martes, 7 de abril de 2026

ANDERS ZORN. Recorrer el mundo, recorrer la tierra

Anders Zorn. Ómnibus I, c. 1890. Óleo sobre lienzo 99,5 × 66 cm. Estocolmo, Nationalmuseum, adquirido en 1985 con ayuda del Fondo Peter y Malin Beijer, n.º inv. NM 6810. Foto: Cecilia Heisser / Nationalmuseum.

En Fundación MAPFRE exposición ANDERS ZORN (1860-1920), fue el pintor sueco más destacado de finales del siglo XIX y principios del XX. Es la primera retrospectiva que dedica al pintor sueco en España, busca reivindicar su obra y su legado y contribuir al conocimiento de uno de los creadores más fascinante del arte. Comisariada por Casilda Ybarra Satrústigui, conservadora de Artes Plásticas de Fundación Mapfre.

Anders Zorn. Encajeras, 1894. Óleo sobre lienzo 92 × 65 cm. Colección particular. Foto: Stockholms Auktionsverk:

Loa inicios de Zorn están ligados a un dominio virtuoso de la acuarela, técnica que perfeccionó a través de sus distintos viajes de juventud, entre los que destacan los realizados a España.

Anders Zorn. La Alhambra, 1887. Acuarela sobre papel. 45,5 × 28,7 cm. Mora, Zornmuseet, n.º inv. ZA 0151. Foto: © Zornmuseet, Mora

Establecido en París desde 1888. El artista se consolidó como uno de los protagonistas del triunfo del naturalismo en las exposiciones internacionales junto a artistas como John Singer Sargent o Joaquín Sorolla. Su éxito pronto desbordó las fronteras europeas y llegó a Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los retratistas predilectos de las grandes fortunas del país. Zorn siempre mantuvo vínculo con su país, y en 1896, más de dos décadas después de haber salido de la tierra que le vio nacer regresa a Mora, donde fallece en 1920.

Anders Zorn. La falda roja, 1894. Óleo sobre lienzo. 100 × 75 cm. Colección particular. Foto: Bukowskis

La visita por la exposición la realizamos en un recorrido cronológico temático por la obra del artista a través de siete ámbitos y más de ciento treinta obras entre acuarelas, pinturas, grabados y esculturas, una completa panorámica de la producción de Zorn.

Llegar a ser pintor: de la acuarela al óleo. En 1882 Zorn se instala en Londres, donde rápidamente se consolida como retratista. Tres años más tarde, su matrimonio con Emma Lamm -miembro de una acomodada familia judía de Estocolmo- amplia notablemente su red de clientes, entre los que destaca el influyente banquero Ernest Cassel. Su fama como retratistas no tardo en traspasar fronteras: del Reino Unido a Suecia pasando por Portugal y España, adonde acude en 1884 para pintar retratos de relevantes miembros de la sociedad madrileña. Desde sus inicios sus retratos se distinguen por situar a los modelos en entornos que actúan como atributos simbólicos de su personalidad. Hasta entonces centrado en la acuarela.

Anders Zorn. Cristina Morphy, 1884. Acuarela sobre papel. 68 × 45 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado, n.º inv. D007413. Foto: © Archivo Fotográfico, Museo Nacional del Prado

Zorn comienza a trabajar con el óleo en 1887 durante su estancia en la localidad inglesa de St. Ives, donde entra en contacto con una activa colonia de artistas. Este nuevo medio -que alterna durante un tiempo con la acuarela y con el que pronto demuestra un dominio notable- acompaña su transición hacia una pintura de orientación naturalista, centrada en escenas de la vida diaria y la captación de los efectos de luz y color, desprovista de artificios. Zorn inaugura así una nueva etapa que le abre las puertas del éxito en París y que supone la consolidación de su proyección internacional.

Anders Zorn. Emma Zorn leyendo, 1887. Óleo sobre lienzo. 40,2 × 60,6 cm. Mora, Zornmuseet. n.º inv. ZO 0047. Foto: © Zornmuseet, Mora

De París al mundo: la consolidación de Zorn como artista internacional. Una parte significativa de su producción parisina son retratos de artistas, intelectuales y miembros de la alta sociedad. Zorn aporta una mirada inédita a este género, alejándose del formato tradicional de estudio para representar a modelos en entornos o acciones que reflejan su identidad, como se aprecia en los retratos del actor Coquelin Cardet o del barítono Jean-Baptiste Faure.

