ramilletes de flores de los pintores de brocha gorda. Compra un rollo y tan pronto como llego a su casa lo corta en tres trozos y los pega sobre la hoja de papel ingres. De un trozo a otro dibuja con carboncillo cinco o seis trazos que recuerdan vagamente a una pipa, a una mandolina. Añade sobre una esquina las letras ALE y BAR. Y después: Esta vez he encontrado mi justificación, dice. Es el primer collage. El procedimiento va ser pronto recogido por Picasso. Durante tres años, Braque, Picasso y más tarde Juan Gris, Laurens, Marcel Duchamp y Villon, van a dedicarse a componer a base de collages. Este método del collage va a convertirse insensiblemente, para ellos y para sus discípulos, en el equivalente de lo que era el dibujo para los maestros clásicos. Y eso es lo que es todavía hoy para la mayoría de los pintores abstractos ¿por qué, y que es un collage?

Georges Braque

Guitarra (La Guitare), 1912

Carboncillo, papel con estampado imitación madera pegado sobre papel

70,2 x 60,7 cm

Colección particular

© Georges Braque, VEGAP, Bilbao, 2014
Foto © Laurens / Leiris SAS Paris


Ese es el descubrimiento del arte moderno: que el pintor puede privarse de todas las convenciones a las que hasta entonces se había sujetado el cuadro, sin verse por ello privado de amplitud. Por el contario, helo ahí arrojado a ese espacio espontáneo, variable y como móvil que lo rodea desde el despertar y lo acompaña hasta en sus sueños: un espacio por encima de las razones y los cálculos. Sin embargo, evidente, indiscutible, y mucho más emocionante de lo que podría esperar.

Hay más. El pintor no solo se priva de las conversaciones de la perspectiva, sino que, además, las obliga a servirle en su propósito. Es cierto que ya desde la arena, las cartas y los pequeños biplanos, el espacio es bruto estaba allí: se suponía al espacio real, jugaba a serlo, y el pintor no temía confrontar sus construcciones personales con la superficie natural de los objetos. Pero ahora acababa de darse un paso más: con la perspectiva desmayada de las tiras de papel pintado, el espacio en bruto, lejos de verse humillado, reducido a la nada, no hacía sino resurgir, por contraste, con más fuerza todavía.

Es frecuente que una fiesta a la que hemos sido invitados nos resulte, en ciertos momentos, ligeramente aburrida. Pero una fiesta inesperada, en donde caemos por azar, ¡que placer súbito y qué encantamiento nos espera! Y si la pintura no fuese, en primer lugar, una fiesta para nosotros, no se sabe muy bien qué es lo que iba a quedarle.

Georges Braque (Argenteuil-sur Seine, 1882- París, 1963) fue el inventor de esa nueva fiesta, a la que Pablo Picasso (Málaga, 1881- Mougins, 1973) le siguió casi de inmediato. Acuerdo singular, extraño reencuentro el de estos dos hombres, por opuestos que puedan ser: el contemplativo y el aventuro, el soñador y el burlón, el sacerdote y el mago. El uno, plenamente invadido de revelación; el otro de rupturas.

Abrid un tratado cualquiera de perspectiva, bien sea renacentista, clásico o romántico. Lo primero que leeréis es que el artista que desea colocar a la mujer, el árbol o el caballo en su justa perspectiva, debe empezar por encerrarlos en los cubos cuyas líneas servirán a su dibujo de guía y de modelo. Después vendrán los colores. De este modo el mundo que se desea ofrecer e interpretar se compone de piezas y fragmentos: pero los cubistas invirtieron el orden admitido.



Bouquet Vert 1951. 
aguafuerte. Numeración 7/10
aguafuerte a color, 18 x 11,5 cms. 20 ejemplares en papel Japonés especial, 41 x 32. y 10 ejemplares sobre papel japonés imperial, 39 x 24 cms.
firmadas y numeradas salvo algunas.
editadas por Maeght, París.
estampadas por Signovert, París.
Rº:D. VALLER, Braque the Complete Graphics. Catalogue raisonné. Ed. Gallery Books. New York 1982, nº70.
Colección Manuel Otero Rodríguez

Mariví Otero
Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Bibliografía: Assouline. P. En el nonmbre del Arte. Biografía de D.H. Kahnweiler. Éditions Balland. 1988. Ediciones B, S.A.España 1990. Barcelona.
Apollonio, U. Braque  Nº107. Biblioteca de los Genios. Editorial Codex, S.A.  1965.
Georges Braque. Exposición patrocinada por la fundación BBVA. 13 de junio - 21 de septiembre 2014. Museo Guggenheim Bilbao.

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