Se trata de la primera exposición que
explora a gran escala este tema, y su presentación en CaixaForum Madrid supone su estreno en España tras su
exhibición en Londres en 2017 y 2018. La muestra fue concebida y exhibida por
el Victoria and Albert Museum (V&A) de Londres, museo referente en los
campos del arte, el diseño y el espectáculo, en colaboración con la Royal Opera
House. La comisaria de la muestra es Kate Bailey, comisaria de exposiciones
senior y productora en el Departamento de Teatro y Artes Escénicas de V&A,
con el asesoramiento de Kasper Holten, director de ópera de la Royal Opera
House.
El
género operístico nace a finales del siglo XVI, y no tardará en trascender la
restringida audiencia cortesana inicial para llegar al gran público de la mano
de Claudio Montiverdi. Desde las
primeras óperas barrocas, que combinan una amplia comedia con elementos trágicos,
hasta las composiciones más contemporáneas, este género ha experimentado una
rica transformación.
El negocio de la ópera. En
1705, el arquitecto y promotor John Vanbrugh inauguró su teatro en Haymarkel,
con la intención de convertirlo en un teatro para la ópera con éxito comercial.
Delegó su gerencia en varios promotores, como Aeron Hill (1685-1750), que
dirigió la temporada de 1710-1711. En Haymarket también se celebraban bailes de
máscaras, cuyos beneficios servían para sufragar las óperas, pues esta forma de
arte resultaba costosa debido a sus artistas estrella y a sus elaborados
decorados.
Los castrati causan furor. Un
castrato es un cantante sometido a una intervención antes de la pubertad
para preservar la pureza y el timbre
agudo de su voz. A partir del siglo XVII, los
castrati tuvieron preferencia para interpretar a los protagonistas
masculinos de las óperas de estilo italiano. Nicolini, Senesino y Farinelli
eran los favoritos del público británico, equivalentes a estrellas pop de hoy
en día: sus seguidoras femeninas lucían insignias con sus retratos en
miniatura. La prensa ridiculizaba a los castrati,
ya que se rumoreaba que eran unos amantes insaciables de dudosa moral.
Temor y amor ante lo extranjero. El joven pero dotado
Händel inició su andadura en Londres con Rinaldo,
la primera ópera cantada en italiano que se interpretó en la ciudad. Aquella
producción a la italiana, con aclamados castrati
y cantantes estrella, fue muy bien acogida: sus deslumbrantes efectos
escenográficos, como el uso de fuego, agua y aves reales, hicieron las delicias
del público. No obstante, en paralelo a su éxito, Rinaldo también suscitó contundentes críticas por parte de la
prensa británica, recelosa de este género foráneo: consideraban la ópera
europea una amenaza para el teatro británico tradicional. Frente a tales
reacciones por parte de los medios de comunicación, los miembros adinerados de
la sociedad londinense acogieron la obra con los brazos abiertos. La visionaria
pareja formada por Händel y el empresario Aaron Hill había logrado convertir la
ópera en el entretenimiento popular del momento. El legado de su hazaña sería
la construcción en Covent Garden del primer teatro lírico de Londres.
A partir de ocho estrenos europeos de ocho compositores en ocho ciudades, la muestra examina los momentos clave de los 400 años de historia de la ópera, desde sus raíces en la Italia renacentista hasta su forma actual. De este modo, revela cómo la ópera sume múltiples formas de arte para crear una obra de arte multisensorial, y descubre cómo los factores sociales, políticos, culturales y económicos interactúan con grandes momentos en la historia de la ópera. La aproximación se realiza desde tres perspectivas complementarias: la vertiente emocional y pasional de las obras; la perspectiva social, con luchas de clase y poder, y los aspectos directamente relacionados con los argumentos y las propuestas creativas de las óperas.
Más de 300 objetos y una experiencia
sonora
Ópera.
Pasión, poder y política presenta
un total de 302 objetos extraordinarios, procedentes en su mayoría del Victoria
and Albert Museum, junto a préstamos internacionales
de más de 30 instituciones que incluyen una selección de instrumentos de música
antigua, pinturas, dibujos y bocetos, grabados, planos arquitectónicos de
ciudades, bustos de compositores y cantantes, elementos escenográficos
originales, vestuario, libretos, fotografías y partituras manuscritas.
