lunes, 11 de noviembre de 2013

Surrealistas antes del surrealismo: La fantasía y lo fantástico en la estampa, el dibujo y la fotografía.



Camino hacia  la Fundación Juan March, aquí comienzo  el recorrido por el mundo surrealista que invade nuestra ciudad, ya que coinciden dos grandes exposiciones, ésta, en la que me encuentro y El surrealismo y el sueño en el Museo Thyssen, pintura, cine y escultura, más o menos donde lo deja Surrealistas antes del surrealismo. La comentaré en otra entrada.

La muestra contiene cerca de 300 obras entre dibujos, estampas, fotografías, libros y revistas, que abarca desde el Medievo tardío hasta el propio surrealismo del siglo XX. Organizada en colaboración con el Germanisches Nationalmuseum de Núremberg, cuya directora del Gabinete de obra gráfica, Yasmín Doosry, es la comisaria invitada, la exposición presenta, entre otras, obras de Martin Schongauer, Alberto Durero, Erhard Schön, Matthias Zündt, Jost Amman, Hendrick Goltzius, Jaques Callot, Giovanni Battista Piranesi, Francisco de Goya, Max Klinger, Alfred Kubin, Man Ray, Paul Klee, Hannah Höch, Pablo Picasso, Joan Miro,Salvador Dalí, Herbert Bayer, Hans Bellmer, André Masson, Brassaï y Maurice Tabard. También se han incluido obras de Maruja Mallo, Benjamín Palencia, Federico García Lorca, Oscar Domínguez, José Caballero, Nicolás Lecuona. Esta muestra ya se vio en Núremberg, cuenta con 11 secciones, que siempre abre una obra moderna antes de entrar en el vaivén espacio-temporal; de Francia o Alemania, países predominantes, a España, que aporta estos importantes artistas.

Las obras expuestas proceden en su mayoría  de los fondos de la colección de obras gráficas del Gernamisches Nationalmuseum, además de obras de la Fundación Juan March y de significativas colecciones públicas y privadas españolas y europeas.


Sus creaciones muestran de manera representativa la enorme riqueza iconográfica que encierran los hallazgos artísticos de la fantasía y el género fantástico. Y es que, sin duda, la sensibilidad artística y los procedimientos de los surrealistas han agudizado la mirada sobre una larga tradición  de arte de la subjetividad, la que va desde el Medievo tardío hasta la modernidad pasando por el manierismo y el barroco.

Esta muestra, que presenta una visión “retroactiva” del surrealismo, sigue el rastro de la legendaria exposición que con el título de Fantastic Art, Dada, Surrealism, Alfred H. Barr, director fundador del Museo de Arte Moderno de Nueva York, organizó en 1936, en el que se confrontaron por primera vez obras surrealistas, Dadá y cultivadores contemporáneos del género fantástico con obras de Hieronymus Bosch, Giuseppe Arcimboldo, Giovanni Battista Piranesi, William Hoharth, Francisco de Goya, Grandville y otros artistas, con el propósito de dotar de un árbol genealógico al surrealismo.


Yasmin Doosry, escribe, Man Ray y Alberto Durero: Un encuentro no enteramente casual. […] El marco temporal de esta exposición abarca desde mediados del siglo XV hasta aproximadamente el año 1945. Si dejamos aparte la fotografía, la muestra se limita casi exclusivamente a ejemplos de las artes gráficas. Ello no es sólo consecuencia del intento de rentabilizar los fondos propios: durante siglos el dibujo y el arte gráfico impreso han servido, una y otra vez, como campo de experimentación de formas de expresión artística  espontáneas; además, por motivos técnicos y funcionales, son medios abiertos a la libertad artística individual y al inconformismo. Lo mismo puede decirse de la fotografía surrealista, que trabajaba con collages, montajes, exposiciones múltiples y distintas posibilidades de modificación de los negativos o el proceso de copia.

¿Qué conexión existe entre Man Ray y Alberto Durero? En este interrogante podría resumirse la cuestión que plantea esta muestra. La pregunta parece, en un primer momento, tan sorprendente como el “el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de dirección”. En 1920, antes de su llegada a París, el fotógrafo americano Man Ray creó L’Enigme d’Isidore Ducasse (El enigma de Isidore Ducasse), las obras funcionales del surrealismo. La foto muestra una misteriosa figura envuelta en una manta de lana y atada con una cuerda que plantea un enigma al observador. Esta fotografía fue reproducida en 1924 en un lugar destacado del primer número de la revista La Revolution Surrealiste, editada por André Breton, Pierre Naville y Benjamin Péret. Esta publicación era, en cierto modo, el “órgano central” del movimiento surrealista y la composición de Man Ray se convirtió en su icono.

                                   Man Ray
La referencia a Isidore Ducasse, que con el pseudónimo de Comte de Lautréamont, es uno de los primeros  padres literarios de los surrealistas, encauza la fantasía del espectador en una determinada dirección: en su principal obra literaria, Les Chants de Maldorar del año 1968, Lautréamont alababa la inusual belleza de un joven sirviéndose de una asombrosa comparación “bello como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de dirección”. Esta metáfora absurda y contradictoria, que posee un matiz erótico y distante, fue recibida por los surrealistas  como una revelación poética.
La fotografía L’Enigme de Man Ray resulta enigmática en varios sentidos: nadie sabe lo que de hecho se oculta bajo esa manta atada. En última instancia, su contenido se encuentra en la fantasía del espectador. “El enigma de Isidore Ducasse” sigue sin resolverse a día de hoy y así seguirá en el futuro […]

Es espléndido el estudio realizado por Yasmin Doosry, Juan José Lahuerta, Rainer Schoch, Christiane Lauterbach y Christine Kupper. La exposición y el catálogo se han estructurado en once secuencias: 1. El ojo interior. 2. Espacios mágicos. 3. Perspectivas cambiantes. 4. Figuras compuestas. 5. El ser humano construido. 6. El (des)orden de las cosas. 7. El Capriccio. 8. Metamorfosis de la naturaleza. 9. Fantasmagorías. 10. Las sombras de las sombras. 11. Sueños diurnos, pensamientos nocturnos. El surrealismo en sus exposiciones (1925-1965), esta selección de catálogos, manifiestos, carteles, fotografías, objetos, libros y documentos, procedentes en su totalidad de la Colección José María Lafuente.


La exposición, debe de seguirse con el programa de mano, para no perder ni un instante el hilo conductor de la misma ¡disfrutarla! Está hasta el 12 de Enero de 2014.


© Mariví Otero 2013

Bibliografía: Dossier de prensa, Fundación Juan March. Madrid.


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