jueves, 22 de enero de 2026

En memoria de Cuca de Coig-O’Donnell

 Recordando a una gran amiga arquitecta que nos ha dicho adiós.

"En memoria de Cuca de Coig O'Donnell", precioso textos de dos amigos y compañeros: Teresa Arenillas y Javier Mosteiro.


En memoria de Cuca de Coig-O’Donnell

Ángeles de Coig-O´Donnell Durán de Cottes (Madrid 1932-2025), nuestra querida compañera y amiga Cuca, ha muerto en Madrid el 29 de diciembre. Para cuantos tuvimos la suerte de compartir con ella gran parte de nuestras vidas y de nuestras preocupaciones sociales y culturales ha sido una pérdida inmensa, no menos dolorosa por presentida (aunque ella procurara ocultarnos su edad, sabíamos de sus años); y ha sido una pérdida grande, también, para el conjunto de la profesión, como testimonio de un momento muy significativo de la misma, cuando la mujer todavía se estaba incorporando al ejercicio de la arquitectura (algo de lo que quizá las alumnas de nuestras actuales Escuelas de Arquitectura, que superan con creces el número de sus compañeros varones, no sean del todo conscientes).

Cuca, nuestra querida Cuca, fue una de las pioneras de nuestra profesión: titulada en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1968, ocupaba el puesto número 30 en el escalafón de arquitectas tituladas que iniciara en 1936 Matilde Ucelay, la primera arquitecta española. Su sentido social y de compromiso político se fomentó en aquellos años sesenta, de tan significada actividad estudiantil; y Cuca, con su energía, su afabilidad y su espíritu libre fue todo un referente en la reducida Escuela de entonces.

Recién acabada la carrera impartió, junto a su marido el arquitecto José María Banet (‘Banete’, como todos —también ella— le llamábamos), impartió por breve tiempo clases de Construcción en la Escuela de Arquitectura de Madrid; y también, en esos años, colaboró con Santiago de la Fuente en la la gestión de la Hermandad Nacional de Arquitectos. Formó estudio con Banet, desarrollando fundamentalmente proyectos de edificios escolares y de rehabilitación. Cooperó también con otros compañeros —caso de Conchita Fernández Montesinos—, pero en su trabajo con Banet (claro ejemplo de la profesión como compromiso y, en sus últimos años, activamente dedicado a la cooperación internacional) reforzó Cuca ese tan suyo sentido de responsabilidad y función social del arquitecto.

Tuvo Cuca una enorme capacidad para la relación interpersonal y formó parte, siempre de modo constructivo y apacible, en diversas organizaciones sociales y políticas. Cabe destacar entre ellas el Club de Debates Urbanos, del que fue socia fundadora en 1993, cuando fue presidido por Ricardo Aroca; y en el que colaboró, siendo miembro de su Junta Directiva, hasta 2021.

Hizo compatible su permanente interés por la arquitectura —la ciudad, el patrimonio— con su afición por los viajes dentro y fuera de España, saboreando siempre el arte, la cultura y… la amistad. Recordaremos siempre los varios viajes por Italia y Grecia que realizamos con ella el grupo de amigos del Club de Debates Urbanos (en que estaba también Javier Alau, fallecido hace unos meses). No olvidaremos su disfrute por todo, incluso por las caminatas por la Via Appia, por Micenas, por Caserta… (siempre con sus tacones altos, con los que —decía— estaba más cómoda…).

Era intuitiva y perspicaz aunque de apariencia a veces despistada. Era sensible y divertida, con fino sentido del humor. Nunca le escuchamos hablar mal de nadie y sí destacar siempre algo bueno en cada persona. Cumplía un esencial papel aglutinante en los grupos y con su presencia calmada, su inteligencia sentiente, su savoir faire y su elegante prestancia —tanto en lo exterior como en lo más hondo— supo cultivar las relaciones sociales con despejo, siendo aceptada en cualquier ambiente.

