Recordando a una gran amiga arquitecta que nos ha dicho adiós.
jueves, 22 de enero de 2026
En memoria de Cuca de Coig-O’Donnell
JUAN USLÉ. Ese barco en la montaña.
En el
Museo Nacional Reina Sofía, visitamos esta gran antológica comisariada por
Ángel Calvo Ulloa. La muestra recorre cuatro décadas de trabajo del artista y
reúne cerca de un centenar de sus creaciones pertenecientes a colecciones
públicas y privadas, así como al fondo conservado por Juan Uslé y Victoria
Civera.
Ese
barco en la montaña es la segunda exposición dedicada a Juan
Uslé (Santander, 1954) en el Museo Reina Sofía. La primera fue Open
Rooms (2003), que se presentó en el Palacio de Velázquez e itineró por
diferentes sedes internacionales (muestra que pude disfrutar, la recuerdo como
un espléndido trabajo de Uslé, tengo la hoja de sala).
Veintidós
años después, esta nueva revisión a la trayectoria del artista toma como punto
de partida un acontecimiento que quedó grabado en su memoria: el hundimiento
del buque Elorrio en 1960 en la costa de Langre (Cantabria), en un lugar
próximo a la casa que vivía con su familia. Ese hecho vinculado a su
infancia es uno de los recuerdos que el artista rememora con más asiduidad, y
comienza a plasmarla en sus creaciones poco tiempo antes del momento en él
mismo atraviesa el Atlántico para instalarse en Nueva York.
Ese
barco en la montaña nos sitúa en un territorio que se halla entre
lo vivido y lo soñado, un lugar entre la consciencia plena y el delirio
onírico. La exposición recorre cuarenta años de trabajo del artista, donde lo
cronológico y lo discursivo se entrelazan en una evolución marcada por la
diversidad formal. La muestra establece conexiones entre familias de obras y
experiencias vitales que han definido su trayectoria, desde las obras
inspiradas en el tránsito atlántico hasta Soñé que revelabas, una serie
clave que ha marcado el estilo de Juan Uslé durante los últimos treinta
años.
El
recorrido por la muestra lo hacemos a través de 11 salas, incluye piezas de las
diferentes series creadas por Juan Uslé, a las que suele denominar familias,
tales como Soñé que revelabas (SQR), Celibataires, Rizomas, Nemasté, Manthis
o The Last Dreams of Captain Nemo. La exposición se inicia con series
vinculadas a exposiciones ya icónicas como las realizadas en 1987 en la Galería
Montenegro (Madrid) y en 1988 en la Galería Farideh Cadot (Nueva York),
reunidas en la publicación Williamsburg (1989), y discurre a través de
muchas otras muestras individuales como Ultramar (1991).
Se
subraya también la participación de Uslé en la documenta IX (1991)
y la práctica fotográfica del artista, iniciada desde sus primeros pasos
como pintor y consolidada como lenguaje con voz propia en la década de los
noventa.
El
discurso expositivo pretende vincular vida y obra de Uslé, estableciendo
paralelismos entre períodos y familias, que aunque en apariencia distintas,
permiten explorar el trabajo de una artista cuya versatilidad convive con la
coherencia de su propósito.
El
artista subraya algunas ideas recurrentes en su trabajo, como “la intención de
no quedarse en la zona de confort del estilo”, lo que le lleva a “un proceso de
constante descubrimiento, de viaje o de periplos”; también “la indagación sobre
distintos tipos de belleza, que no tiene por qué estar en lo evidente”, o “la
importancia de lo especial y lo atmosférico, que a menudo dan lugar a una ambigüedad
y a una complejidad que requieren de un tiempo largo de contemplación y
escucha”.
La
seguridad en el hacer de Uslé permite que la técnica no quede oculta
tras grandes conceptos, y que no sea tan importante el contenido como la manera
de llevarlo a cabo. La ambigüedad se ve acrecentada por los títulos que Uslé
escoge para sus obras, que evolucionan hasta convertirse en unidades
autónomas de significado.
Mariví
Otero
Manuel
Otero Rodríguez
ANTONIO RAPHAEL MENGS 1728-1779
Después
de un paseo por el Museo Nacional del Prado, para ver las últimas novedades con
las que siempre nos sorprende el Museo. Caminamos hacia las exposiciones
temporales al encuentro del -creador- del Neoclasicismo. Su idea de “bello
ideal” sentó las bases de la pintura europea del siglo XVIII: exposición Antonio
Raphael Mengs (Aussig [Ústí nad Labem], 1728- Roma,1779) figura clave en el
nacimiento del Neoclasicismo y uno de los artistas más influyentes del siglo
XVIII. La muestra ofrece una revisión profunda de su obra, pensamiento y legado,
en diálogo con los grandes maestros.
