jueves, 14 de noviembre de 2019

SOFONISBA ANGUISSOLA y LAVINIA FONTANA. Historia de dos pintoras.



 Autorretrato en el estudio                                                                                                                                                                                        Sofonisba Anguissola
Lavinia Fontana Óleo sobre cobre 1579
Florencia, Galleria degli Uffizi, Galleria delle statue e delle pitture 

En el marco de la celebración de su Bicentenario, el Museo del Prado presenta esta exposición reivindicando el papel de la mujer en el arte. En 2016 fue Clara Peeters, pionera en el género del bodegón en el siglo XVII, con quien comenzó la andadura femenina el museo.

Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Historia de dos pintoras, una muestra que reúne por primera vez los trabajos fundamentales de dos de las mujeres más notables de la historia del Arte de la segunda mitad del siglo XVI. A través de un total de sesenta y cinco obras –cincuenta y seis de ellas, pinturas- procedentes de más de una veintena de colecciones europeas y americanas, el Museo del Prado recorre la trayectoria artística de estas dos pintoras, que alcanzaron reconocimiento y notoriedad entre sus contemporáneos, pero cuyas figuras se fueron desdibujando a lo largo del tiempo.

Comisariada por Leticia Ruiz, Jefe del Departamento de Pintura Española del Renacimiento.

Judith y Holofernes
Lavinia Fontana. Óleo sobre lienzo h. 1595
Bolonia, Fondazione di culto e religione Ritiro S. Pellegrino

Recorrido por los ámbitos de la exposición:

Damas y pintoras

Sofonisba Anguissola (Cremona, h. 1535- Palermo, 1625) y Lavinia Fontana (Bolonia, 1552- Roma, 1614) fueron dos pioneras de la pintura que alcanzaron reconocimiento y notoriedad entre sus contemporáneos. Ambas supieron romper con los estereotipos sociales asignados a las mujeres en relación con la práctica artística, en la que imperaba un arraigado escepticismo sobre sus capacidades.

Sofonisba perteneció a una familia numerosa de origen noble cuyo padre, Amilcare Anguissola (h.1494-1573) promovió la formación artística  de sus hijas como parte de la educación humanista que consideraba para las jóvenes. Sofonisba practicó sobre todo el retrato, y alcanzó una fama, que gracias a sus orígenes aristocráticos y su aureola de mujer virtuosa, propició su llegada a la corte española, donde fue dama de la reina Isabel de Valois; un encargo que ensombreció su papel como pintora, pero que la convirtió en referencia para otras artistas.

La reina Ana de Austria 
Sofonisba Anguissola. Óleo sobre lienzo h. 1573
Madrid, Museo Nacional del Prado

Lavinia Fontana entronca con el perfil de la mayor parte de las mujeres artistas. Era hija de Prospero Fontana (1512-1579), pintor de prestigio en Bolonia, con quien se formó y colaboró. Las favorables condiciones económicas y sociales de la ciudad explican el papel destacado de las mujeres en su vida cultural, religiosa, social y artística. Lavinia fue la primera mujer en abrir un taller propio y desarrolló una notable actividad que se extendería a Florencia y a Roma, donde se trasladó en la etapa final de su vida.

Noli me tangere
Lavinia Fontana. Óleo sobre lienzo 1581
Florencia, Galleria degli Uffizi, Galleria delle statue e delle pitture

La creación del mito “Sofonisba Anguissola”

Entre los once y los trece años, Sofonisba Anguissola inició su educación artística siguiendo las recomendaciones formativas de las clases aristocráticas. Recibió lecciones de música, danza, literatura, dibujo y pintura; en estas dos últimas materias por parte de los pintores Bernardino Campi (1522-1591) y Bernardino Gatti (h. 1495-1576). Destacó como dibujante y sobre todo como retratista, practicando repetidamente con su propio rostro y los de su familia.

Gracias al despliegue diplomático de su padre, sus autorretratos se convirtieron en cartas de presentación y raras piezas de coleccionistas que forjaron su temprana fama como dama pintora. Surge así un mito femenino que quisieron emular otras mujeres; la más relevante, Lavinia Fontana, quien en su autorretrato de 1577 recuperó el modelo de Sofonisba para subrayar esa misma condición de mujer culta y artista.

Autorretrato tocando la espineta
Lavinia Fontana. Óleo sobre lienzo 1577
Roma, Accademia Nazionale di San Luca

Sofonisba Anguissola en la corte de Felipe II

En los años que pasó en la corte española. Sofonisba ejerció como profesora de dibujo y pintura de Isabel de Valois, además de retratar a casi todos los miembros de la familia real. Ninguno de los retratos realizados en España está firmado. Su posición oficial en la corte no era la de pintora, y de hecho, sus cuadros fueron recompensados con ricos textiles o joyas. En los ejemplares que en la actualidad se reconocen de su mano, se advierte su adaptación a los modos del retrato de corte español.

