lunes, 25 de julio de 2016

EL BOSCO: Imaginación desbordante, un adelantado a su tiempo.

Presenta en esta ocasión el Museo Nacional del Prado una muestra de significación e importancia inusuales. El Bosco. La exposición del V Centenario de la que dicen es la más numerosa reunión de obras de este artista neerlandés, el más enigmático e influyente del Renacimiento.

Jheronimus van Aken (h. 1450-1516), conocido en España como “El Bosco”, nació y vivió en ‘s-Hertogenboch (Bois-le Duc), una ciudad al norte del ducado de Brabante, en la actual Holanda, a la que vinculó su fama al firmar sus obras como “Jheronimus Bosch”.

En la época del Bosco, ‘s-Hertogenbosch era una ciudad próspera. La plaza del mercado, en la que el artista residió entre 1462 y 1516, era punto de encuentro de todas las clases sociales y escenario de toda suerte de acontecimientos –cotidianos y festivos, religiosos o profanos- fundamentales en el mundo visual del pintor, que asistió a ellos como espectador privilegiado, desde casa o fuera de ella.

Mercado de telas en ’s-Hertogenbosch
Anónimo flamenco
Óleo sobre tabla, 126 x 67 cm
h. 1530
’s-Hertogenbosch (Países Bajos), Het Noordbrabants Museum

La comisaria de la exposición Pilar Silva Maroto, jefa del Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte y Pintura Española del Museo del Prado, comenta: que de las veinticinco obras originales que existen de El Bosco, España tiene ocho y seis de ellas están en el Prado, no sólo son seis, son seis de las más importantes: La Adoración de los Magos, que es su obra más perfecta; El Jardín de las Delicias, que es la más emblemática; y El Carro de Heno, que es probablemente la última que hizo. Los datos que se desprenden del estudio de las maderas (técnica conocida como dendrocronología) sobre la que pintó la sitúan entre 1512 y 1515.

Felipe II, gran admirador de El Bosco, es el que logro reunir en España un gran número de obras de su mano. Fue, junto a Tiziano su autor favorito. Pese a que muchas se han perdido, han llegado hasta nosotros la mayoría  de las que mando llevar al Monasterio del Escorial. El Museo Nacional del Prado, heredó junto a Patrimonio Nacional de una parte importante de las pinturas que poseyó el monarca, exhibe en sus salas la mayor colección del mundo de obras originales del artista.

Junto a las ocho obras españolas de El Bosco, la exposición  cuenta con 14 óleos prestados. Provienen  de Berlín, Bruselas, Londres, Viena, Venecia, Rotterdam, Amsterdam, París, Filadelfia, Nueva York, Washington y Lisboa. De Lisboa es el Tríptico de Las Tentaciones de San Antonio Abad, normalmente en el Museo de Arte Antiga, obra que destaca artísticamente, importante su presencia  en España.

El Bosco
Óleo sobre tabla, 73 x 52,5 cm.
1510 - 1515
Madrid, Museo Nacional del Prado

La muestra cuenta con cincuenta y tres obras. Veintinueve las firma el artista neerlandés y cuatro fueron realizadas por su taller. Ante la dificultad que plantea fijar la cronología del artista, se ha optado por dividir su producción en secciones de carácter temático, en las que se han  incluido dibujos correspondientes a cada tema.

El misterio es un valor añadido y nosotros la gente nos volvemos un poco locos con El Bosco, un pintor paradójico: hipnótico en el fondo y en la forma, en los temas y su factura, pero a la vez tan difícil de mirar. Solo Goya y Velázquez compiten con él en fervor popular, cada día en el Museo Nacional del Prado.

Del Paraíso al infierno

Alrededor del Carro de Heno se incorporan, varios trípticos de El Bosco en los que el Paraíso y el Infierno aparecen representados en las tablas  laterales, aunque varíe la forma de mostrarlos. Tradicionalmente, en la tabla central se incluía el Juicio Final, como sucede en el ejemplar de Brujas. En las Visiones del Más Allá de Viena, más que  la visión  del infierno, resulta original –y aún sorprendente- la del paraíso, con el túnel de luz deslumbrante que atraviesan los elegidos para llegar al Empíreo.


El jardín de las delicias

Junto a la pintura más emblemática y admirada de este genial artista, se exponen la reflectografía infrarroja y la radiografía de la obra, a menos escala, para que los visitantes podamos apreciar los cambios que el artista realizó desde que inició el dibujo subyacente hasta que concluyó la superficie pictórica, y el extraordinario dibujo de Hombre-arbol de la Albertina (bellismo dibujo).

La sección se completa con el retrato de su comitente, Engelbert II de Nassau del Rijkmusum de Amsterdam, obra del Maestro de los retratos de príncipes, y El libro de Horas de Engelbert de Nassau del Maestro de Viena  de María de Begoña de la Bodleian Library de Oxford, así como el manuscrito de Las visiones del caballero Tondal de Simón Marmion del Museo Getty de los Angeles.

Tríptico del jardín de las delicias
El Bosco
Óleo sobre tabla. 185,8 x 172,5 cm (tabla central); 185,8 x 76,5 cm (tablas izquierda y derecha)
h. 1490-1500
Madrid, Museo Nacional del Prado. Depósito de Patrimonio Nacional

Desde fines del siglo XIX, y sobre todo a partir del siglo XX, El Bosco y su obra han experimentado una revalorización creciente –incrementada aún más  si cabe por la reivindicación de su figura que hizo el surrealismo-, y sus pinturas y en particular el Jardín de las delicias que custodia el Museo del Prado, se han convertido en verdaderos iconos del arte occidental.

Acompañada por Manuel  asistente en este blog y el pequeño Mauro acudimos en el horario recomendado y sí, disfrutamos de la exposición estábamos la gente justa para poder hacer el recorrido por el extraordinario montaje escénico de una muestra a buen seguro irrepetible El Bosco. La exposición del V Centenario.

Mariví Otero

Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fuente: El Bosco. La exposición del V Centenario Museo Nacional del Prado. Guía de mano, 31 de Mayo al 11 de Septiembre de 2016. Exposición actual Prensa. Museo del Prado. Madrid.


Videoinstalación

Jardín Infinito





4 de Julio- 2 de Octubre 2016

A partir de la excepcional e icónica obra de El Bosco El Jardín de las Delicias, el Museo del Prado presenta por primera vez una ambiciosa videointalación, concebida ex profeso para la sala C del Museo, que permite experimentar y acercarse al célebre tríptico desde un espacio sensorial y perceptual, en el cual, el espectador camina y comparte el lugar del Paraíso, el Jardín Infinito el artista Álvaro Perdices y el cineasta Andrés Sanz, diseccionan los múltiples mundos pictóricos del cuadro haciendo posible una experiencia completamente inmersiva y envuelta en un paisaje sonoro dotado de infinidad de acentos. Las imágenes fragmentadas, los cambios de escala o la sorprendente “micronarrativas” adquieren una nueva dimensión, suscitando el primigenio asombro que la obra del Bosco siempre ha despertado.

2016. Videoinstalación. 75 minutos

Composición audio: Javier Adán y Santiago Rapallo

Espléndido trabajo.

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