viernes, 12 de abril de 2019

ALBERTO GIACOMETTI, encuentro con los maestros antiguos en el Museo del Prado.

Alberto Giacometti.

El Museo del Prado, en el marco de la celebración del Bicentenario, con la colaboración de la Comunidad de Madrid y la Fondatión Beyeler y el apoyo de la Embajada de Suiza y el Grupo Mirabaud, presenta “Giacometti en el Museo del Prado”, uno de los artistas más influyentes del siglo XX, quien concebía el arte como un único y simultáneo lugar de confluencia del tiempo pasado y presente. Aunque nunca viajó a España, asistió en 1939 a la exposición “Chefs-d’oeuvre du Musée du Prado” celebrada en Ginebra, donde habían sido trasladadas gran parte de sus colecciones durante la Guerra Civil Española. En esa exposición se encontraban representados varios de los pintores predilectos de Giacometti, con Durero, Rafael, Tintoretto, El Greco, Goya o Velázquez.

Uno de los fenómenos más llamativos en los doscientos años transcurridos desde la apertura del Museo del Prado ha sido su progresiva conversión en lugar de peregrinaje de los artistas de vanguardia. De Courbet a Baco, pasando por Monet. Degas, Whistler o Picasso, su visita al Museo marcó un antes y un después en su trayectoria artística. Ha habido, no obstantes, destacadas ausencias, y quizás ninguna tan notoria como la de Giacometti, a quien está dedicada esta singular exposición.

Mujer grande IV, 1960 (3/6) . Alberto Giacometti. Bronce.
Riehen/Basilea, Fondation Beyeler, Beyeler Collection
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019

Tanto la obra escultórica como la pictórica  de Giacometti se centró en pocos temas, para los que halló formulaciones cada vez más concisas y expresivas y también contenidos metafóricos. Sin embargo, dibujaba todo lo que se le ponía delante, especialmente su propia obra escultórica.

Carmen Jiménez, su comisaria, concibe la exposición como un paseo póstumo, donde las esculturas del artista, transitan por las galerías principales del Prado.

Carmen Giménez, comisaria de la exposición en salas.
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019
Foto © Museo Nacional del Prado

Hijo de un destacado autor posimpresionista suizo, Alberto Giacometti (Borgonovo 1901-Chur, 1966) empezó a dibujar con avidez desde niño y realizar, en la mayoría de los casos a partir de reproducciones, copias no solo de los maestros antiguos, sino del arte de todos los tiempos y culturas. Continuó esta labor durante su formación en París, ciudad a la que se trasladó en 1922, y a lo largo de toda su vida, como atestiguan sus cuadernos.

Giacometti, en 1939 se adhirió al movimiento surrealista, sustituyendo progresivamente en su obra lo real por lo imaginario. En 1934 vuelve a servirse de un modelo en sus composiciones, lo que desembocará en su ruptura con el surrealismo. Este empeño por reflejar lo real o aisló en cierta forma del arte de su tiempo y lo vinculó inexorablemente al pasado.

Es fundamental a partir de 1945 y hasta su muerte en 1966 -período representado en la exposición del Museo del Prado- cuando su práctica se centra en la representación de la figura humana, sobre todo de sus seres más cercanos, y se observa en su obra una búsqueda infatigable de lo real que pretende trascender la apariencia meramente superficial de sus modelos. Una obsesión que se hace más patente todavía en la radicalidad de sus retratos posteriores a la II Guerra Mundial, cuya terrible experiencia influyó definitivamente al artista, como demuestras las obras expuestas.

El carro, 1950. Alberto Giacometti.
Bronce, patinado en oro, sobre pedestales pintados de negro
Zúrich, Kunsthaus Zürich, Alberto Giacometti-Stiftung, 1965
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019

La exposición, la componen veinte obras -dieciocho esculturas y dos óleos que proceden de colecciones públicas y privadas nacionales e internacionales.

El recorrido empieza en la sala de Las meninas de Velázquez, conde el conjunto de figuras que conforma La Piazza-Mujer alta III, Mujer alta IV, Cabeza grande y Hombre que camina- ideado inicialmente en 1958 como proyecto de escultura Monumental en Nueva York que no llegó a materializarse.

Imagen de las salas de exposición.
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019
Foto © Museo Nacional del Prado

Continua frente al Carlos V en la batalla de Mühlberg de Tiziano se sitúa El carro: una mujer encaramada sobre dos ruedas gigantes, suspendida en equilibrio entre el movimiento y la quietud, el avance y la retirada; y dos pinturas entre las que encontramos Cabeza del hombre I (Diego), obra en la que capta en 1964 a su hermano Diego, quien posó para él a lo largo de toda su vida.

