viernes, 7 de noviembre de 2014

DEPERO FUTURISTA (1913-1950)



En la Fundación Juan March de Madrid, la exposición Depero Futurista (1913-1950) dedicada a la obra y la figura de Fortunato Depero (Fondo, provincia de Trento, 1892 – Rovereto, 1960) y que, a través de ella, quiere plantear una visión renovada de la que ha sido llamada -la vanguardia de vanguardias-: el futurismo italiano.

El futurismo italiano:

Es el primer movimiento de vanguardia. Se denomina así al movimiento que confiere al arte un interés  ideológico y que deliberadamente prepara y anuncia una alteración radical de la cultura y las costumbres, al negar en bloque todo el pasado y al sustituir la búsqueda metódica por una audaz experimentación estilística y técnica.

El movimiento se abre con el manifiesto literario de F.T. Marinetti (1878-1944) en 1909; le sigue un año después, el manifiesto de la pintura futurista, firmado por G.Balla (1874-1958), C. Carrà (1881-1966) U. Boccioni (1882-1916) –que será también el teórico del movimiento-, G. Severini (1883-1966) y L. Russolo (1885-1947). Se adhirió al movimiento en 1913, pero se separo bruscamente de él dos años después. A. Soffici (1879-1964), que había estado  en París en contacto con los cubistas. También en el 13 de incorporo al movimiento E. Prampolini (1894-1956), a quien se debe la unión del Futurismo con los demás movimientos vanguardistas de entreguerras. En 1914 publicó A. Sant’Elia (1888-1916) el manifiesto de la arquitectura futurista. A. Prampolini, Bragaglia, F. Depero y Dudreville se debe la extensión de la poética futurista al campo de la escenografía y la dirección teatral y al cine. Momentáneamente, fueron atraídos a la órbita del Futurismo -que entre 1910 y 1916 recogió  y coordinó todas las fuerzas vivas del arte italiano –algunos jóvenes artistas que después evolucionaron en otras direcciones, como G. Morandi, O. Rosai,  A. Martini, P. Conti y R. Melli.

[…] En los manifiestos futuristas se pide la destrucción de las ciudades históricas (por ejemplo, Venecia) y de los museos, y se ensalza la ciudad nueva, concebida como una inmensa máquina en movimiento. La revolución  que se auspicia es en realidad la revolución industrial o tecnológica, o sea, una revolución todavía burguesa. En la nueva civilización de las máquinas, los intelectuales-artistas deberán representar el impulso espiritual del “genio”. Bajo el gusto por el escándalo y el desprecio hacia  la burguesía se oculta un inconsciente oportunismo, y esta contradicción explica todas las demás. Los futuristas se llaman anti-románticos y predican un arte fuertemente emotivo que exprese “estados de ánimo”; exaltan la ciencia y la técnica, pero las quieren íntimamente poéticas o “liricas” Se proclaman socialistas pero no se preocupan por las luchas obreras e incluso ven en los intelectuales vanguardistas a la aristocracia del futuro. Son internacionalistas, pero anuncian que el “genio italiano” salvará  la cultura mundial. En el momento de su elección política prevalece el nacionalismo; quieren la guerra como “higiene del mundo” y participan en ella como voluntarios (Boccioni y Sant’Elia perdieron la vida en el campo de batalla); tras la guerra, el movimiento se desintegra y algunos de sus mayores exponentes se pasan al bando opuesto, a movimientos anti-futuristas como el “metafísico” […]

Después de repasar los manifiestos futuristas, entenderemos mejor  el mundo de Fortunato Depero.

La exposición: Depero futurista (1913-1950), pretende mostrar, a través de casi 300 obras –objetos, documentos y fotografías de Depero y otros artistas- que proceden de colecciones públicas y privadas de Italia, Europa y Estados Unidos, entre las que destacan por su número e importancia las de la Colección Mattioli, Suiza y el MART, el Museo di arte moderna e contemporánea di Trento e Rovereto –el museo del que forma parte la Casa de Arte Futurista fundada por Depero- además de las valiosas aportaciones de los Musei Civici de Milan, Brescia y el Archivo Depero. Por una parte, se muestra al “Tutto Depero” (así tituló el propio artista uno de los últimos balances personales de su obra), y, por otra, presentar a Depero como la figura esencial que es para entender tanto la evaluación del movimiento futurista hasta final de los años cuarenta como su actualidad en el siglo XXI.

Depero se aplicó la proclama trasformadora de su Ricostruzione futurista dell’universo como quizá ningún otro futurista: fue mucho más que un pintor que abrazara con entusiasmo el credo futurista y dejase atrás  sus primeros pasos en la pintura de clara raíz simbolista. Fue un artista constructor de todo un universo futurista, artista polifacético, multimedial, total y global: fue incansablemente pintor, escultor, dramaturgo y escenógrafo, escritor, poeta, ensayista, diseñador gráfico y publicitario, creador de arquitecturas tipográficas y pabellones de ferias, de libros, revistas y logotipos comerciales, creador de juguetes y tapices, empresario cultural –creador de uno de los primeros museos de artista del mundo, la Casa d’Art Futurista en Rovereto- e inventor de uno de los primeros libros de artista de la historia, el célebre “libro atornillado” de 1927, el “museo portátil”.

Experimentó con todos los géneros y soportes, invento algunos –como los célebres quadri in stoffa, cuadros-tapiz hechos con tejidos- y los mezcló todos: pintura, grabado, dibujo, escultura, tipografía, libros ilustrados, collages y fotocollages, escenografías y figurines y “conjuntos plásticos motorruidistas” (un verdadero antecedente, ya en 1916, de lo que hoy llamamos “instalaciones”); tablas onomalingüísticas y poesía parolibre y lírica para declamar en la radio, además de intentar (sin conseguirlo) producir una summa de todas las artes en su proyecto New York, film vissuto (Nueva York, película  vivida), el libro su experiencia neoyorquina que incluiría textos, reproducciones e imágenes en movimiento.


Vivió en su Rovereto natal, pero también en Capri, Viareggio, Roma y París. Abandonó Italia para conquistar Nueva York, a la que llamó  “nuova Babele”, en la que vivió y trabajó entre 1929 y 1931, y a la que volvería en 1947. Depero fue durante décadas una especie de director y guionista de una película, la de su vida, que convirtió en una extraordinaria conjugación de biografía y arte.


Depero es, sin duda, un artista enormemente contemporáneo. Verdadero precursor de una serie de rasgos tan propios del artista actual como el arte concebido como trabajo multimedia y colectivo, la “autopublicidad”  del artista en los medios o la práctica del diseño gráfico, entre otros.

Espléndida exposición, acompañada de un buen catálogo, con ensayos interpretativos de su obra e incluso a los importantes textos históricos  que la encuadran y la ilustran

Mariví Otero
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Bibliografía: Giulio Carlo Argan. El Arte Moderno. Tomo 2. Edición castellana: Fernando Torres-Editor, Valencia 1975.
                    Depero Futurista 1913-1950. Dossier de prensa, Fundación Juan March.10 de Octubre 2014- 18 de Enero       
                   2015. Madrid. 



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