Gracias
a la colaboración de la empresa Snnheiser, la exposición se ha podido plantear
como una experiencia sonora inmersa, en la que la música de las óperas guiará
el recorrido personal de cada visitante ¡un placer! Utilizando tecnología
pionera, a través de los auriculares que se entregan en la muestra, al de la
música cambiara dinámicamente a medida que vas entrando en los diferentes
ámbitos, creando una experiencia de sonido individual y totalmente envolvente.
Ocho ciudades y un epílogo
La
ópera ha sido el reflejo de momentos históricos de cambio y revolución. A lo
largo del tiempo, distintas ciudades han acogido e impulsado obras en las que
la política confluye con la música, el diseño y la producción. Los estrenos de
estas óperas sirven de hilo narrativo para recorrer la vida urbana en Europa
durante los últimos cuatro siglos, y para entender el propio entorno de cada
una de las obras. Estas son las ocho ciudades y momentos históricos que repasa
esta muestra:
Venecia. L’incoronazione di Poppea.
Claudio Montiverdi. 1642.
La coronación de Poppea
de Montiverdi inicia el recorrido en la rica y renacentista Venecia de 1642. La
partitura del manuscrito superviviente
de L’incoronazione di Poppea de
Monteverdi –una ópera que explora el escándalo y la ambición, estrenada en el
carnaval de Venecia en la temporada 1642- representa la transición de la ópera
del entretenimiento privado de la corte al ámbito público.
Frederick de Wit. Vista de Venecia. Grabado sobre papel,
Ámsterdam, c. 1690 © Victoria and Albert Museum, London.
Londres. Rinaldo. Georg Friedrich
Hämdel. 1711.
El estreno de Rinaldo
sirve para imaginar el Londres de 1711. Fue una de las primeras óperas en
italiano que se estrenó con éxito en Londres, cuando la ciudad surgió como
centro de comercio global. Una puesta en escena dramática y transitable por el
público recreará el elaborado decorado de un teatro barroco. Las Tensiones del
momento entre la nueva ópera de inspiración europea y el teatro tradicional
quedan plasmadas en un grabado de
Hogarth que representa a las multitudes que asisten a la ópera mientras las
obras de Shakespeare se van. La moda para los castrati se muestra a través de
obras y trajes originales de la época.
Canesú, vestuario de teatro. Brocado de oropel en tonos crema y plateado, Italia, c. 1750
Viena. Le nozze di Figaro. Wolfgang
Amadeus Mozart. 1786.
La música de la
Ilustración está representada por la ópera cómica. La nozze di Figaro, que se estrenó en 1786 en Viena, centro por
excelencia de este movimiento intelectual. Sus personajes se extrajeron de la
vida cotidiana, y los cantantes vistieron trajes contemporáneos en el
escenario. Además de mostrar una elaborada selección de indumentaria de la
época, el papel del compositor se examinará a través de la figura de Mozart, y
un piano que este tocó en una visita a Praga y está en la exposición.
Milán. Nabucco. Giuseppe Verdi. 1842.
Con
Nabucco se llega al Risorgimento italiano en el Milán de 1842. La importancia
creciente del coro se explora a través del Coro
de los esclavos hebreos (Va, pensiero), que se convirtió en un himno
nacional no oficial para Italia. Los eventos del Risorgimento llevaron a la
unificación del país, (espectacular).
Raffaello Romanell, Busto de Giuseppe Verdi Bronce sobre
mármol, c. 1890 © Victoria and Albert Museum, Londres.
París. Tannhäuser. Richard Wagner.1861
En la década de 1860, la
ópera gozó de un alto estatus en París, una ciudad que experimenta enormes
transformaciones en aquella época. El estreno en 1861 de Tannhäuser, de Richard Wagner –que había revisado especialmente la
obra para las representaciones en la ciudad-, polarizó a la audiencia, pero la
visión del compositor resultó una inspiración para distintos escritores y
artistas, como muestran las obras de Manet, Vuillard o Gervex, “arte total”.
Escena y boceto de Tanhäusser. 1863. Del artista Henri-Fatin Latour (1836-1904)
Barcelona. Pepita Jiménez. Isaac
Albéniz. 1896.