Imagen de las salas de exposición.
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019
Foto © Museo Nacional del Prado

Próximas al casi cinematográfico espacio del Lavatorio de Tintoretto, siete Mujeres de Venecia, pertenecientes a la serie de esculturas presentadas en la Bienal de Venecia de 1956 en el Pabellón  francés y una de sus obras cumbre, dirigen su mirada hacia la sala de la obra de El Greco, donde Mujer de pie manifiesta unos evidentes paralelismos formales en su verticalidad y alargamiento con la obra del pintor cretense.

Imagen de las salas de exposición.
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019
Foto © Museo Nacional del Prado

Imagen de las salas de exposición.
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019
Foto © Museo Nacional del Prado

Ante los cuerpos colosales representados por Zurbarán en su serie Hércules, contrasta La pierna, producto quizá de una realidad ya definitivamente fragmentada después de la Segunda Guerra Mundial.

Entender lo que Giacometti nos transmite en el Museo del Prado: “El arte no es más que un medio de ver” respondió Giacometti a André Parinaud durante su entrevista en el marco de la Bienal de Venecia de 1962, que lleva por subtítulo ¿Por qué soy escultor?

Hombre andando II, 1960 (4/6). Alberto Giacometti. Bronce.
Riehen/Basilea, Fondation Beyeler, Beyeler Collection.
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019.
© Mariví Otero. 2019.
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Alberto Giacometti, en el Museo del Prado. Área de comunicación del Museo del Prado. Del 2 de abril- 7 julio 2019. Madrid.

viernes, 5 de abril de 2019

OBRAS DE LA COLEÇÃO TEIXEIRA DE FREITAS

Damián OrtegaMiracolo italiano [Milagro italiano], 2005 

No habrá nunca una puerta. Estás dentro, define el estado de ánimo del coleccionista en lo que se refiere al ímpetu, las inquietudes y ambiciones que siente al formar su colección. Tomadas del primer verso del poema de Jorge Luis Borges “Laberinto”, estas palabras reiteran lo absolutamente inseparables que son el arte y la vida, un coleccionista y su pasión, “artistas, especialistas, galeristas, comisarios, críticos… en fin, todos los que forman parte del arte me enseñaron a recorrer mi propio camino y, por qué no, mi propia identidad”, confiesa Luiz Augusto Teixeira de Freitas.

Robert Kinmont. Camine hacia delante y mide hacia el lado. 1970 - 2010.
Impresión digital sobre tablero de fibra, dos mocasines con cuentas y estante.

La Fundación Banco Santander ha inaugurado La Coleção Teixeira de Freitas en la Sala Arte Santander de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte (Madrid) esta muestra en la que se pueden ver más de trescientos obras, entre cuyos doscientos artistas hay importantes nombres del arte contemporáneo  internacional: Cildo Meireles, Danh Võ, Damian Ortega, Jonathan Monk, Jorge Macchi, Carlos Garaicoa, Nina Canell, Thomas Struth, Robert Kinmont, Sanja Ivekovic, Sofía Hultén, Thomas Ruff, Robert Breer, Bernd & Hilla Becher, Jonathas de Andrade, Armando Andrade Tudela, Walid Raad, Alighiero Boetti o Emily Jacir, entre otros. De algunos de estos artistas hemos podido ver exposiciones e instalaciones organizadas por el Museo Nacional Reina Sofía, ¡espléndidas por cierto!.

Fotografía sala.

Luiza Teixeira de Freitas, comisaria de de la exposición la ha dividió en diversos apartados que sin tener un claro limite, sí nos muestran las diversas sensibilidades y motivaciones que nutren la colección. Desde un apartado social y político de compromiso, donde artistas como Carlos Garaicoa o Mona Hatoum nos cuentan diversas historias que nos atañen en los procesos de evolución venideros, algunos relacionadas con Oriente Próximo, o el tiempo y la muerte, un gabinete de dibujo con un montaje similar a los que comenzaron a formarse en el periodo de la Ilustración, la arquitectura y la literatura como proyección de la palabra y la forma asociados a la memoria colectiva, y no puede faltar la importancia  de lo afectivo, sentimientos emociones que nutren el camino de esta colección.

