viernes, 23 de octubre de 2015

Alvar Aalto: Arquitectura orgánica, arte y diseño

Biblioteca de Viipuri (Víborg), Carelia (actualmente Rusia), Alvar Aalto, 1927-1935 © Armin Linke, 2014. Cortesía de la Galleria Villamare, Pescara

CaixaForum Madrid acoge la gran exposición Alvar Aalto 1898-1976. Arquitectura orgánica, arte y diseño, una amplia panorámica de la vida y la producción de Alvar Aalto (Kuortene, Filandia, 1896 – Helsinki, Filandia 1976).

Me acompaña mi pequeño sobrino de nueve años Mauro, es un entusiasta de los talleres que organiza la Caixa para niños, nuestro ritual es contemplar el jardín vertical por si han hecho variaciones, foto de rigor y entrada a la exposición, Mauro me pide una audioguía, la  señorita que ya nos conoce, le comenta: la tienes a ella para que te explique la exposición, y contesta: Me siento más independiente de esta manera, hasta aquí el encanto de los más pequeños.

Alvar Aalto 1898-1976. Arquitectura orgánica, arte y diseño plantea un nuevo análisis, más contemporáneo, de la obra del arquitecto. Aunque las exposiciones y publicaciones precedentes han considerado el lenguaje arquitectónico orgánico de Aalto como una derivación directa de la naturaleza y el paisaje finlandeses, la exposición de CaixaForum Madrid muestra cómo la afinidad de Aalto con la forma orgánica surgió por mediación de un estrecho diálogo con muchos artistas de su época, como László Moholy-Nagy, Jean Arp, Alexander Calder y Fernand Léger. A lo largo de la muestra, obras de estos artistas se yuxtaponen a diseños y edificios del finlandés, a fin de ilustrar su importancia como figura insigne de la vanguardia artística y arquitectónica internacional a partir de la década de 1920.

Alexander Calder, móvil, década de 1930 © Ateneum Art Museum Finnish National Gallery. Foto: Janne Mäkinen, VEGAP, Barcelona, 2015

Su arquitectura es un gran exponente de una modernidad orientada hacia el humanismo. Sus edificios, como el Sanatorio de Paimio para tuberculosos, la Biblioteca de Viipuri (Víborg) o la Villa Mairea, encarnan la combinación magistral y orgánica de volumen, materiales y luz. Con sus sillas de madera laminada, Aalto se convirtió en uno de los diseñadores más celebres del siglo XX. Y su fantástico jarrón “Savoy” pasa por ser el epítome del diseño orgánico finlandés.

Jarrón «Savoy», Alvar Aalto, 1936 © Vitra Design Museum, Alexander Vegesack, VEGAP, Barcelona, 2015

En 1935, con el objetivo de producir y promover sus propios diseños de mobiliario, fundó, junto a su esposa Aino Marsio también arquitecta y dos colaboradores, Artek concebida como una empresa de mobiliario internacional y, al mismo tiempo, como galería. Enseguida, Artek se convirtió en un lugar prestigioso para la cultura de vanguardia moderna, que desplegó “actividades de alcance mundial” (son palabras de Aalto).

A lo largo de cincuenta años, Aalto planificó en torno a quinientos edificios y proyectos, la mayoría de ellos en Finlandia, aunque también casi un centenar en otros dieciocho países. Entre sus proyectos se cuentan edificios oficiales destinados a usos culturales, casas privadas, pabellones de exposición, y también instalaciones industriales, edificios de oficinas, adosados y casas prefabricadas. Muchos de sus edificios son Gesamtkunstwerke, u “obras de arte totales”, para las cuales Aalto diseño mobiliario, lámparas, tejidos e incluso materiales de construcción.


Para Aalto, que durante una época de su vida se dedicó también a la pintura, las raíces comunes de la arquitectura y el arte estaban  profundamente hundidas en el inconsciente. De ahí que le interesase en particular el carácter simbólico del arte abstracto. Otro de los elementos comunes entre ambas disciplinas era, para él la manipulación de los materiales, que constituye el punto de partida de cualquier proceso creativo.