La
exposición esta comisariada por Andrés Úbeda de los Cobos, Jefe de Colección de
pintura del siglo XVIII y Goya y Javier Jordán de la Colina, Conservador de
pintura del siglo XVIII de Patrimonio Nacional. La exposición reúne un total de
159 obras, de las cuales 64 son pinturas, 14 artes decorativas y 81 dibujos,
grabados y estudios sobre papel lo que permite explorar tanto su faceta como
pintor de cámara y naturalista, como su dimensión intelectual y tórica. Las piezas proceden de 25 instituciones
internacionales, 9 españolas y 10 colecciones particulares, lo que refleja el
alcance europeo de su influencia y la riqueza de su legado.
La
muestra se articula en diez secciones temáticas que combinan el recorrido
biográfico de un artista cosmopolita con ámbitos dedicados a cuestiones
específicas de su producción y pensamiento. Nosotros los visitantes podremos
adentrarse en su formación inicial en Dresde Roma, bajo la estricta disciplina
de su padre. El pintor de corte Ismael Mengs, y descubrir cómo la influencia de
Rafael y Correggio marcó profundamente su estilo y aspiraciones.
La exposición también aborda su compleja relación con el arqueólogo Johann Johachim Winckelmann, en la sección El final de su relación con Winckelmann, donde se narra la historia de una amistad traicionada a raíz de la falsificación del fresco “Júpiter y Ganímedes”. En Mengs, pintor filósofo se explora su faceta teórica, que lo convirtió en un referente intelectual del arte ilustrado, y se analiza la recepción crítica de su obra tras su muerte.
En el recorrido por las secciones encontramos -El permanente reto a Rafael- donde se analiza la emulación consciente del maestro de Urbina, visible en obras como La Lamentación sobre Cristo muerto, en el diálogo con El Pasmo de Sicilia de Rafael.
Las secciones dedicadas a Roma -Roma, caput mundi y Roma, la fascinación del mundo antiguo- muestran el impacto de la Ciudad Eterna en su obra, tanto como capital espiritual como depósito de la civilización clásica, con retratos de figuras como el papa Clemente XIII y el cardenal Zelada, y copias de esculturas antiguas que inspiraron su ideal de belleza.
En la
exposición, el mecenazgo de Carlos III ocupa un lugar central, con secciones
como Pintor de su majestad Católica y de la corte de Madrid, que reúne
retratos de la familia real y figuras de la España ilustrada, y las grandes
obras: la pintura mural, donde se destaca su maestría en la decoración de las
grandes superficies, como los frescos del Palacio Real de Madrid.
La
sección Mengs, intérprete de la nueva devoción ilustrada pone de relieve su
contribución a la pintura religiosa, influida por: Rafael, Correggio, Guido
Reni y Velázquez.
Mengs
fue un artista demandado por diversas cortes europeas, aunque los ejemplos más
notables de su arte quedaron en España gracias al mecenazgo de Carlos III. Tras
la muerte del pintor, fue otro español, José Nicolás de Azara, quien difundió
su pensamiento artístico con la edición de sus obras teóricas, que le presenta
como “pintor filósofo”.
La
exposición nos invita a pararnos a ver, pensar sobre el papel de Mengs uno de
los grandes renovadores del arte de la Edad Moderna.
Mariví
Otero
Manuel
Otero Rodríguez
Fuente:
Antonio Raphael Mengs (1728-1779). Museo Nacional del Prado. Comisariada:
Andrés Úbeda de los Cobos, Jefe de Colección Pintura del siglo XVIII y Goya, y
Javier Jordán de Urríes y de la Colina, Conservador de pintura del siglo XVIII
de Patrimonio Nacional. Se puede visitar hasta el 1 de marzo 2026.
Documentación y fotografía: Área de Comunicación y Asuntos Corporativos del
Museo del Prado.
JUAN MUÑOZ. Historia del arte
El
Museo Nacional del Prado nos invita a pasear, disfrutar de la gran exposición
temporal de las obras del escultor JUAN MUÑOZ (Madrid, 1953- Ibiza, 2001),
asiduo visitante a lo largo de toda su vida al Museo del Prado.