Pepita Jimenéz
introduce a los visitantes en la Barcelona modernista. Su estreno supuso no
solo un paso adelante en la concepción de una ópera nacional española, sino
también la apuesta por una renovación estética de carácter europeísta en los
tiempos del verismo italiano y del wagnerismo. En paralelo, en Barcelona, el
Modernismo propiciaba un arte nuevo en un momento de profundas transformaciones
urbanas, a la vez que en Madrid surgían las mejores joyas del género chico en
la zarzuela. Las obras de Ramón Casas, así como los carteles que hacen
referencia al definitivo momento que vivió la ciudad con la Exposición
Universal de 1888, se exponen junto a la pintura original de la ópera, que se
estrenó posteriormente en Praga.
(Para la presentación en los centros de CaixaForum, la muestra se ha
ampliado con la inclusión de este ámbito, que ha sido posible gracias a los
generosos préstamos del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y del Círculo
del Liceo).
Isaac Albéniz tocando el piano junto a Paul Dukas, Déodat de
Séverac, Rosina Jordana, Laura Albéniz, Clara Sansoni y un desconocido
Fotografía gelatinoargéntica sobre vidrio, c. 1870 © Biblioteca de Catalunya.
Dresde. Salomé, Richard Strauss. 1905.
Esta
explosiva ópera modernista de Strauss se estrenó en 1905 en Dresde, una ciudad
progresista emblema del expresionismo artístico. Se examinará la recepción de
la ópera –que provocó un escándalo en su momento por su pretendida locura e
indecencia- y las cambiantes percepciones de las mujeres sobre la historia
reflejada. La exposición incluye muchas representaciones de Salomé, desde las ilustraciones de
Aubrey Berdsley hasta los diseños de vestuario de Salvador Dalí y Versace.
Salvador Dalí, Diseño de vestuario para el Verdugo Tinta
sobre papel, 1949 Royal Opera House Collections, Londres © Salvador Dalí,
Fundació Gala-Salvador Dalí, VEGAP, Barcelona, 2019.

Georges de Feure, Loie Fuller en su nueva creación, ‘Salomé’ Litografía en color, c. 1895 © Victoria and Albert Museum, Londres.
San Petersburgo. Lady Macbeth del
distrito de Mtsensk. Dimitri Shostakóvich. 1934.
La última ópera
explorada en detalle es Lady Macbeth de Shostakóvich, que se estrenó en
Leningrado en 1934. Inicialmente abrazada por el público como expresión de la
nueva ópera soviética, fue prohibida posteriormente por la censura de Stalin.
Shostakóvich no escribió más óperas. Se exhibe material de vanguardia y
propaganda, junto a partituras y libretos originales de algunas de las
producciones de la ópera.
Gustav Klutsis. Politburó TsKVKP (Comité Central del Partido
Comunista de la Unión Soviética) Litografía en color sobre papel, 1935 ©
Victoria and Albert Museum, Londres.
Epílogo
La exposición finaliza
con imágenes de estrenos de los siglos XX y XXI, que muestran como la ópera ha
ido desplazándose de Europa a todo el
mundo, y cómo sigue adoptando nuevas formas. Se incluyen las óperas Peter
Grimes de Benjamin Britten, Einstein on the Beach de Philip Glass, Le Grand
Macabre de György Ligeti o Mittwoch aus Licht de Karlheinz Stockhausen.
Philip Glass Ensemble interpretando “Spaceship” durante el
ensayo general de Einstein on the Beach, compuesta por Philip Glass y dirigida
por Robert Wilson en el Dorothy Chandler Pavilion, Los Ángeles, 2003. ©
Lawrence K. Ho/Los Angeles Times/Gettyimages.
Ópera.
Pasión, poder y política sumerge
al visitante en este “arte total, una gran experiencia en la que convergen la
música, la literatura, la danza y las artes visuales, y que además siempre ha
sido un reflejo de la sociedad del momento.
© Mariví Otero. 2019.
Manuel Otero Rodríguez
Fuente: ÓPERA.
Pasión, poder y política. CaixaForum
Madrid. De 26 de abril al 11 de agosto de 2019. Dosier de prensa y
documentación grafica La Caixa.
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