Anders Zorn. Coquelin Cadet, 1889. Óleo sobre lienzo. 116,5 × 81,5 cm. Estocolmo, Nationalmuseum, donado en 1983 por Bo Lindh a través del Nationalmusei Vänner, n.º inv. NM 6766. Foto: Cecilia Heisser / Nationalmuseum

Bañistas al aire libre. Zorn solía realizar estas composiciones durante sus veranos en Dalarö. Es el archipiélago situado al sur de Estocolmo. Su interés por el tema, que aborda por primera vez en 18877, enlaza con sus anteriores exploraciones sobre los reflejos de la luz y el movimiento de la superficie del agua, a las que ahora añade la presencia del cuerpo femenino. Sus modelos son captadas en actitudes aparentemente naturales, ajenas a la presencia del pintor, lo que otorga a estas escenas una particular sensación de espontaneidad e intimidad.

Anders Zorn. La primera vez (Con mamá), 1895. Óleo sobre lienzo. 96,9 × 64,3 cm. Gante, Museum voor Schone Kunsten Gent, n.º inv. 1895-G. Foto: Collection MSK Gante, artin-anders.be, Photo Hugo Maertens, public domain

Zorn retratista. Desde su juventud demostró un talento precoz en este género. Que supo hacer evolucionar a lo largo de toda su carrera. Aunque el retrato se basaba en códigos bien establecidos, Zorn introdujo innovaciones que lo convirtieron en uno de los artistas más solicitados del momento. Al igual que otros pintores de su generación, como John Singer Sargent, Giovanni Boldini o Joaquín Sorolla, Zorn apostó por la naturalidad y la espontaneidad en unas imágenes que a menudo están alejadas de la rigidez tradicional del género y en las que el entorno del retratado desempeña un papel fundamental.

Anders Zorn. Martha Dana (después Mrs. William R. Mercer), 1899. Óleo sobre lienzo. 68,6 × 50,8 cm Boston, Museum of Fine Arts, donación de Mrs. William R. Mercer, n.º inv. 28.513. Foto: © 2025 Museum of Fine Arts, Boston

Suecia: la fuerza de las raíces. En estas obras el artista retrata el mundo de su infancia y pone en valor aquellas costumbres que habían permitido a la región resistir frente a la modernidad industrial: el trabajo agrícola, los trajes típicos. Las celebraciones populares…

Estas escenas, impregnadas de autenticidad, se articulan mediante un lenguaje moderno e internacional con el que alcanzó un notable éxito también fuera de las fronteras cuecas.

Anders Zorn. En el pajar, 1892. Óleo sobre lienzo. 99 × 67 cm. Hudiksvall, Suecia, Hälsinglands Museum, n.º inv. HM7955. Foto: Joel Bergroth / Hälsinglands Museum:

Zorn grabador. Zorn se inició en el grabado en Londres en 1882 bajo la tutela del artista sueco Axel Herman Haig. Sus primeras obras son en su mayoría reproducciones de acuarelas y pinturas propias que se caracterizan por la precisión del dibujo y la captación minuciosa de los detalles. Sin embargo, a partir de 1888, Zorn desarrolla un estilo personal definido por la economía de líneas, los contornos abiertos, la estructura clara y el uso de líneas paralelas para crear volúmenes y atmósferas.

Anders Zorn. Zorn y su mujer, 1890. Aguafuerte. 30,6 × 20,2 cm. Hamburger Kunsthalle, Kupferstichkabinett, n.º inv. 30500. Foto: Hamburger Kunsthalle / bpk; foto. Christoph Irrgang.

La muestra, ha sido coorganizada junto a la Kunsthalle de Hamburgo, cuenta con la colaboración  del Zornmuseet y del Nationalmuseum de Estocolmo, así como con la participación de más de cuarenta prestadores, entre los que destacan, además de las instituciones mencionadas, la Casa Real de Suecia, el Göteborgs Konstmuseum, las Gallerie  degli Uffizi, la National Portrait Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Boston, la Alte Nationalgalerie de Berlín, el Museo Sorolla de Madrid (España) y el Museo Nacional del Prado (Madrid) España.

Mariví Otero
Manuel Otero Rodríguez

Fuente: Anders Zorn. Recorrer el mundo, recorrer la tierra. Fundación Mapfre, Madrid. Se puede visitar hasta el 17 de mayo 2026. Documentación y fotografía: Comunicación Fundación Mapfre, Alejandra Fernández Martínez.

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