Nos
encontramos en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, en la planta 0 del
Edificio Sabatini, entramos en la muestra Alberto Greco. Viva el arte vivo es
una retrospectiva que busca, a partir de toda su obra, aborda la trayectoria
del artista argentino en su tiempo en diálogo con la vanguardia de su época,
paro también en relación con nuestro presente. Recuperar a Alberto Greco
(buenos Aires, 1933- Barcelona 1965). Implica sumergirse en un “derrotero
torcido o a contramano”, como lo define el comisario de la exposición Fernando
Davis.
Con
más de 200 obras y documentos -pinturas, dibujos, collages, escritos,
manifiestos, fotografías de sus acciones- nos podemos sumergir en la vida y
obra de Alberto Greco a través de un recorrido que va desde sus inicios en la
poesía y la pintura al desarrollo del arte vivo, que Greco extendió en acciones
callejeras y objets vivants, sus dibujos y escritos madrileños, los
collages que llamó “de autopropaganda”, y por último la novela Besos brujos
última obra de su prematura muerte.
El
recorrido por la exposición lo hacemos a través de ocho salas.
En la
Sala 1, abarca desde finales de la década de 1940 hasta 1961 es como un
prólogo. Se encuentran en ella algunas de sus primeros poemas y cuentos como Criatura
humana (1949), Fiesta (1950) y (Ni tonto ni holgazán (1956), articulan una
sensibilidad por lo minoritario y un gusto estético por lo pueril, lo
fantástico y lo cursi. De esta época data su primer viaje a París (1954-1956).
En la
Sala 2 (1959), de vuelta en Buenos Aires. Adopta un informalismo “terrible,
fuerte y agresivo”, en el que el cuadro es un ente orgánico cuyos materiales lleva
al límite.
En la
Sala 3, entre 1961 y 1963 se produce el punto de inflexión en la trayectoria
del artista. De 1961 son los carteles con los que empapela Buenos Aires con los
mensajes -¡¡QUÉ GRANDE SOS!! y “El pintor informalista más importante
de América”, anticipando estrategias del pop y de arte de masas. En 1962,
en su segundo viaje a París, proclama la función del arte vivo, realiza su
primera “exposición” callejera, al trazar con una tiza un círculo alrededor del
artista portugués Alberto Heredia y declara es acción como obra de arte.
En ese
mismo año, en Génova, escribe su Manifiesto Dito dell’Arte vivo [Manifiesto
dedo del arte vivo]. En 1963 es obligado a abandonar Italia tras la representación
de la pieza de teatro experimental Cristo 63. Omaggio a James Joyce [Cristo
63. Homenaje a James Joyce].
El
recorrido por (Salas 4,5 y 6), desde Italia llega a España y se establece en
Madrid, pero también en la localidad abulense de Piedralaves, que rebautiza
como “Grequissimo Piedralaves” declarando a todo el pueblo y a sus
habitantes como obras de arte vivo. En sus calles despliega el Gran
manifiesto-rollo arte vivo-dito, tira de papel intervenida de casi 300
metros de la que se exhiben dos fragmentos.
En
Madrid improvisa una de las acciones más célebres, el viaje colectivo en metro
desde Sol hasta Lavapiés que acaba con la quema de una enorme tela pintada de
forma conjunta. En esta ciudad, en la
Galería Juana Mordó, presenta sus primeros objets vivants. Y aquí abre
su Galería Privada, taller, sala de exposiciones y punto de encuentro de
la vanguardia artística. Colabora con artistas de la escena madrileña como
Manolo Millares o Antonio Saura.
La
Sala 7 recorre el vertiginoso tramo final de la vida de Greco entre 1964 y
1965, con estancias en Buenos Aires, Nueva York, Madrid, Ibiza y Barcelona. En
1964 desarrolla unos collages que denomina “autopropaganda”,
intervenciones de anuncios y revistas que se sitúa entre fetiche y la parodia.
En 1965, comienza la novela Besos brujos, título que toma de la película
de 1937 de José Agustín Ferryra. Adaptada por Greco hacia su conflictiva
relación con el escritor chileno Claudio Badal, el libro es en sí mismo pieza
de arte vivo con dibujos, manchados de comida, letras de canciones pop y
baladas románticas.
Ya
estamos en la última, se expone Todo de todo un collage que se presenta
como una acumulación autorreferencial que reclama el arte PARA TODO EL MUNDO.
Recuerdo
en mayo de 1965, en la Galería Edurne de Madrid, la exposición con obras de
Alberto Greco, Juan Hidalgo, Walter Marchetti y Manolo Millares. La primera vez
que me encontré con obra de Alberto Greco.
Mariví
Otero
Manuel
Otero Rodríguez
Fuente:
Alberto Greco. Viva el arte vivo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 11
de febrero al 8 de junio 2026. Documentación y fotografía: Departamento de
Presa Museo Reina Sofía.





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