No podremos —no querremos nunca— olvidarla.

Teresa Arenillas y Javier Mosteiro

Arquitectos colegiados

JUAN USLÉ. Ese barco en la montaña.

Vista de sala de la exposición Juan Uslé. Ese barco en la montaña, 2025. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Archivo Museo Reina Sofía.

En el Museo Nacional Reina Sofía, visitamos esta gran antológica comisariada por Ángel Calvo Ulloa. La muestra recorre cuatro décadas de trabajo del artista y reúne cerca de un centenar de sus creaciones pertenecientes a colecciones públicas y privadas, así como al fondo conservado por Juan Uslé y Victoria Civera.

Vista de sala de la exposición Juan Uslé. Ese barco en la montaña, 2025. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Archivo Museo Reina Sofía.

Ese barco en la montaña es la segunda exposición dedicada a Juan Uslé (Santander, 1954) en el Museo Reina Sofía. La primera fue Open Rooms (2003), que se presentó en el Palacio de Velázquez e itineró por diferentes sedes internacionales (muestra que pude disfrutar, la recuerdo como un espléndido trabajo de Uslé, tengo la hoja de sala).

Veintidós años después, esta nueva revisión a la trayectoria del artista toma como punto de partida un acontecimiento que quedó grabado en su memoria: el hundimiento del buque Elorrio en 1960 en la costa de Langre (Cantabria), en un lugar próximo a la casa que vivía con su familia. Ese hecho vinculado a su infancia es uno de los recuerdos que el artista rememora con más asiduidad, y comienza a plasmarla en sus creaciones poco tiempo antes del momento en él mismo atraviesa el Atlántico para instalarse en Nueva York.

Juan Uslé. Sin título, 1987. Técnica mixta sobre papel. 20 x 15,5 cm. Colección Uslé-Civera. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

Ese barco en la montaña nos sitúa en un territorio que se halla entre lo vivido y lo soñado, un lugar entre la consciencia plena y el delirio onírico. La exposición recorre cuarenta años de trabajo del artista, donde lo cronológico y lo discursivo se entrelazan en una evolución marcada por la diversidad formal. La muestra establece conexiones entre familias de obras y experiencias vitales que han definido su trayectoria, desde las obras inspiradas en el tránsito atlántico hasta Soñé que revelabas, una serie clave que ha marcado el estilo de Juan Uslé durante los últimos treinta años.

Juan Uslé. Soñé que revelabas (Shinano), 2024. Vinílico, dispersión y pigmento seco sobre lienzo. 305 x 227 cm. Colección Elvira González. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

Juan Uslé. Soñé que revelabas XI (Airport), 2002. Vinílico, dispersión y pigmento seco sobre lienzo. 274 x 203 x 4,2 cm. Guggenheim Bilbao Museoa. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

El recorrido por la muestra lo hacemos a través de 11 salas, incluye piezas de las diferentes series creadas por Juan Uslé, a las que suele denominar familias, tales como Soñé que revelabas (SQR), Celibataires, Rizomas, Nemasté, Manthis o The Last Dreams of Captain Nemo. La exposición se inicia con series vinculadas a exposiciones ya icónicas como las realizadas en 1987 en la Galería Montenegro (Madrid) y en 1988 en la Galería Farideh Cadot (Nueva York), reunidas en la publicación Williamsburg (1989), y discurre a través de muchas otras muestras individuales como Ultramar (1991).

Juan Uslé. Rizoma mayor, 1998-1999. Vinílico, dispersión y pigmento seco sobre lienzo. 244 x 305 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Depósito Colección Soledad Lorenzo, 2014. © Juan Uslé, VEGAP, Madrid, 2025

Se subraya también la participación de Uslé en la documenta IX (1991) y la práctica fotográfica del artista, iniciada desde sus primeros pasos como pintor y consolidada como lenguaje con voz propia en la década de los noventa.

