En
Fundación MAPFRE exposición ANDERS ZORN (1860-1920), fue el pintor sueco más
destacado de finales del siglo XIX y principios del XX. Es la primera
retrospectiva que dedica al pintor sueco en España, busca reivindicar su obra y
su legado y contribuir al conocimiento de uno de los creadores más fascinante
del arte. Comisariada por Casilda Ybarra Satrústigui, conservadora de Artes
Plásticas de Fundación Mapfre.
Loa
inicios de Zorn están ligados a un dominio virtuoso de la acuarela, técnica que
perfeccionó a través de sus distintos viajes de juventud, entre los que
destacan los realizados a España.
Establecido
en París desde 1888. El artista se consolidó como uno de los protagonistas del
triunfo del naturalismo en las exposiciones internacionales junto a artistas
como John Singer Sargent o Joaquín Sorolla. Su éxito pronto desbordó las
fronteras europeas y llegó a Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los
retratistas predilectos de las grandes fortunas del país. Zorn siempre mantuvo
vínculo con su país, y en 1896, más de dos décadas después de haber salido de
la tierra que le vio nacer regresa a Mora, donde fallece en 1920.
La
visita por la exposición la realizamos en un recorrido cronológico temático por
la obra del artista a través de siete ámbitos y más de ciento treinta obras
entre acuarelas, pinturas, grabados y esculturas, una completa panorámica de la
producción de Zorn.
Llegar
a ser pintor: de la acuarela al óleo. En 1882 Zorn se instala en
Londres, donde rápidamente se consolida como retratista. Tres años más tarde,
su matrimonio con Emma Lamm -miembro de una acomodada familia judía de
Estocolmo- amplia notablemente su red de clientes, entre los que destaca el influyente
banquero Ernest Cassel. Su fama como retratistas no tardo en traspasar
fronteras: del Reino Unido a Suecia pasando por Portugal y España, adonde acude
en 1884 para pintar retratos de relevantes miembros de la sociedad madrileña.
Desde sus inicios sus retratos se distinguen por situar a los modelos en
entornos que actúan como atributos simbólicos de su personalidad. Hasta
entonces centrado en la acuarela.
Zorn
comienza a trabajar con el óleo en 1887 durante su estancia en la localidad
inglesa de St. Ives, donde entra en contacto con una activa colonia de
artistas. Este nuevo medio -que alterna durante un tiempo con la acuarela y con
el que pronto demuestra un dominio notable- acompaña su transición hacia una
pintura de orientación naturalista, centrada en escenas de la vida diaria y la
captación de los efectos de luz y color, desprovista de artificios. Zorn
inaugura así una nueva etapa que le abre las puertas del éxito en París y que
supone la consolidación de su proyección internacional.
De
París al mundo: la consolidación de Zorn como artista internacional. Una
parte significativa de su producción parisina son retratos de artistas,
intelectuales y miembros de la alta sociedad. Zorn aporta una mirada inédita a
este género, alejándose del formato tradicional de estudio para representar a
modelos en entornos o acciones que reflejan su identidad, como se aprecia en
los retratos del actor Coquelin Cardet o del barítono Jean-Baptiste Faure.
Bañistas al aire libre. Zorn solía realizar estas composiciones durante sus veranos en Dalarö. Es el archipiélago situado al sur de Estocolmo. Su interés por el tema, que aborda por primera vez en 18877, enlaza con sus anteriores exploraciones sobre los reflejos de la luz y el movimiento de la superficie del agua, a las que ahora añade la presencia del cuerpo femenino. Sus modelos son captadas en actitudes aparentemente naturales, ajenas a la presencia del pintor, lo que otorga a estas escenas una particular sensación de espontaneidad e intimidad.
Zorn
retratista. Desde su juventud demostró un talento precoz en
este género. Que supo hacer evolucionar a lo largo de toda su carrera. Aunque
el retrato se basaba en códigos bien establecidos, Zorn introdujo innovaciones
que lo convirtieron en uno de los artistas más solicitados del momento. Al
igual que otros pintores de su generación, como John Singer Sargent, Giovanni
Boldini o Joaquín Sorolla, Zorn apostó por la naturalidad y la espontaneidad en
unas imágenes que a menudo están alejadas de la rigidez tradicional del género
y en las que el entorno del retratado desempeña un papel fundamental.
Suecia:
la fuerza de las raíces. En estas obras el artista retrata el
mundo de su infancia y pone en valor aquellas costumbres que habían permitido a
la región resistir frente a la modernidad industrial: el trabajo agrícola, los
trajes típicos. Las celebraciones populares…
Estas
escenas, impregnadas de autenticidad, se articulan mediante un lenguaje moderno
e internacional con el que alcanzó un notable éxito también fuera de las
fronteras cuecas.
Zorn
grabador. Zorn se inició en el grabado en Londres en 1882 bajo la
tutela del artista sueco Axel Herman Haig. Sus primeras obras son en su mayoría
reproducciones de acuarelas y pinturas propias que se caracterizan por la
precisión del dibujo y la captación minuciosa de los detalles. Sin embargo, a
partir de 1888, Zorn desarrolla un estilo personal definido por la economía de
líneas, los contornos abiertos, la estructura clara y el uso de líneas
paralelas para crear volúmenes y atmósferas.
La muestra, ha sido coorganizada junto a la Kunsthalle de Hamburgo, cuenta con la colaboración del Zornmuseet y del Nationalmuseum de Estocolmo, así como con la participación de más de cuarenta prestadores, entre los que destacan, además de las instituciones mencionadas, la Casa Real de Suecia, el Göteborgs Konstmuseum, las Gallerie degli Uffizi, la National Portrait Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Boston, la Alte Nationalgalerie de Berlín, el Museo Sorolla de Madrid (España) y el Museo Nacional del Prado (Madrid) España.
Mariví
Otero
Manuel
Otero Rodríguez
Fuente: Anders Zorn. Recorrer el mundo, recorrer la tierra. Fundación Mapfre, Madrid. Se puede visitar hasta el 17 de mayo 2026. Documentación y fotografía: Comunicación Fundación Mapfre, Alejandra Fernández Martínez.











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