Por entonces, la figura más significativa en la corte era Alonso Sánchez Coello (h. 1531-1588), “retratista del rey” que fijó las convenciones del retrato cortesano. Además de los rasgos físicos, se debía mostrar el carácter dinástico y las virtudes de la familia: distancia, quietud y severidad habsbúgica. Sofonisba siguió estas pautas aunque atemperadas por su propio bagaje artístico: su gusto por la descripción minuciosa de los detalles, una percepción psicológica que atenúa la distancia y contención de los Austrias españoles, así como una atmósfera envolvente y tamizada que suaviza los contornos de las figuras.

Retrato de familia 
Sofonisba Anguissola. Óleo sobre lienzoh. 1558
Niva (Dinamarca), The Nivaagaard Collection

Lavinia Fontana: retratista de Bolonia

Los retratos fueron la principal ocupación de Lavinia Fontana en Bolonia y más tarde en Roma, género en el que destacó por la variedad de tipologías utilizadas. Fue sin duda la pintora preferida de las damas, cuyas pretensiones de mundanidad y sofisticado lujo quedaron bien reflejadas en sus retratos. También representó a los niños de las familias más notables de la ciudad en composiciones religiosas destinadas a capillas privadas, retratados junto al padre o la madre o formando parte del grupo familiar.

Retrato de familia de la Pinacoteca de Brera es un excelente ejemplo de la evolución de Lavinia a finales del siglo, pues ofrece un “retrato relato” de un grupo familiar captado con cierto aire cotidianidad. Una idea que se prolonga en Dama con cuatro jóvenes, donde la pintora muestra una instantánea doméstica, vinculada muy probablemente al casamiento de la protagonista.

Costanza Alidosi
Lavinia Fontana. Óleo sobre lienzo c. 1595
Washington D.C., National Museum of Women in the Arts, Washinton D, Gift of Wallace and Wilhelmina Holladay

Pintura religiosa

La producción religiosa de Sofonisba Anguisola es muy escasa; de hecho está reunida en esta sala, a excepción de la Madonna dell’Itria que se conserva en Paternò (Sicilia). Son obras de pequeño formato pensadas para ámbitos privados de devoción y sus composiciones se inspiran siempre en creaciones de otros pintores.

Por su parte, Lavinia Fontana desarrolló una producción religiosa totalmente profesional que abarcó tanto obras devocionales de pequeñas dimensiones y soportes variados (cobres, tablas y telas) como grandes lienzo de altar. Obras marcadas por la espiritualidad de la Contrarreforma, donde se aprecian influencias de Correggio, Denys Calvaert (h. 1540-1619), Niccolò dell’Abate (h. 1509-1571) y los Carracci.

Autorretrato ante el caballete
Sofonisba AnguissolaÓleo sobre lienzo h. 1556-57
Polonia, The Castle – Museum in Łańcut

Lavinia Fontana y la pintura mitológica

Fue la primera artista que realizó composiciones mitológicas, donde además de desarrollar su capacidad de invención, tuvo que adentrarse en la representación del desnudo, un terreno vetado a las mujeres.

La sofisticada sociedad boloñesa fue capaz de conciliar el seguimiento de los postulados religiosos contrarreformistas y disfrutar de las representaciones mitológicas, con el desnudo, principalmente femenino, como protagonista. Un gusto coleccionista que se extendió a Roma, donde figuras ligadas al papado encargaron a Lavinia este tipo de obras. No son muchos, pero conforman un elocuente conjunto que manifiesta la sugestiva habilidad de la artista para seguir las estimulantes estrategias eróticas de la escuela de Praga y Fontainebleau.

Marte y Venus
Lavinia Fontana. Óleo sobre lienzo 1600 – 1610
Madrid, Fundación Casa de Alba

Memoria

Este espacio cierra la exposición con algunas piezas que dan cuenta de la fama alcanzada por las dos pintoras.

Una prueba de la notable fama de Sofonisba fue la visita que recibió unos meses antes de morir en Palermo del joven Antonio van Dyck. Una página del diario de viaje de este pintor y su retrato de la anciana dama recuerdan el emotivo encuentro entre ambos artistas.

Lavinia también inspiró textos y objetos laudatorios. Aquí se ofrece uno de lo más elocuentes: una medalla acuñada en Roma en 1611 con su efigie en relación directa con la práctica de la pintura por una cara y la alegoría de la Pintura por otra.



© Mariví Otero. 2019
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Historia de dos pintoras. Museo Nacional del Prado. Del 22 de octubre 2019 a 2 febrero 2020. Área de Comunicación del Museo.

Con motivo de la exposición  de Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Instalación de la artista María Gimeno realiza “Habitando ausencias” intervención plástica y performativa. Hace sitio a las creadoras y las coloca justo en el lugar que les corresponde, dentro de una historia del arte sin censuras de género. A través de un reflejo, las artistas crean una potente metáfora: La escasa visibilidad de las artistas y la dificultad de acceder a sus obras.

Vista de las piezas Bordando ausencias. Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana 2019. Museo Nacional del Prado 2019. ©mariagimeno