Comisariada
por Vicente Todolí. La exposición reúne unas treinta y siete obras, nos
paseamos por el Museo al encuentro de ellas las esculturas, en las salas C y D
del edificio Jerónimos y diferentes espacios del edificio Villanueva, instalaciones,
esculturas, libros personales, gabinetes con pequeñas figuras, dibujos y
grabados que revelan la profunda conexión que el artista mantuvo con los
grandes maestros del Prado, como Velázquez y Goya, y con las tradiciones del
Renacimiento, el Manierismo y el Barroco.
A ese
conjunto de obras se añaden las que el Prado ha permitido que salgan de las
salas de exposiciones temporales y se desarrollen más vivamente en algunas de
la exposición permanente (Sala 12/ Velázquez y sala 18/ Rubens), y en espacios
como la escalera sur próxima a la entrada de Murillo o en la explanada de la
puesta de Goya. (Importante hacer el recorrido con el desplegable de mano
dedicado a la muestra, para disfrutar de la obra de Juan Muñoz).
Caminamos
ya por la exposición temporal, descubrimos el vínculo entre un artista
contemporáneo y la historia del arte, que Muñoz estudió con pasión y sin orden
establecido desde muy joven, hasta el punto de afirmar: “Puedo tomar de los
artistas anteriores lo que quiera y lo que necesite… No tengo ningún problema
en reconocer que la Dama de Baza es tan importante para mi obra como un tubo de
neón: de la historia del arte robo todo lo que puedo”.
La
escultura de Muñoz se alimentó conceptualmente de la pintura, y el artista
confesó su intención de que su obra conservara los elementos ilusionistas de
esta. De los artistas del Renacimiento asumió una de sus principales
preocupaciones: cómo situar al espectador en relación con la totalidad de la
obra, “en relación con el momento de la creación del maravillarse”.
Inspirada especialmente en el manierismo y el Barroco, la obra de Muñoz se basa
en la experimentación con las formas y los volúmenes de los personajes, las
extrañas relaciones especiales, la sensación de tensión. Atraído por Bernini o
Borromini, emplearía la arquitectura como un recurso capaz de ofrecer un marco
teatral de referencia: “Creo que a los grandes artistas del Barroco -dirá-
se les pedía lo mismo que a los artistas modernos: construir un lugar ficticio.
Hacer el mundo más grande de lo que es”.
A
medidos de los años ochenta del siglo XX comenzó a incorporar suelos ópticos en
minimalistas a la manera de Carl André, concebidas para ser recorridas,
Continuó utilizando la arquitectura como parte integral de su obra, creando
entornos dramáticos que envuelven al espectador. Obras como The Prompter o
The Nature of Visual Ilusión aluden a los dispositivos teatrales del
Barroco, conviniéndonos a los visitantes en actores y testigos a la vez.
Otro motivo recurrente en su trabajo son los balcones, que remiten a los de Manet y Goya como a los de hierro de las calles madrileñas. Para Muñoz, el balcón era <una metáfora de mirar aquello que te mira>, un escenario de observación recíproca.
A
pesar de su profundo compromiso con la historia del arte, Muñoz fue un
innovador que transcendió la estética de su tiempo. Creador de esculturas,
instalaciones, dibujos, escritos y obras sonoras, se considera un narrador
cuyas historias nos piden suspender nuestra incredulidad y adentrarnos en su
ilusionismo barroco.
Mariví
Otero
Manuel
Otero Rodríguez
Fuente:
Juan Muñoz. Historia de arte. Museo Nacional del Prado. Comisario: Vicente
Todolí. Se puede visitar hasta el 8 de marzo de 2026. Documentación y
fotografía: Museo del Prado, Área de comunicación y Asuntos Corporativos.
EL ARTE DE RESTAURAR
Nos
encontramos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para visitar
una selección de veinte obras maestras de su colección restauradas en el marco
del programa de colaboración con la Fundación Callia.
Encontramos
pinturas sobre lienzo y tabla de artistas relevantes de la pintura italiana,
flamenca y española, de los siglos XVI y XVII, obras que evidentemente han
recobrado todo su esplendor y significado.