Vista de sala de la exposición Juan Uslé. Ese barco en la montaña, 2025. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Archivo Museo Reina Sofía.

El discurso expositivo pretende vincular vida y obra de Uslé, estableciendo paralelismos entre períodos y familias, que aunque en apariencia distintas, permiten explorar el trabajo de una artista cuya versatilidad convive con la coherencia de su propósito.

Vista de sala de la exposición Juan Uslé. Ese barco en la montaña, 2025. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Archivo Museo Reina Sofía.

El artista subraya algunas ideas recurrentes en su trabajo, como “la intención de no quedarse en la zona de confort del estilo”, lo que le lleva a “un proceso de constante descubrimiento, de viaje o de periplos”; también “la indagación sobre distintos tipos de belleza, que no tiene por qué estar en lo evidente”, o “la importancia de lo especial y lo atmosférico, que a menudo dan lugar a una ambigüedad y a una complejidad que requieren de un tiempo largo de contemplación y escucha”.

Retrato de Juan Uslé © Miriam Mora y Pablo López.

La seguridad en el hacer de Uslé permite que la técnica no quede oculta tras grandes conceptos, y que no sea tan importante el contenido como la manera de llevarlo a cabo. La ambigüedad se ve acrecentada por los títulos que Uslé escoge para sus obras, que evolucionan hasta convertirse en unidades autónomas de significado.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: JUAN USLÉ. Ese barco en la montaña. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 26 de noviembre 2025 al 20 de abril de 2026. Documentación y fotografía: Departamento de Prensa Museo Reina Sofía.

ANTONIO RAPHAEL MENGS 1728-1779

 

Autorretrato Antonio Raphael Mengs Óleo sobre tabla de caoba, 98 x 73 cm 1773 Florencia, Gallerie degli Uffizi, 1890 n. 1927

Después de un paseo por el Museo Nacional del Prado, para ver las últimas novedades con las que siempre nos sorprende el Museo. Caminamos hacia las exposiciones temporales al encuentro del -creador- del Neoclasicismo. Su idea de “bello ideal” sentó las bases de la pintura europea del siglo XVIII: exposición Antonio Raphael Mengs (Aussig [Ústí nad Labem], 1728- Roma,1779) figura clave en el nacimiento del Neoclasicismo y uno de los artistas más influyentes del siglo XVIII. La muestra ofrece una revisión profunda de su obra, pensamiento y legado, en diálogo con los grandes maestros.

Imagen de las salas de la exposición “Antonio Rafael Mengs”. Foto © Museo Nacional del Prado.

La exposición esta comisariada por Andrés Úbeda de los Cobos, Jefe de Colección de pintura del siglo XVIII y Goya y Javier Jordán de la Colina, Conservador de pintura del siglo XVIII de Patrimonio Nacional. La exposición reúne un total de 159 obras, de las cuales 64 son pinturas, 14 artes decorativas y 81 dibujos, grabados y estudios sobre papel lo que permite explorar tanto su faceta como pintor de cámara y naturalista, como su dimensión intelectual y tórica.  Las piezas proceden de 25 instituciones internacionales, 9 españolas y 10 colecciones particulares, lo que refleja el alcance europeo de su influencia y la riqueza de su legado.

Imagen de las salas de la exposición “Antonio Rafael Mengs”. Foto © Museo Nacional del Prado.

La muestra se articula en diez secciones temáticas que combinan el recorrido biográfico de un artista cosmopolita con ámbitos dedicados a cuestiones específicas de su producción y pensamiento. Nosotros los visitantes podremos adentrarse en su formación inicial en Dresde Roma, bajo la estricta disciplina de su padre. El pintor de corte Ismael Mengs, y descubrir cómo la influencia de Rafael y Correggio marcó profundamente su estilo y aspiraciones.

