viernes, 28 de octubre de 2016

RENOIR: el artista de le joie de vivre, figura importante del impresionismo francés.

Pierre-Auguste Renoir (1841-1919) se encontraba muy próximo a Manet, tanto personalmente como desde el punto de vista de sus opiniones artísticas. Sin embargo, su interés no se centraba en el paisaje, sino en la figura humana. Vivía en París y visitaba frecuentemente a su amigo en Argenteuil. A menudo solía mezclarse entre los excursionistas y remeros de la Grenouillère, entre Bougival y Croissy, o en la  vecina isla Chatou, en el Sena. Allí se sentía especialmente bien. Sus luminosos y desenvueltos cuadros, realizados a partir de un mundo real observado con extremada, caracterizan ese mundo como un lugar en el que son posibles la armonía y la felicidad.

Jean Renoir director de cine  escribió, que su padre “miraba las flores, las mujeres, las nubes del cielo como otros hombres tocan y acarician”. Frente a la concepción habitual que reduce el impresionismo a la “pura visualidad”, La exposición Renoir. Intimidad, la primera retrospectiva en España en torno a la figura del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir, destacará el papel central que ocupan  las sensaciones táctiles en sus lienzos, y que pueden percibirse en las distintas etapas de su trayectoria y en una amplia variedad de géneros, tanto de escenas de grupo, retratos y desnudos como en naturalezas muertas y paisajes.

Los personajes representados llevan  una vida satisfecha. Renoir buscaba sus modelos un tanto rollizas  y regordetas, entre las muchachas del barrio de Montmatre, que a menudo trabajaban de costureras. Posaban con placer  para los pintores y no solían negarse a hacer feliz por algunos momentos o por corto tiempo a un amante adinerado. Renoir gustaba de ellas y ensalzaba  su sensualidad y belleza, sin entrar en consideraciones morales o sociales.

Renoir. Intimidad. En el Museo Thyssen-Bornemisza está organizada siguiendo un recorrido temático, entorno a cinco apartados: La etapa más radicalmente impresionista entre 1869 y 1880, ocupa tres salas reuniendo alguno de los iconos de su carrera, como Después del almuerzo (1879), un estudio del natural de Le Moulin de la Galette (1875-1876) o una de las obras que pinta en La Grenouillère, zona de ocio a las afueras de París donde trabajaba con Monet, Baños en el Sena (La Grenouillère)(1869). Una selección de retratos femeninos al aire libre o en interiores, magnifico Retrato de la mujer de Monet (1872-1874).

A comienzo de la década de 1880 Renoir perdió el interés por la experimentación impresionista, los miembros del grupo se distancian. Renoir vuelve la mirada a la tradición  clásica, desde Rafael a Jean-Auguste Dominique Ingres o Rubens, este cambio se puede ver en los retratos en el apartado dos: Srta. Charlotte Berhtier (1883), el Retrato de la poetisa Alice Vallières-Merzabach (1913) o el de su marchante Paul Durand Ruel (1910) y sus hijos Charles y Georges Durand Ruel.  Logra una gran reputación como retratista, son numerosas sus obras de este género.

En la sala dedicada al paisaje se incluyen sus vistas de la costa de Normandia y sus alrededores Colinas alrededor de la bahía de Moulin Huet, Guernsey (1883) y Provenza, donde comparte motivos pictóricos con su amigo Cézanne –la montaña de Sainte Victoire (hacia 1888-1889).

La exposición continúa con escenas familiares y domesticas, protagonizadas por sus hijos –Coco tomando su sopa (1905) o Jean como cazador (1910), su mujer Aline que, con motivo del nacimiento de su primer hijo Pierre, posa en Maternidad (1885), y otros miembros de su entorno más cercano como Gabrielle Renard, la niñera y pariente lejano de Aline.
Uno de los motivos predilectos de Renoir son los desnudos. Un género que sus compañeros impresionistas, a excepción de Degas, no trataron por considerarlo académico. Centrado en su propia elaboración estilística, el pintor llega a una de las cimas  de su producción con las –bañistas- una serie de desnudos  al aire libre en los que el pintor reivindica una naturaleza atemporal, que elude cualquier referencia a la vida moderna.

Renoir se contaba entre los pintores que no querían poner en juego el relativo éxito que se perfilaba en el ambiente y el mercado artístico, pero que se sentían inseguros respecto a la forma de su creación. A pesar de sus paisajes y sus vistas  urbanas, continuaba siendo en el fondo un pintor de la figura humana –y sobre todo de la figura  femenina-

En  1881 pudo permitirse por primera vez realizar viajes hacia el sur, gracias a la venta de algunos cuadros: en primavera hacia Argelia, siguiendo en cierta manera las huellas  de Delacroix, en otoño hacia Italia, y también a visitar a Cézanne en L’Estaque. Rebosante de admiración hacia el discutido músico  Richard Wagner –admiración que compartía con muchos artistas de la corriente ubicada entre el realismo y el simbolismo- insistió en sus demandas de realizar un retrato del malhumorado sajón, que se encontraba en Palermo y que le otorgó solamente 35 minutos para un rápido esbozo.

Comisariada  por Guillermo Solana  Director del Museo Thyssen-Bornemisza, la exposición cuenta con el mecenazgo de Japan Tobacco International (JTI) y presentará un recorrido por más  de 75 obras del artista francés, procedentes de museos y colecciones de todo el mundo como el Musée Marmottan Monet de París, el Art Institute de Chicago el Museo Punhkin de Moscú, el J. Paul Getty de los Ángeles, la National Gallery de Londres o el Metropolitan de Nueva York. Renoir. Intimidad permite descubrir cómo Renoir se servía de las sugerencias táctiles de volumen, materia o texturas como vehículo para plasmar la intimidad en sus diversas formas –amistosa, familiar o erótica- y como ese imaginario vincula obra y espectador con la sensualidad de la pincelada y la superficie pictórica. La muestra se exhibirá posteriormente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, entre el 7 de Febrero y el 15 de Mayo de 2017.

Marivi Otero

Asistente: Manuel Otero Rodríguez

Fuentes: Exposición Renoir. Intimidada. Documentación. Oficina prensa, Museo Thyssen-Bornemisza. Del 18 de octubre de 2016 al 22 de enero de 2017.
Peter H Feist: El impresionismo en Francia. Tomo I. Benedikt Taschen. 1996. Köln.

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