Mark DionRescue Archeology  1 y 2 
El arte conceptual tiene una importancia capital en esta colección; los intangible, la narrativa que rodea a la obra y que tiene muchas veces que ver con la arquitectura con la literatura –otra de las pasiones de Luiz Augusto- y muy presente en la colección, como es el caso de “Laberinto” la obra de la polaca Monika Sosnowska, que la comisaria conecta con el poema de Borges del que ha tomado el título de la exposición. Otro de los artistas por los que siente predilección, Jonathan Monk, trae a esta exposición una obra singular donde  las haya, y de enorme contenido afectivo para Luiz Augusto. Tree Piece cuenta la historia entre el artista y el coleccionista: “dos veces al año durante diez años, Monk planteaba un árbol para mí, y Monk hacia una Polaroid de cada árbol en el momento de plantarlo, y me la mandaba, hasta que el árbol se iba confundiendo en el paisaje poco a poco. “La obra quedará terminada plantados los veinte árboles y tomadas las veinte fotografías”, le dijo Monk a Luiz Augusto.

Fotografía sala.

Otro de los artistas con mucha presencia en la colección es Damián Ortega “un artista muy importante en la colección”, al que empezó a comprar muy joven y del que se muestran entre obras, la espectacular “Miracolo italiano”: Tres vespas colgadas del techo que dan la bienvenida al visitante. (Foto que abre este artículo). También destacan las instalaciones de Abraham Cruzvillegas, Allora & Calzadilla, Carlos Garaicoa, Hans Peter-Feldmann, Gabriel Kuri o Nina Canell.

Fotografía sala.

Desde su origen, la Coleção Teixeira de Freitas ha sido muy persistente en sus motivaciones e intereses –ya sea arquitectura, literatura, libros o arte conceptual-, y es más, en este caso, confiesa la comisaria Luiza Teixeira de Freitas, “podríamos hablar de una auténtica obsesión humana, un rasgo claramente discernible en la forma en que se ha ido modelando la colección, y esto puede observarse muy nítidamente en la selección de obras que se muestran en la Sala de Arte Santander.

Alighiero Boetti. Una palabra al viento. Bordado. 1990.

En los jardines de la ciudad Financiera, hay cuatro piezas que interactúan con el medio, y de las que destacamos, Materia en reposo y Mampara de Damián Ortega o We the people, Danh Võ; además, en otra planta del edificio de la Sala de Arte, se podrá encontrar obras como Obelisco Transportable, de Damián Ortega.

Damián Ortega. Obelisco transportable [Transportable Obelisk], 2004 

Aunque no se trate de una presentación temática, en esta muestra se pueden distinguir los diferentes temas que subyacen en las obras realizadas con muy diversas técnicas, desde la pintura, el dibujo, la fotografía, la escultura y el vídeo hasta los libros de artista.

Danh Võ. We are the People.

Libros de Artista y Ephemera

La colección de libros de artista y Ephemera, integrada en la Coleção Teixeira de Freitas empezó de forma paralela a la colección principal, y se concibe desde la pasión de Luiz Augusto por la literatura y los libros, también porque para Luiza Teixeira de Freitas, comisaria de la muestra “un libro de artista es portador de algo especialmente personal y auténtico para la práctica artística”, y requiere dedicación y tiempo, un lujo en estos días.

Primero se centró en libros de artistas representados en la colección, y luego se expandió a  artistas conceptuales de los sesenta, documentos, carteles etc. Hoy han puesto en marcha Taffimai, una pequeña editorial para libros de artistas.

Como colofón de la muestra: La donación de obra de Damián Ortega al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Luiz Augusto Teixeira de Freitas con motivo de la exposición de su colección en la Sala de Arte Santander en Boadilla del Monte, y en agradecimiento a la institución organizadora, Fundación Banco Santander, ha decidido donar una obra de su  de su colección al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. La obra elegida por el director del museo, Manolo Borja-Villel, es Materia en reposo, 2003, del artista mejicano Damián Ortega (Ciudad de México, 1967), que  estará en los jardines de la Ciudad Financiera del Banco Santander, hasta el 9 de junio.

La foto que incluimos aquí está incluida dentro de la exposición, es: Materia en reposo II, 2004. 20 impresiones digitales. Edición 1/5 + PA.

Damián Ortega. Materia en reposo II, 2004. 20 impresiones digitales. Edición 1/5 + PA.
© Mariví Otero. 2019.
Manuel Otero Rodríguez

Fuentes: No habrá nunca una puerta. Estás dentro. Obras de la Coleção Teixeira de Freitas. Fundación Banco Santander. Ciudad Grupo Santander, Boadilla del Monte (Madrid). Del 25 de febrero al 9 de junio 2019. Prensa Grupo Santander: Francisco Javier Expósito Lorenzo.