La Inmaculada Concepción. Antonio Raphael Mengs. Óleo sobre lienzo, 181 x 130 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado, Legado de Isabel de Borbón Esteban de León, 2002

La exposición también aborda su compleja relación con el arqueólogo Johann Johachim Winckelmann, en la sección El final de su relación con Winckelmann, donde se narra la historia de una amistad traicionada a raíz de la falsificación del fresco “Júpiter y Ganímedes”. En Mengs, pintor filósofo se explora su faceta teórica, que lo convirtió en un referente intelectual del arte ilustrado, y se analiza la recepción crítica de su obra tras su muerte.

John Montagu, lord Brudenell. Antonio Raphael Mengs. Óleo sobre lienzo, 244 x 171,5 cm. 1758. Kettering (Northamptonshire), Lent by the Duke of Buccleuch & Queensberry, K.T., and the. Trustees of the Buccleuch Chattels Trust, BH/PTG/32

En el recorrido por las secciones encontramos -El permanente reto a Rafael- donde se analiza la emulación consciente del maestro de Urbina, visible en obras como La Lamentación sobre Cristo muerto, en el diálogo con El Pasmo de Sicilia de Rafael.

Lamentación sobre Cristo muerto. Antonio Raphael Mengs. Óleo sobre tabla de nogal, 310 x 226,5 cm. 1768. Madrid, Galería de las Colecciones Reales, Patrimonio Nacional, 10084136

Las secciones dedicadas a Roma -Roma, caput mundi y Roma, la fascinación del mundo antiguo- muestran el impacto de la Ciudad Eterna en su obra, tanto como capital espiritual como depósito de la civilización clásica, con retratos de figuras como el papa Clemente XIII y el cardenal Zelada, y copias de esculturas antiguas que inspiraron su ideal de belleza.

Carlos III, rey de España y de las Indias Antonio Raphael Mengs Óleo sobre lienzo, 283 x 170 cm 1765 Copenhague, Statens Museum for Kunst, KMS1831; depositado en Patrimonio Nacional, Colecciones Reales, Madrid, Galería de las Colecciones Reales

En la exposición, el mecenazgo de Carlos III ocupa un lugar central, con secciones como Pintor de su majestad Católica y de la corte de Madrid, que reúne retratos de la familia real y figuras de la España ilustrada, y las grandes obras: la pintura mural, donde se destaca su maestría en la decoración de las grandes superficies, como los frescos del Palacio Real de Madrid.

La sección Mengs, intérprete de la nueva devoción ilustrada pone de relieve su contribución a la pintura religiosa, influida por: Rafael, Correggio, Guido Reni y Velázquez.

Imagen de las salas de la exposición “Antón Rafael Mengs”. Foto © Museo Nacional del Prado.

Mengs fue un artista demandado por diversas cortes europeas, aunque los ejemplos más notables de su arte quedaron en España gracias al mecenazgo de Carlos III. Tras la muerte del pintor, fue otro español, José Nicolás de Azara, quien difundió su pensamiento artístico con la edición de sus obras teóricas, que le presenta como “pintor filósofo”.

Caterina Mengs de Angelis como musa de la Poesía. Antonio Raphael Mengs. Óleo sobre tabla, 64,5 x. 51,5 cm. 1777. Colección particular

La exposición nos invita a pararnos a ver, pensar sobre el papel de Mengs uno de los grandes renovadores del arte de la Edad Moderna.

Mariví Otero

Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Antonio Raphael Mengs (1728-1779). Museo Nacional del Prado. Comisariada: Andrés Úbeda de los Cobos, Jefe de Colección Pintura del siglo XVIII y Goya, y Javier Jordán de Urríes y de la Colina, Conservador de pintura del siglo XVIII de Patrimonio Nacional. Se puede visitar hasta el 1 de marzo 2026. Documentación y fotografía: Área de Comunicación y Asuntos Corporativos del Museo del Prado.