Obras
de Guido Reni, Zurbarán, Velázquez, Bellini, Rizzi, Juan de Juanes, Francisco Herrera
el Viejo …
La
Academia custodia un valioso patrimonio artístico, asumiendo el objetivo
fundamental de conservar, estudiar y difundir ese acervo en las mejores
condiciones posibles. En épocas pasadas las restauraciones eran ejecutadas por
artistas que intervenían las obras según criterios subjetivos y técnicas
artesanales, a partir de la década de sesenta del pasado siglo comenzó a
desarrollarse como una disciplina científica y técnica, estableciendo métodos
rigurosos y respetuosos con la integridad física e histórica de las obras,
además de definir el papel de los restauradores, afianzando su
profesionalización.
En el
proceso de restauración ha primado el respeto por la obra original y la
reversibilidad de los materiales empleados, devolviendo el equilibrio cromático
y entonación lumínica, propiciando así su correcta comprensión y lectura. Los
especialistas Rafael Alonso y Alfonso Castrillo, procedieron a la
consolidación pictórica y la eliminación de repintes, barnices oxidados,
estucos y anomalías ocasionadas por limpiezas selectivas y otras intervenciones
anteriores que distorsionaban el original. El exquisito tratamiento de los
lienzos, por parte de Rafael Alonso, ha recuperado la profundidad de los
espacios, los volúmenes de las figuras, las transiciones de la luz y sobra y el
cromatismo primigenio, mostrando la técnica de cada artista.
La
pintura sobre tabla conservada en la Academia constituye un testimonio
representativo de esta modalidad artística previa al siglo XVII, con ejemplos
significativos de arte flamenco, español e italiano. El estudio y tratamiento
llevado a cabo por Alfonso Castrillo ha ampliado el conocimiento de la
evolución técnica de los soportes y de los cambios en los procedimientos
pictóricos.
Las
obras restauradas nos hacen partícipes la gran instrumentalización de la luz
del maestro Giovanni Bellini en “El Salvador”, o de la exquisita factura
realista de los bodegones de William Claesz Heda o Jan Brueguel el Viejo. De
igual modo transciende el misticismo y espiritualidad de las obras religiosas
de los siglos XVI y XVII representadas con técnicas plásticas diversas, ya sea
valiéndose del contraste de la expresividad cromática -Juan de Juanes y
Francisco Herrera el viejo-, de tendencias tenebristas – Andrea Vaccaro- o del
delicado equilibrio entre formas más clasicistas y el claroscuro caravaggesco
del Cristo abrazando a la cruz de Guido Reni.
La
exposición es didáctica, se completa con videos y paneles explicativos del
proceso llevado a cabo.
Mariví
Otero
Manuel
Otero Rodríguez
Fuente: El arte de restaurar. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Del 5 de diciembre de 2025 al 18 de enero de 2026. Documentación y fotografía: Prensa de la Real Academia.
ÓSCAR DOMÍNGUEZ. Gráfico
En el
museo TEA Tenerife Espacio de las Artes, se puede visitar la exposición ÓSCAR
DOMÍNGUEZ gráfico. Comisariada por Isidro Hernández Gutiérrez y Jorge Rodríguez
de Rivera.
El
proyecto nace como resultado de la catalogación de la obra gráfica de Óscar Domínguez,
publicada por la Fundación Azcona (Madrid) en su colección de libros razonados,
donde se incluyen volúmenes dedicados a la obra de artistas fundamentales del
siglo XX españoles.
La
obra gráfica de Óscar Domínguez -entendida esta como el conjunto de series
limitadas de obras originales producidas a través de la reproducción de una
imagen primera o matriz- está integrada por ejemplos notables como lo son sus
ilustraciones realizadas en colaboración con poetas y artistas desde la década
de los años treinta del pasado siglo en adelante.
También
los carteles litográficos que ideó y diseñó, así como la obra grabada para
distintos proyectos durante los años de la Ocupación de París y en la inmediata
posguerra, u otras composiciones, como libros de carácter colectivo, en las que
demostró un gran dominio técnico y un progresivo cambio de temas y de estilo.
Una muestra para disfrutar, Óscar Domínguez investigaba con diferentes
materiales en esos años.
Exposición
que se puede visitar hasta el 15 de marzo 2026. Texto: Isidro Hernández
Gutiérrez y Jorge Rodríguez de Rivera. Documentación y fotografía: Prensa TEA
Tenerife Espacio de las Artes.
©
Mariví Otero 2025
Manuel Otero Rodríguez.

































