martes, 26 de julio de 2016

Gustave Caillebotte, auténtico mecenas para sus compañeros impresionistas.

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta en colaboración con el Musée des impressionnismes Giverny una exposición dedicada al artista  Gustave Caillebotte (París, 1848-Petit Gennevilliers, 1894) nace en el seno de una familia acomodada que le permite recibir una educación privilegiada. Ya elabora algunos estudios artísticos cuando en 1872 comenzó a frecuentar el taller de Leon Bonnat. Ese mismo año hace el preceptivo viaje a Italia y en 1873 supera la prueba de acceso para la École des Beaux Arts.


A pesar de recibir una formación fundamentada en los valores académicos tradicionales, el pintor mostró un mayor interés por aquello que rompía con lo establecido. Sus primeras obras muestran una mirada original sobre la naturaleza y la ciudad moderna. El tema cede su protagonismo a una composición arriesgada, dominada por un alto punto de vista y perspectivas oblicuas que crean un efecto tensión.

En 1875, después de que  el jurado del Salón rechazara el primer lienzo que presentaba de manera oficial, Los acuchilladores, Caillebotte se unió al bando de los pintores independientes. Un año después volvería a mostrar esta obra junto a cinco cuadros de temática urbana en la segunda exposición impresionista. A partir de este momento, el artista dio un paso más en el impulso del movimiento a través de la compra y colección de obras de sus compañeros.

Una de las figuras menos conocidas y a la vez más originales del movimiento impresionista. La exposición: Caillebotte, pintor y jardinero muestra la evolución temática y estilística  del pintor francés, desde sus inicios en el París moderno de Haussmann hasta su pintura de jardines, que ocupará una parte importante de su producción artística.

Durante mucho tiempo, Caillebotte ha sido conocido fundamentalmente por su papel de mecenas e impulsor del movimiento impresionista. Organizó exposiciones y coleccionó un gran número de obras de artistas como Pisarro, Degas, Renoir, Sisly, Cézanne y Monet. Esa generosidad eclipsó durante mucho tiempo su derecho a ser recordado como artista del grupo y, de hecho uno de los más originales. A su muerte,  en 1894 legó su notable colección al estado francés, generosa decisión que fue recibida con reticencias con desagrado por el gobierno, debido a que entonces el impresionismo no estaba consagrado en  los salones canónicos. El hecho fue conocido como El affaire Caibellotte, supuso la entrada de cuarenta obras maestras de los principales creadores del impresionismo que forman la espina dorsal del Musée D’Orsay.


La comisaria es Marina Ferreti, directora de Exposiciones e Investigación del Musée des impressionismes Ginerny, la exposición presenta un total de 65 obras procedentes de colecciones privadas y museos internacionales como el Marmottan Monet de París, el Brooklyn Museum de Nueva York y la National Gallery of Art de Washington D.C., dividida en cuatro etapas vitales: El París de Haussmann, un universo mineral. Vacaciones en Yerres. El Sena y los viajes de Normandía y El jardín de Petit Gennevilliers.

La exposición se centra en los años finales de la década de 1880, cuando el artista se retira a Petit Gennevilliers y crea allí un suntuoso jardín. En ese periodo  Caillebotte trata con frecuencia a Claude Monet, al que había iniciado en la jardinería en los días de gloria del impresionismo y con quien comparte intereses y preocupaciones. Pues los dos someten su arte a una profunda renovación, y ambos también, siempre inquietos y en busca de nuevos caminos, raras veces se encuentran satisfechos con lo que hacen. Apasionados desde hace años por la horticultura, crean simultáneamente los jardines que inspirarán sus últimas obras maestras. Pero Monet vive hasta 1926, en plena gloria y la reputación de su jardín de Giverny se difundirá pro todo el mundo. Caillebotte, en cambio, muere  prematuramente en 1894, cuando su obra está aún en plena evolución. Como hará por su parte Monet unos años después, se inspira casi exclusivamente en la propiedad que él ha diseñado de principio a fin, a orillas del Sena.


Caillebotte se distancia de los retratos y las visitas urbanas que había realizado en su etapa de París para centrarse en una naturaleza controlada por la mano del hombre en Petit Gennevilliers. Sin embargo, continúa empleando aquellas perspectivas audaces y el innovador modo de construir el espacio de sus escenas parisienses, tan próximas a la fotografía y al cine, en sus series de veleros y en las composiciones florales.


Desde 1881 y hasta su muerte, el artista se obsesiona con el tema pictórico  de los barcos. Como le  ocurrió con la horticultura y su jardín en Petit Gennevilliers, se trata de una pasión pero en este caso concreto una pasión que le consume. Las embarcaciones son un motivo que aparece una y otra vez  en más de treinta óleos de esta etapa final. En ellos se capta una escena, un instante, en el que se plasma su atracción por el mundo moderno.

A partir de 1888 se instaló definitivamente en la finca junto a Charlotte Berthier, modelo y compañera con la que no tuvo hijos y por lo que decidió firmar un testamento en el que legaba toda su colección a Francia.

Mariví Otero

Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Caillebotte, Pintor y Jardinero, Museo Thyssen-Bornemisza. Departamento de Prensa y documentación. Del 19 de julio al 30 de octubre 2016. 

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