Los cuadros del pintor paisajista Pekka Halonen, con sus representaciones del devenir de las estaciones del año y la gran influencia que estas ejercen en la vida cotidiana, causaron en Aalto una profunda admiración. Con la obra de Jean Arp entró en contacto posiblemente a través de su estrecha amistad con el matrimonio Giedion. Sus relieves y sus estudios de materiales denotan una llamativa similitud con los relieves orgánicos de Arp, y en referencia a ellos Carola Giedion-Welcker hablaba de un mundo de símbolos primordiales recurrentes. El arte cinético de Alexander Calder encarna la interacción del volumen, movimiento y luz, y precisamente gracias al movimiento consigue dar visibilidad al aire, un factor fundamental en la definición del espacio que de otro modo, resulta imposible de ver. En los años treinta, Fernand Léger participó junto a Aalto en los debates sobre la síntesis de las artes, defendiendo la activación de las paredes mediante el color y el arte. A Aalto le gustaba citar la aguda observación de Léger según la cual el arquitecto sería el –director de orquesta- que coordina todas las artes a fin de extraer de ellas una tonalidad armónica, sinfónica.

Jarrón «Savoy», Alvar Aalto, 1936 © Vitra Design Museum, Alexander Vegesack, VEGAP, Barcelona, 2015

Su prolífica carrera abarca desde principios de los años veinte hasta los años setenta, engloba  edificios, muebles, objetos de cristal y lámparas  y culminó con encargos a gran escala, como el Palacio de Congresos y Conciertos Finlandia en Helsinki (1975), finalizado apenas un año antes de su muerte, y la Ópera de Essen, que se terminó póstumamente en 1988.
Palau de Concerts i Congressos Finlàndia, Hèlsinki, Alvar Aalto, 1962-1971 © Alvar Aalto Museum. Foto: Rune Snellman, VEGAP, Barcelona, 2015

Aalto realizó dos viajes en 1951 a España para pronunciar conferencias en Barcelona y Madrid. Conoció la obra de Gaudí y visitó El Escorial, símbolo de la arquitectura oficial. Regresó en noviembre y emprendió una ruta por Andalucía y el norte de Marruecos. En Granada, visitó la Alhambra (un estímulo arquitectónico). El contacto de Aalto con los jóvenes arquitectos del país fue trascendental para la fundación del Grupo R, en Barcelona, en agosto de 1951, así como para la redacción del Manifiesto de la Alhambra, en Madrid, en 1953, que recuperaba el espíritu del Movimiento Moderno en España para proyectarlo hacia el futuro.

El cosmopolita Aalto, que sentía pasión por el cine, la fotografía, la naturaleza, el arte, las formas libres y una arquitectura de síntesis. En 1955 escribió: “El equilibrio de nuestro entorno –entre las ciudades, los pueblos, las arterias viales, la naturaleza y todos los demás elementos que constituyen el escenario en el que trascurren nuestras vidas- es una verdadera expresión de la cultura”. De acuerdo con este principio, en un país como Finlandia, de carácter más bien rural. Aalto abogó a lo largo de su carrera por el desarrollo de centros neurálgicos locales que contribuyesen a evitar la centralización y la migración a las ciudades.

Alvar Aalto en su estudio, 1945 © Alvar Aalto Estate / Alvar Aalto Museum. Foto: Eino Mäkinen

Exposición organizada por el Vitra Design Museum (Weil am Rhein, Alemania) y el Museo Alvar Aalto (Jyvãskylã, Filandia) con la colaboración de la Obra Social “la Caixa”, la muestra –comisariada por Jochen Eisenbrand, conservador jefe del Vitra Sesign Museum- repasa la vida del arquitecto finlandés y da a conocer todas las dimensiones de su proceso artístico, a partir de 350 piezas que incluyen maquetas históricas, dibujos originales, muebles, lámparas y objetos de cristal, así como obras de otros artistas de relieve.
Permanecerá abierta hasta el 10 de Enero de 2016.

Bibliografía: Alvar Alto 1898-1976. Arquitectura orgánica. Arte y diseño. Dossier de prensa CaixaForum. Madrid. España.

Mariví Otero

Asistente: Manuel Otero Rodríguez 

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