JUAN MUÑOZ. Historia del arte

 

Imagen de las obras de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” en la Galería Central del edificio Villanueva del Museo Nacional del Prado. Foto ©Museo Nacional del Prado.

El Museo Nacional del Prado nos invita a pasear, disfrutar de la gran exposición temporal de las obras del escultor JUAN MUÑOZ (Madrid, 1953- Ibiza, 2001), asiduo visitante a lo largo de toda su vida al Museo del Prado.

Imagen de las obras de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” en la explanada del exterior del museo. Foto ©Museo Nacional del Prado. 

Comisariada por Vicente Todolí. La exposición reúne unas treinta y siete obras, nos paseamos por el Museo al encuentro de ellas las esculturas, en las salas C y D del edificio Jerónimos y diferentes espacios del edificio Villanueva, instalaciones, esculturas, libros personales, gabinetes con pequeñas figuras, dibujos y grabados que revelan la profunda conexión que el artista mantuvo con los grandes maestros del Prado, como Velázquez y Goya, y con las tradiciones del Renacimiento, el Manierismo y el Barroco.

Instalación de las obras de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” en la sala 12 del edificio Villanueva del Museo Nacional del Prado. Foto ©Museo Nacional del Prado.

A ese conjunto de obras se añaden las que el Prado ha permitido que salgan de las salas de exposiciones temporales y se desarrollen más vivamente en algunas de la exposición permanente (Sala 12/ Velázquez y sala 18/ Rubens), y en espacios como la escalera sur próxima a la entrada de Murillo o en la explanada de la puesta de Goya. (Importante hacer el recorrido con el desplegable de mano dedicado a la muestra, para disfrutar de la obra de Juan Muñoz).

Imagen de las obras de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” en la Galería Central del edificio Villanueva del Museo Nacional del Prado. Foto ©Museo Nacional del Prado.

Caminamos ya por la exposición temporal, descubrimos el vínculo entre un artista contemporáneo y la historia del arte, que Muñoz estudió con pasión y sin orden establecido desde muy joven, hasta el punto de afirmar: “Puedo tomar de los artistas anteriores lo que quiera y lo que necesite… No tengo ningún problema en reconocer que la Dama de Baza es tan importante para mi obra como un tubo de neón: de la historia del arte robo todo lo que puedo”.

Imagen de las salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín.

La escultura de Muñoz se alimentó conceptualmente de la pintura, y el artista confesó su intención de que su obra conservara los elementos ilusionistas de esta. De los artistas del Renacimiento asumió una de sus principales preocupaciones: cómo situar al espectador en relación con la totalidad de la obra, “en relación con el momento de la creación del maravillarse”. Inspirada especialmente en el manierismo y el Barroco, la obra de Muñoz se basa en la experimentación con las formas y los volúmenes de los personajes, las extrañas relaciones especiales, la sensación de tensión. Atraído por Bernini o Borromini, emplearía la arquitectura como un recurso capaz de ofrecer un marco teatral de referencia: “Creo que a los grandes artistas del Barroco -dirá- se les pedía lo mismo que a los artistas modernos: construir un lugar ficticio. Hacer el mundo más grande de lo que es”.

Imagen de las salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín.

A medidos de los años ochenta del siglo XX comenzó a incorporar suelos ópticos en minimalistas a la manera de Carl André, concebidas para ser recorridas, Continuó utilizando la arquitectura como parte integral de su obra, creando entornos dramáticos que envuelven al espectador. Obras como The Prompter o The Nature of Visual Ilusión aluden a los dispositivos teatrales del Barroco, conviniéndonos a los visitantes en actores y testigos a la vez.

Otro motivo recurrente en su trabajo son los balcones, que remiten a los de Manet y Goya como a los de hierro de las calles madrileñas. Para Muñoz, el balcón era <una metáfora de mirar aquello que te mira>, un escenario de observación recíproca.

Imagen de las salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín.

A pesar de su profundo compromiso con la historia del arte, Muñoz fue un innovador que transcendió la estética de su tiempo. Creador de esculturas, instalaciones, dibujos, escritos y obras sonoras, se considera un narrador cuyas historias nos piden suspender nuestra incredulidad y adentrarnos en su ilusionismo barroco.

Imagen de las salas de la exposición “Juan Muñoz. Historias de Arte” Foto ©Museo Nacional del Prado/Luis Asín.

Mariví Otero

Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Juan Muñoz. Historia de arte. Museo Nacional del Prado. Comisario: Vicente Todolí. Se puede visitar hasta el 8 de marzo de 2026. Documentación y fotografía: Museo del Prado, Área de comunicación y Asuntos Corporativos.

EL ARTE DE RESTAURAR

 Jan Brueghel el Viejo (Bruselas, 1568-Amberes, 1625). Florero, 1600-1625. 
Reflectografía infrarroja (antigua en BN). Foto, Alfonso Castrillo Carpintero.

Jan Brueghel el Viejo (Bruselas, 1568-Amberes, 1625). Florero, 1600-1625. 
Nivelación del soporte. Foto, Alfonso Castrillo Carpintero

Jan Brueghel el Viejo (Bruselas, 1568-Amberes, 1625). Florero, 1600-1625. 
Imagen tras la restauración. Foto, Pablo Linés Viñuales

Nos encontramos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para visitar una selección de veinte obras maestras de su colección restauradas en el marco del programa de colaboración con la Fundación Callia.

Encontramos pinturas sobre lienzo y tabla de artistas relevantes de la pintura italiana, flamenca y española, de los siglos XVI y XVII, obras que evidentemente han recobrado todo su esplendor y significado.

Obras de Guido Reni, Zurbarán, Velázquez, Bellini, Rizzi, Juan de Juanes, Francisco Herrera el Viejo …

La Academia custodia un valioso patrimonio artístico, asumiendo el objetivo fundamental de conservar, estudiar y difundir ese acervo en las mejores condiciones posibles. En épocas pasadas las restauraciones eran ejecutadas por artistas que intervenían las obras según criterios subjetivos y técnicas artesanales, a partir de la década de sesenta del pasado siglo comenzó a desarrollarse como una disciplina científica y técnica, estableciendo métodos rigurosos y respetuosos con la integridad física e histórica de las obras, además de definir el papel de los restauradores, afianzando su profesionalización.

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598-Madrid, 1664). Agnus Dei, 1670
Agnus Dei. Foto, Pablo Linés Viñuales

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598-Madrid, 1664). Agnus Dei, 1670
Radiografía. Madrid, Museo Nacional del Prado (Laura Alba)

En el proceso de restauración ha primado el respeto por la obra original y la reversibilidad de los materiales empleados, devolviendo el equilibrio cromático y entonación lumínica, propiciando así su correcta comprensión y lectura. Los especialistas Rafael Alonso y Alfonso Castrillo, procedieron a la consolidación pictórica y la eliminación de repintes, barnices oxidados, estucos y anomalías ocasionadas por limpiezas selectivas y otras intervenciones anteriores que distorsionaban el original. El exquisito tratamiento de los lienzos, por parte de Rafael Alonso, ha recuperado la profundidad de los espacios, los volúmenes de las figuras, las transiciones de la luz y sobra y el cromatismo primigenio, mostrando la técnica de cada artista.

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598-Madrid, 1664). Agnus Dei, 1670
Antes de la restauración. Foto, Alfonso Castrillo Carpintero

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598-Madrid, 1664). Agnus Dei, 1670
Reflectografía infrarroja. Foto, Alfonso Castrillo Carpintero

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598-Madrid, 1664). Agnus Dei, 1670
Sentado de color. Foto, Alfonso Castrillo Carpintero

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598-Madrid, 1664). Agnus Dei, 1670
 Imagen tras la restauración. Foto, Pablo Linés Viñuales

La pintura sobre tabla conservada en la Academia constituye un testimonio representativo de esta modalidad artística previa al siglo XVII, con ejemplos significativos de arte flamenco, español e italiano. El estudio y tratamiento llevado a cabo por Alfonso Castrillo ha ampliado el conocimiento de la evolución técnica de los soportes y de los cambios en los procedimientos pictóricos.

Las obras restauradas nos hacen partícipes la gran instrumentalización de la luz del maestro Giovanni Bellini en “El Salvador”, o de la exquisita factura realista de los bodegones de William Claesz Heda o Jan Brueguel el Viejo. De igual modo transciende el misticismo y espiritualidad de las obras religiosas de los siglos XVI y XVII representadas con técnicas plásticas diversas, ya sea valiéndose del contraste de la expresividad cromática -Juan de Juanes y Francisco Herrera el viejo-, de tendencias tenebristas – Andrea Vaccaro- o del delicado equilibrio entre formas más clasicistas y el claroscuro caravaggesco del Cristo abrazando a la cruz de Guido Reni.

La exposición es didáctica, se completa con videos y paneles explicativos del proceso llevado a cabo.

Guido Reni (Calvezzano, 1575-Bolonia, 1642). Cristo resucitado abrazado a la cruz, 1620-1621
Proceso de limpieza. Rafael Alonso Alonso

Guido Reni (Calvezzano, 1575-Bolonia, 1642). Cristo resucitado abrazado a la cruz, 1620-1621
Proceso de limpieza. Rafael Alonso Alonso

Mariví Otero

Manuel Otero Rodríguez

Fuente: El arte de restaurar. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Del 5 de diciembre de 2025 al 18 de enero de 2026. Documentación y fotografía: Prensa de la Real Academia.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ. Gráfico

 

Edith Michaelis. RETRATO DE OSCAR DOMINGUEZ, c. 1950, colección particular. Paris.

En el museo TEA Tenerife Espacio de las Artes, se puede visitar la exposición ÓSCAR DOMÍNGUEZ gráfico. Comisariada por Isidro Hernández Gutiérrez y Jorge Rodríguez de Rivera.

Fotografía de sala. Exposición: ÓSCAR DOMÍNGUEZ. Gráfico. TEA.

El proyecto nace como resultado de la catalogación de la obra gráfica de Óscar Domínguez, publicada por la Fundación Azcona (Madrid) en su colección de libros razonados, donde se incluyen volúmenes dedicados a la obra de artistas fundamentales del siglo XX españoles.

Fotografía de sala. Exposición: ÓSCAR DOMÍNGUEZ. Gráfico. TEA.

La obra gráfica de Óscar Domínguez -entendida esta como el conjunto de series limitadas de obras originales producidas a través de la reproducción de una imagen primera o matriz- está integrada por ejemplos notables como lo son sus ilustraciones realizadas en colaboración con poetas y artistas desde la década de los años treinta del pasado siglo en adelante.

Fotografía de sala. Exposición: ÓSCAR DOMÍNGUEZ. Gráfico. TEA.

También los carteles litográficos que ideó y diseñó, así como la obra grabada para distintos proyectos durante los años de la Ocupación de París y en la inmediata posguerra, u otras composiciones, como libros de carácter colectivo, en las que demostró un gran dominio técnico y un progresivo cambio de temas y de estilo. Una muestra para disfrutar, Óscar Domínguez investigaba con diferentes materiales en esos años.

Fotografía de sala. Exposición: ÓSCAR DOMÍNGUEZ. Gráfico. TEA.

Exposición que se puede visitar hasta el 15 de marzo 2026. Texto: Isidro Hernández Gutiérrez y Jorge Rodríguez de Rivera. Documentación y fotografía: Prensa TEA Tenerife Espacio de las Artes.

© Mariví Otero 2025
Manuel Otero Rodríguez.